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Sexo

25 cosas que deberías hacer una vez cumples 25

Te explicamos cómo crecer sin portarte como un idiota al respecto.
9.2.15
Photo via Lisbeth den Toom

Este 25 se ve oxidado, es apto ¿cierto? (Photo via Lisbeth den Toom).

Los 25 años es una edad genial. Técnicamente, sigues siendo joven, probablemente sigas siendo un idiota, todavía usas jeans 'entubados' y sigue siendo aceptable pasar todo el domingo comiendo pizza fría en la cama, pero tampoco eres del todo joven. Tal vez te encontraste una cana. Quizá tengas una arruga. De pronto estás haciendo un ruido muy sutil y silencioso cuando te levantas de un sofá. De cualquier forma: la muerte está más cerca que nunca. ¿Puedes escuchar ese sonido? ¿Ese sonido incómodo, palpitante, desgarrador? Es el sonido del olvido, un olvido al que estás mirando directamente.

Pero no todo es tan malo. A pesar de que tu cuerpo se esté deteriorando y de que tu mente esté llegando al punto en que estás bailando en una fiesta y piensas: "¿Qué es esto? ¿Qué es esta mierda? Me rehúso a bailar esta canción. Esto no es música, es ruido", no todo es tan malo. A pesar de que vas echar de menos los días de tu juventud perdida (tu primer cigarrillo, tu primera pelea, tu primer polvo) sería totalmente ilógico creer que no hay nada novedoso en crecer. Si bien nadie va hacer toda una serie de artículos acerca de las primeras experiencias de la gente planchando (solo por citar un ejemplo), las novedades más sencillas que traerá la segunda mitad de tus veintes van a llenar áreas grises de una vida que, hasta ahora, probablemente has sentido más como un serie de granadas explotando en una discoteca que como un viaje significativo.

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Aquí una lista de cosas que vas a disfrutar genuinamente ahora que te estrellas con la pared de los 25.

1) Tener tus finanzas en orden

¡Hola chicos! Les habla su padre y hoy les contaré por qué a veces pedir un préstamo que les ayude con sus deudas ¡es más barato que vivir de sobregiros y pagar cuotas mensualmente! Después les enseñaré el maravilloso arte de "abrir los extractos bancarios para saber si algo está mal", y en un rato miraremos con atención propagandas de proveedores de televisión para ver si cambiar de uno a otro trae más beneficios. Ahora, para completar el día, tendremos una charla seria sobre no ser leales con nuestro banco solo porque tuvimos una cuenta de estudiante allí que acaba de expirar porque acabamos de cumplir 25, ¿no les parece fantástico? Pues no lo es. Es supremamente aburrido, pero librarse de la ansiedad que conlleva la monotonía de lo que les acabo de hablar puede ser increíblemente estimulante. Tener las finanzas en orden es mucho más divertido que recibir una carta del banco el segundo día del mes diciéndoles que tienen sobregiro.

2) Decidir con qué amigos quieres crear recuerdos

A los 25 estás más o menos a tres años de esas vacaciones infinitas a las que me gusta llamar "Las vacaciones en las que todos los cabrones que conoces se casan". Se trata de una época de fincas, de no decir groserías cerca de tías mayores y de darse cuenta de que meter cocaína alrededor de niños pequeños no es buena idea. Estás solo pero lo haces por tus amigos. A los 25, te encuentras frente a dos tipos de amigos; los vagos, esos idiotas con los que creciste y con los que te juntabas en el colegio, y amigos que de hecho se comportan como adultos, con los que sí te encuentras y vas al bar cada semana a tomar una cerveza. Ahora tienes un trabajo y cosas que hacer, bodas a las que asistir y bancos en los que pensar; y un cuarto de tu vida ya se fue por el inodoro, tu tiempo es ahora un limitado y precioso recurso. ¿De verdad necesitas quedar en buenos términos con ese idiota con el que vivías en la universidad? Conoces a ese chico, el que te pegó una vez en bachillerato pero que ahora te descuenta el 10% cuando arregla tu carro: ¿de verdad lo necesitas? Esas chicas que te dejaron botado justo cuando consiguieron novio no deberían estar en tu grupo cercano de amigos, ¿o sí? A mi modo de verlo, en un futuro distante los hogares de ancianos en los que nos vamos a descomponer serán asombrosos: habrá PlayStations, nos pondremos en cuatro para conseguir drogas y alcohol, y una especie de apreciación irónica, inherente a nuestra situación, nos hará reír hasta morir. Cuando me encuentre encerrado en mis pulmones atrofiados por tanta marihuana, que finalmente me llevarán a la tumba, quiero reírme con mis mejores amigos, con los que me siento a gusto, acordándonos de todas las locuras que hicimos en nuestros veintitantos. Entonces escógelos ahora y creen recuerdos.

Cuando cagues, limpia. (Foto vía Tony Newell).

3) Aprender cosas nuevas

En mis 'veintipocos', antes de convertirme en un gordo con riesgo a volverme diabético, pensaba que las personas más patéticas de la vida eran esas que encontraban su nuevo hobby en los cursos para adultos. ¿Qué?, ¿quieres es aprender cosas nuevas? Eres un Neeeeeerd. Pero ahora lo entiendo: no he aprendido nada nuevo en mucho tiempo y de hecho es divertido aprender algo a tu ritmo, sin la presión de un plan de estudios. Y lo que hago cada segundo de mi vida es mirar una pantalla. Entonces, ¡claro que quiero aprender a escalar rocas por ejemplo, o coleccionar mariposas, o jugar bádminton!: siempre y cuando pase menos tiempo en Twitter. Probablemente así tendré una oportunidad de ser feliz.

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4) Escucha a tus padres

Ya eres un adulto y como ya no te pueden poner una hora de llegada o prohibirte el cigarrillo, tus padres son cada vez más irrelevantes. Son el lugar a donde vas cuando quieres comidita casera con dos personas que se parecen un poco a ti y te preguntan constantemente si has hecho amigos y si has comido vegetales. Y sí, tu papá puede ser aburrido ("Sólo hay dos cosas que me gustan, hijo o hija, y son mirar la F1 y pensar sobre la F1"), pero trata de llevarlo un día a un bar y mira lo divertido que se pone después de tomarse tres cervezas. No solo tendrá millones de historias sobre cómo se tiró a muchas otras antes que a tu mamá, también hablará mucha mierda, y tampoco entenderá tu mundo de Netflix y de flash mobs y de USBs, lo que hará que su charla te haga sentir aún más joven. Trata de conocer a tus padres. Pueden ser más cool de lo piensas. A menos de que estén muertos.

5) Aprende a hacer cosas tú mismo

¿Las luces se apagan constantemente en tu apartamento? ¿Sabías que eso lo puedes arreglar tú mismo sin necesidad de llamar al arrendatario, cierto? Solo tienes que cambiar los bombillos. O reemplazar un fusible, que consiste en intercambiar dos partes muy pequeñas: son cosas que puedes comprar sin necesidad de tener una licencia. Ensamblar muebles tú solo, sin cometer errores, es tan satisfactorio que te llevará al cielo (sonidos de arpas y ángeles cantando se oirán cuando pongas una plata en la mesita de centro y no colapse).

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6) Haz algo que siempre hayas querido hacer
Siempre he querido viajar a Nueva York. "Siempre he querido viajar a Nueva York", le digo siempre a las personas con nostalgia cuando vuelven de Nueva York. ¿Te has dado cuenta de lo modesto que es ese sueño de mierda? Podría cumplirlo ahora mismo. Podría ir a un aeropuerto y cumplirlo. Me costaría unos tres palos con todo, y me sobraría plata para todos los bagels que me pienso comer. Si siempre has querido hacer algo, entonces a la mierda todo, párate y hazlo. Tienes 25 años. ¿Quién te detiene?

7) Sé el tío o tía más chévere

Quizás ya hayas traído al mundo a un ser humano con tu propio cuerpo o con el de otra persona. Si este es el caso, felicitaciones por tener que ser responsable cada segundo que le queda a tu vida hasta que mueras. Si este no es el caso, solo te toca buscar a tu primo más cercano o a tu sobrino y ser el tío o tía más chévere que puedas ser. ¿Tu padre no te compra Legos porque ya te dieron muchos en navidad? Pues aquí tienes más Legos, amigo. Oh, espera, ¿tu mamá no juega Mario Kart contigo porque está muy ocupada con todo lo demás que necesitas para estar vivo? Pues adivina quién te ganará en Koopa Troopa Beach utilizando a Bowser, tonto. La meta es hacer que el niño te quiera más que a sus papás y cuando empiece a llorar o a cagarse o a algo que necesite un adulto, sal corriendo a casa.

Foto por Bruno Bayley.

8) Haz algo con tus fines de semana

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Netflix es como la heroína, si la heroína no te dejara mover de tu cama sin ver las siete temporadas de Breaking Bad. El hecho de que Netflix haya programado ese "¿Todavía estás ahí? Ya has visto 100 episodios seguidos de Prison Break y de hecho no existen tantos episodios, entonces debes estar repitiendo" lo dice todo: pronto el servicio de streaming alertará a las autoridades de tu muerte si ves 60 horas seguidas de The Office.

Es fácil perder un fin de semana con Battlestar Galactica y después otro, y con el tiempo dirás como "No… no puedo salir, tengo que ver el final de temporada", y entonces tus amigos te dejan de llamar y en cinco lejanos años las personas hablarán de ti y preguntarán qué pasó contigo y dirán: "Ya sabes. Se volvió muy aburrido". Esto puede pasar y tus fines de semana son lo que tú hagas con ellos. Ve a galerías de arte. Ve a dar un paseo. Ve a algún lugar donde no te sea permitido aplastar tus horrorosos y sucios genitales como un pedazo de jamón.

9) Aprende a cocinar al menos un plato decente

Hablando de jamón, si puedes cocinar una comida de 8 sobre 10 puedes hacer que las personas quieran tener sexo contigo. (Si eres sexy, podrías cocinar una de apenas siete sobre diez, como una carne decente o un sofrito que no esté hecho con sobras de una hamburguesa de antes). Así es como funciona: invítalos a tu casa, abre una botella de vino, cocina de manera extravagante frente a ellos, haz un pie o un tahine o un guacamole o un pudín de manzana, las personas tirarán contigo por un pudín de manzana, y después ten sexo con ellos inmediatamente acabes de cocinar. Es una reacción humana básica querer tirarse a alguien cuando lo ves transformar un montón de manzanas, mantequilla y avena en una deliciosa mezcla.

El pollo a la cerveza es bueno porque antes debes tomar un poco de cerveza (Foto vía James Savage).

*10) Aprende a asar un pollo*

Toma un pollo. Restriégale un poco de esa sal que viene en su caja. Probablemente también un poco de aceite de oliva. Corta dos limones en cuartos y mételos en el hueco donde solía estar el culo. Échale un poco de tomillo si tienes. Dóralo entre una hora y media y dos horas. Boom. Ya aprendiste a dorar un pollo excelentemente. La piel queda crujiente y la carne queda deliciosa. Voltéalo y sácale los sesos. Come una presa como si fueras un hombre de las cavernas. Desmenuza algunas sobras de la pechuga y prepara fideos al estilo Singapur para tu comida de mañana. ¡Acabas de dorar un pollo, amigo! ¡Eres increíble!

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11) No te quedes sin batería

Cuando acabas de cumplir veintitantos tu inestabilidad de "Salí un jueves y no dormí nada y por eso estoy hecho mierda en el trabajo" es un buen rasgo de personalidad: ¡eres el protagonista peculiar de la película adolescente de tu vida! ¡Eres como Zooey Deschanel si Zooey Deschanel se despertara en una residencia y se cepillara los dientes con sus dedos para quitarse el olor a mierda! ¡Acabas de ordenar una pizza de Domino's a la oficina! ¡Eres increíblemente joven! Pero cuando te estrellas con los 25, los jefes pierden un poco su sentido del humor cuando llegas a las 11 de la mañana oliendo a beso negro y a aguardiente. Acá está tu consejo: carga completamente celular antes de irte de fiesta. Para hacer eso necesitarás dos cargadores uno para el trabajo y uno para tu casa. Esta inversión de 5 lukas significa que cuando te despiertes con una jaqueca horrible (y si estás por ejemplo en una playa) podrías mandarle un mensaje con cualquier excusa a tu jefe, contestar tu teléfono desde cualquier maldito lugar, responder e-mails para que tus compañeros no piensen que eres un completo idiota y pedir un taxi para que te lleve a tu casa por pantalones limpios e inmediatamente hacia el trabajo. Eres un típico chico de 25. Sigues haciendo las mismas terribles e irresponsables decisiones en las fiestas, pero ¡te apropiaste de ellas!

12) Edita tu pasado

Cuando alcances los 25 habrás hecho algunas cosas en tu juventud que te harán poner colorado de la vergüenza: te habrán echado de algún bar. Te habrá gustado Evanescence. Te habrás dado un año sabático en el que construiste una casita de barro y te habrás tomado una foto alrededor de niños hambrientos para subirla en tu foto de perfil de Tinder. Has sido el peor. Así que comienza a editar esas partes de tu historia. El tipo del colegio que ventila tus secretos y vergüenzas de infancia cada vez que se encuentran en un pub, deshazte de él. Las cartas de amor que escribiste en tu adolescencia, quémalas. El año sabático que te tomaste, bórralo de tu hoja de vida. La ropa horrible que te pusiste todos los días durante dos años y de la que no te has podido deshacer porque te recuerdan tu juventud, quémala también.

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13) …pero vuelve y ríete de tu adolescencia

Tenías un piercing en la ceja, ¡por diooos! Te quedaste despierto hasta las cuatro de la mañana escribiendo una novela. Compraste un cubito de Maggie aplastado pensando que era hachís. Busca tu viejo cuaderno de poesía o tu cuenta de MySpace o lo que sea, y ríete del desastre que eras. En cierto modo, es una maldita maravilla que hayas llegado hasta aquí.

14) Date cuenta de que hacer un mercado grande es de lo mejor

Antes de los 25, mis idas al supermercado se resumían en comprar un paquete de galletas, cuatro latas de maicitos dulces. ¿Tal vez un queso crema? No sé, ¿tal vez salsa de tomate? Abre tus ojos y date cuenta de que mercar en grande es de lo mejor. ¿Has visto la nevera llena en navidad? ¿sabes qué se siente tener una nevera llena en navidad? Ese es el bebé de los mercados grandes. Y podrías tener una así en tu casa, todos los días, si fueras al supermercado una vez a la semana y compraras un montón de carne picada y de pollo para congelar; verduras, muchos yogures, algunas bolsitas de té de lujo que nunca hayas tenido; un rollo de papel higiénico, unas especias y papas fritas congeladas, que olvidarás desempacar y tirarás a la basura. Una buena compra puede hacer mejor tu mundo. Hasta que no compres cuatro latas de atún porque "tienen un muy buen precio", no habrás vivido.

Este eres tu (Foto vía istolethetv).

15) Salva animales o algo

Incluso si estás donando 10 mil pesos mensuales a la caridad, tendrás que hacer que tu presencia en la tierra sea menos inútil de lo que han sido tus últimos 25 años. Como saber que la cocaína destruye extensiones de selva tropical. Cada vez que sueltas el inodoro sin haber orinado en él, se pierden ocho litros de agua limpia. Eres peor que una nevera vieja llena de latas de aerosoles, prendida en fuego, atada a un submarino núclear en el Delta del Níger. Rescata un gato, o algo así. Se voluntario. Encuentra una institución de caridad que valga la pena y dona tu dinero y tu tiempo. Has pasado 25 años de tu vida siendo un imbécil egoísta, disfruta de un nuevo tipo de felicidad que sólo se puede alcanzar no siendo un estúpido. 16) Comienza a darle monedas a las persona sin hogar

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La próxima vez que alguien te pida algo de dinero, y tengas, dáselo. No pienses en qué se lo van a gastar. No pienses en esas historias de miedo que escuchaste alguna vez, sobre mendigos que estafan a idiotas como tú, que los roban, les disparan y luego huyen por las calles oscuras. Si una persona temblando, se sienta en la acera con un perro, es porque no tiene una casa con una silla en la que sentarse. Cuesta alrededor de 1000 pesos ser un poco decente con ellos.

17) Aprende a vivir con otra persona

Limpia el polvo de tus muebles, lava la ropa, ten puntería en el inodoro, como tu jefe probablemente te lo ha recordado todos los días, de forma pasiva-agresiva, por medio de un email. Si cagas el baño, suelta el agua. Es tu mierda. ¿Quién carajo te crees para no limpiar lo que dejas en el inodoro?

18) Empieza a hacer sobrio las cosas raras que haces cuando tienes sexo borracho

El sexo cuando estás joven es de lo mejor, pero hasta este punto puede que haya sido impulsado por la clase de adrenalina que te invade cuando estás muy ebrio. El sexo después de los 25 es mucho mejor: ya sabes lo que te gusta, ya sabes lo que no te gusta, ya sabes lo que puedes hacer; eres jodidamente bueno en eso y ya tienes tu cama preparada para descansar después del voltaje.

¿Tienes algo de espacio para mi ropa en ese tendedero? (Foto vía portogallo2007).

19) Cuida tu cuerpo

¿Estás cansado y lento, todo el tiempo? Hay vitaminas que pueden ayudarte con eso. ¿Cuando mueves tu hombro suena algo raro? Una especie de click que suena como: 'tomt'. ¡Ve al médico hay que revisarlo! Tal vez lo que necesitas es un buen masaje; o tal vez tienes una enfermedad rara en el hombro sin diagnosticar. Un médico puede decirte esas cosas.

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20) Ten una cosa costosa que te gustaría rescatar si hubiera un incendio en tu casa

Antes de los 25 las únicas cosas que me pertenecían y eran dignas de rescatar de un incendio eran un buen par de medias (que ahora tienen un hueco) y tal vez mi pasaporte, no sé, quizá mis llaves. ¿Necesitaría mis llaves si me casa se quemara? No lo sé. Ahora tengo un bonito juego de cuchillos. Así me puedo ver: sin pasaporte, ni medias, mi casa quemandose atrás y yo alejándome sonriente con mi juego de cuchillos debajo del brazo. (Si tuviera que escoger uno, sería el más grande).

21) Consigue un trabajo que te guste

Obviamente vivimos en un mundo en ruinas y la mayoría de la gente es afortunada de tener cualquier trabajo, mucho más uno que disfrutan. Pero a los 25 estas en un buen lugar porque aún no tienes mayores responsabilidades y aún tienes un remanente de tu juvenil: "A la mierda, me voy seis meses a Tailandia". Si estás pensando en cambiar de carrera o en volver a la escuela, o en empacar todo y dedicarte al freelance o en mudarte del país, ahora es el momento correcto.

22) Interésate por la política

Aún si estas equivocado, es bueno salir de las tinieblas de la ignorancia y empezar a ver las noticias y entender al menos una parte de ellas. Quizá la política te ha interesado durante años… si te has fumado un porro en un cuarto con un afiche del Che Guevara, eso cuenta. Pero es momento de llevarlo al siguiente nivel. Es realmente motivador tener una opinión informada acerca de algo, especialmente cuando ganas una pelea en un bar porque te leiste todo un artículo en el New Yorker. Así que lee un panfleto, únete a una marcha, indígnate, si sientes que es necesario. Haz que te importe.

Arte (Foto vía Klovivi).

23) Deja de intentar convertirte en tus héroes
Consumir un montón de drogas y quedarte pensando hasta tarde no te va a convertir en Hunter S. Thompson. Hablar frenéticamente acerca de pies no te va a convertir en Quentin Tarantino. Eres una persona completamente formada ahora y estás atrapado. Deja de ahorrar para comprar la misma chaqueta de cuero que Drake usa en el video de Fuckin Problems. 24) Haz un brunch
El brunch va a encantarte. No es una de las comidas del día pero a medida que tus salidas se vuelven más cortas y tus guayabos más largos, vas a empezar a amar el brunch. Luego lo vas a odiar. Es el círculo de la vida.

25) Asume la novedad de crecer

Existe una teoría que afirma que cada siete años todas las células de tu cuerpo se renuevan: todos tus huesos, tus venas, ese chichón en tu frente. Es en parte cierto y en parte falso. Pero es una buena analogía: eres una persona completamente distinta a la que eras a los 18 años. Míralo de esta forma: si tienes 25 ahora, tenías 18 cuando salió el primer iPhone. ¡Y mira a los iPhones ahora! Eras un iPhone y ahora eres un iPhone 6. ¡Tienes una cámara al frente y otra atrás! ¡Capturas video en cámara lenta! Eres más ancho de lo que solías ser y, extrañamente, ¡también más delgado! Es un cambio positivo. A menos de que te hayas convertido en una asesino en serie, lo más probable es que seas una mejor persona ahora de la que eras a los 18. Estás más completo, eres más íntegro y estás más satisfecho con quien eres. Probablemente también tengas un mejor corte o te sepas maquillar mucho mejor que entonces. También es probable que uses mejores jeans. Y eso es digno de celebrar, ¿cierto? Ya no eres joven, jamás volverás a inventar una palabra nueva, nadie volverá a decirte niño maravilla cuando hagas algo bien, ya que ahora se espera que seas competente, pero eso no es malo.

Muchos le temen a la edad: nunca volverán a hacer cosas por primera vez, el miedo de no volver a sentir mariposas en el estómago de nuevo, de caer en la mediocridad, sus vidas que se convierten cada vez más en un largo viaje a una tienda de muebles.

Pero no es así, envejecer se trata de encontrar cosas nuevas para hacer antes que aferrarse a las viejas con desesperación. No te conviertas en uno de esos idiotas que se la pasan en pijama hablando acerca de cuánto extrañan a los viejos cazafantasmas.

@joelgolby