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Por qué no debes comer en frente de la televisión

Todo mundo sabe que la comida entra por los ojos. Pero ¿qué tienen qué ver los oídos, esos orificios ignorados, con este proceso?
24.3.16
Photo via Flickr user cyclonebill

Todo mundo sabe que la comida entra por los ojos. Pero ¿qué tienen qué ver los oídos, esos orificios ignorados, con este proceso?

Eso fue lo que investigaron los autores Ryan S. Elder de la Universidad Brigham Young y Gina S. Mohr de la Universidad Estatal de Colorado en su reciente estudio: "El efecto crunch: la importancia del sonido de la comida como una señal de control de consumo," publicado en el diario Food Quality and Preference. El dúo examinó nuestra percepción del sonido que hace la comida cuando la ingerimos, que es conocido como "la importancia del sonido de la comida." Cabe señalar que se refiere al sonido explícitamente de la comida y no los ruidos normales intrínsecos que se producen al masticar, sorber, tragar, etc.: de ahí "el efecto crunch."

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Así que, ¿qué es tan especial acerca de los alimentos crujientes, en contraste con los que se deshacen en tu boca?

"Los alimentos crocantes son los que hacen más sonido de comida," Mohr dice, hablando con MUNCHIES. "Uno puede comer alimentos más silenciosos, pero entonces se confunde el sonido natural que hace la mandíbula al comer."

En el estudio, Mohr y Elder le dieron alimentos crujientes a grupos participantes, desde galletas hasta pitas fritas. En la primera prueba, se les pidió a los participantes que masticaran haciendo mucho ruido, que masticaran en silencio o no se les dio instrucciones. En los casos en que los participantes estuvieron atentos a su comida –ya sea masticando ruidosamente o en silencio– había una marcada reducción de cuánto comían. Sin embargo, Mohr afirma, que los resultados todavía eran inconclusos, porque ambas situaciones volvieron conscientes a los comedores del mismo acto de comer.

"Con el primer estudio, se podría argumentar que las personas se hicieron más cuidadosas," dice. "Lo que aprendimos de ese estudio (fue que) en ambas situaciones en las que la gente se concentró en el sonido, se llegó a una disminución de la ingesta, así que pensamos que quizá ésa no era la manipulación más pura."

La siguiente prueba, que involucró comedores con audífonos reproduciendo ruido blanco para disminuir el sonido de la comida, lo demostró de manera más eficiente al modificar la audición de los participantes sin forzarlos directamente a concentrarse "sin dirigir atención adicional al proceso de comer."

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Mohr comenta que el uso de audífonos es análogo al comportamiento diario mientras comemos de manera distraída, como tener la televisión encendida durante la cena o escuchar música al comer.

Básicamente, los participantes que estaban menos conscientes del sonido de la comida, gracias a los niveles más altos de ruido blanco, comieron más que aquellos que podían escuchar los alimentos que estaban comiendo.

"Al igual que otras formas en que los consumidores pueden controlar cuánto comen, el sonido que hace la comida también crea momentos de pausa naturales," Mohr le dice a MUNCHIES, "así que mientras puedas escuchar lo que comes, eres consciente de la presencia de la comida. Cuando no estás consciente, como que olvidas que estás comiendo, lo cual puede llevar a incrementar el consumo de alimentos."

Mohr cree que además de aprender acerca de cómo el sonido afecta los hábitos individuales al comer, también hay aspectos prácticos del estudio para las compañías de comida y los consumidores. "Si añadimos más sonido a la comida, ¿sería ventajoso para los consumidores?" Pregunta Mohr.

Un alimento que la gente debería tener en cuenta es: Crazy Dips. Esos cristales de dulce carbonatado tienen un sonido que es esencial para la experiencia al comer y Mohr admite que la importancia del sonido de la comida en ese caso no llevará a comer menos.

Así que si estás botaneando media caja de Rice Krispies ,en tu sillón mientras ves It's Always Sunny In Philadelphia, ten en cuenta que los crujidos, chasquidos o tronidos podrían tener un efecto subliminal en tu apetito.