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FIGHTLAND

UFC regresa a Tampa y regresa a lo grande

Son contados con los dedos de la mano los eventos que suelen entretener al público de principio a fin, pero el de esta noche seguramente aparecerá cuando evaluemos el 2016.
17.4.16

Fotos por Jeff Bottari/ Zuffa LCC

Son contados con los dedos de la mano los eventos que suelen entretener al público de principio a fin. Cuando allá por diciembre solemos recapitular lo mejor del año calendario suele resultar complicado encontrar una cartelera que haya quedado guardada en su totalidad en nuestra retina. El regreso de UFC a Tampa seguramente lo será cuando evaluemos el 2016. Estadio completamente colmado, un público muy fervoroso, con mezcla entre nativos, brasileños y hasta rusos, y grandes peleadores que respondieron y dieron la talla en el octágono. ¿Qué más se puede pedir? Tuve la suerte de vivirlo desde adentro, bien cerquita de la acción, y qué mejor que ir de a poco para dejar bien en claro cómo fue la evolución de la noche. Pasen y lean…

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Las primeras peleas suelen presentar un marco de público escaso. Sin embargo, quizás por ser el debut de UFC en estas tierras, Tampa fue la excepción. Desde antes de que se diera el campanazo inicial del evento la gente empezó a ocupar sus butacas y la capacidad ya estaba al 50% cuando Dos Santos y Akhmedov salieron a escena. Lejos de aburrir, el combate que abrió la cartelera del Fight Night fue todo un espectáculo y un sinfín de intercambio de golpes que derivó en la victoria por nocaut del brasileño.

Cezar Ferreira y el nigeriano Bamgbose amenazaron con continuar con la euforia de los fanáticos pero se fueron apagando con el correr de los minutos y terminaron aburriendo con una clara decisión unánime para el "Mutante". Todo se tranquilizó, bajaron los aplausos y regresó la calma. Hasta que apareció él (¿cuándo no?), John Dodson, y entregó un tremendo nocaut, sacando su gancho izquierdo a la velocidad de la luz y en innumerables ocasiones para destruir la inmunidad de Gamburyan. El Amelie Arena se vino abajo nuevamente. Como pocas veces se vio un gran nivel y mucha euforia en las primeras tres peleas de un evento: punto a favor para Tampa.

Pasó la victoria de Graves por sumisión sobre Brown sin pena ni gloria y llegó lo que todos los argentinos esperaban: el turno de Santiago Ponzinibbio. Y bien hicieron en anhelar su aparición, porque en apenas cuatro minutos el "Rasta" dio cátedra de golpeo y con su mano sumamente pesada castigó duro y parejo a Court McGee. La pelea fue dinámica, porque hay que reconocer que el de bandera celeste y blanca también sufrió con el jab del estadounidense, pero finalmente encontró el golpe ganador y logró el tan buscado nocaut. Cuarta victoria en UFC y la segunda en fila, para volver a flamear con orgullo su bandera por el octágono.

"Yo entreno a muerte todos los días, soy de los que más se mata en el American Top Team. La mejor respuesta para el adversario que me puso UFC fue este nocaut. No sé qué va a venir ahora pero estoy dispuesto a enfrentar a cualquiera. Ojalá me den una pelea rápido", me dijo Santiago, emocionado y con una felicidad de oreja a oreja, ejemplificando cada uno de los golpes que había tirado en plena sala de prensa, aunque suene increíble.

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La cartelera preliminar cerró con una gran victoria de Michael Chiesa y un marco de público todavía más impactante que el del comienzo. El estadio, ya en un 100%, estaba listo para vivir las cuatro peleas más destacadas de Tampa.

La locura no paró, los gritos se hicieron moneda corriente y, para complementar este marco, los peleadores también se lucieron dentro del octágono. Peleón, porque no hay otra palabra que lo describa mejor, entre Cub Swanson y Hacram Dias, con lujos incluidos, golpes demoledores e intercambios a pura potencia que despertaban la ovación constante. La victoria, en las tarjetas, y con un final donde todo el estadio se unió en el clásico canto de "USA", fue para Swanson por decisión unánime.

En lo personal, para mí llegó el momento más esperado de la noche. Como seguramente la gran mayoría de los fanáticos de las artes marciales mixtas, soñaba con ver a una eminencia como Khabib Nurmagomedov en vivo, desde bien cerca, para poder analizar y aplaudir cada uno de notables movimientos dotados de técnica. Y me di el lujo, cargando en mi retina un recuerdo que será imborrable. Es cierto, Darrell Horcher está lejos de tener la peligrosidad de Tony Ferguson, pero al fin y al cabo fue quien tuvo valor para agarrar la pelea ante un gigante con menos de 15 días de preparación. El estadounidense hizo lo que pudo y mantuvo cautivo durante dos minutos al de Dagestan. Sin embargo, apenas se despertó la bestia, dio una clase de derribos y ground and pound. Tanto en el primero como en el segundo asalto levantó a su rival como si fuera una bolsa de papas y lo ajustició en el suelo. El segundo round (sin dudas se podría haber parado mucho antes) determinó la victoria por nocaut. "Estos dos años fueron como estar en la cárcel", reconoció el vencedor. Los pocos rusos presentes, todos con la peluca característica de Khabib puesta, se hicieron sentir como una verdadera multitud. Notable apoyo.

Minutos más tarde hicieron su aparición las chicas que de la noche a la mañana se encontraron en la pelea co estelar de la noche debido a la baja de Machida vs. Henderson. A pesar de un primer asalto tibio, Tampa nuevamente encontró fervor y locura en un emocionante combate que tuvo a Rose Namajunas como la gran ganadora. Castigó de lo lindo a Tecia Torres con su volado de izquierda y unos contragolpes de manual y los jueces le dieron la derecha en decisión unánime. La gente, contenta con la exhibición y el intercambio de puños, también.

Pero el final de la historia siempre es determinante y, un mal cierre, es capaz de aguar hasta el mejor relato. Glover Teixeira fue el encargado de ponerle el moño a esta noche de gloria. Tremendo nocaut para dejar completamente perdido a Rashad Evans y así despertar el griterío final.

Una cartelera que había sufrido primero la baja de Ferguson y luego la cancelación de dos peleas (una de ellas nada menos que Machida vs. Henderson) se recompuso a tiempo y dejó en claro que a pesar de los altercados se pudo presentar un excelente espectáculo. A veces, de lo que menos se espera termina resultando lo mejor. Anoten a Tampa como un fiel ejemplo de ello.