Cine para outsiders: una entrevista con Gregg Araki

Hablamos con el director de culto sobre "new queer cinema", post-punk y Eva Green.

|
mar. 23 2015, 3:50pm

Las películas de Gregg Araki son pequeños placeres pecaminosos por los que uno realmente no debe sentirse culpable. Por lo general, tienen todo lo que se le puede pedir a un film para adolescentes: actores y actrices guapos, diálogos superficiales y angustiosas bandas sonoras postpunk, pero sin toda esa heterosexualidad ni los finales típicos. En ese aspecto, el director apuesta por personajes nihilistas y desfavorecidos (con los que es mucho más fácil identificarse) y un enfoque decididamente gay. Su cinta más famosa, por ejemplo, es Oscura Inocencia , la historia de un joven chapero de provincia que se enamora del hombre que abusó de él cuando tenía ocho años.

Araki empezó a destacar como cineasta durante la década de 1990 con la aparición de su tercera cinta, Vivir hasta el fin –la historia de dos fugitivos portadores del VIH-, en el festival de Sundance de 1992, como exponente del movimiento New Queer Cinema.

"Fue algo muy reducido, como una clase de instituto", recuerda. Pese a que ahora Araki ronda la cincuentena, sigue hablando como una pija californiana y no aparenta más de 35. "Rick Linklater es otro cineasta. Los dos tenemos métodos de trabajo similares, hacemos cine a nuestra manera." También le gusta compararse con Gus Van Sant, otro director alternativo de la maldita Generación X. "Nos parecemos porque ambos nos expresamos con la misma voz".

Thomas Dekker, Gregg Araki y Roxane Mesquida en la promoción de Kaboom. Imagen vía Wiki Commons.

Desde principios de los 90, las películas de Gregg han ido perdiendo en contenido político, y su última obra, Pájaro blanco de la tormenta de nieve, acentúa todavía más la ruptura con su primera etapa, marcada por un acercamiento indignado a la cinematografía y una estética cutre y barata. El argumento también gira en torno a un misterioso asesinato. Shailene Woodley interpreta a Kat Conners, una muchacha de 17 años de las afueras que viene a ser una versión menos ensimismada de Angela Chase en Es mi vida. Una tarde, la madre de Kat, sobreinterpretada por Eva Green, desaparece sin dejar rastro. Durante el metraje seguimos a Kat en su periplo para desvelar el misterio de su desaparición.

El guión está basado en una novela de Laura Kasischke, según cuenta Araki, que califica el libro de "poético", "lírico" y cinematográfico", si bien este introdujo muchas modificaciones. "Cambié el final", afirma, "el tercer acto entero". También alteró ligeramente la ubicación y el periodo en el que transcurre la historia. "Creo que el libro transcurre en 1985 o 1986. Yo lo trasladé a un par de años más tarde, en 1988, y cambié la ubicación original, Ohio, a California, para que fuera más cercano a mi experiencia."

Habiendo crecido en lo que denomina "una época emocionante en lo que a música punk rock y postpunk se refiere", Araki quiso hacer a Kat y sus amigos partícipes de esa misma cultura de música alternativa que él vivió en el instituto, un poco antes, dice, de la llegada de los Sex Pistols a EUA.

"En el libro Kat conoce a Phil y empiezan su romance adolescente bailando al ritmo de Journey o algún horror similar, pero en la película sustituí el baile de instituto por una discoteca gótica y música de Siouxie and the Banshees. Así era el mundo en el que yo vivía y eso me permitió identificarme mucho más con los personajes."

Fotograma de Pájaro blanco de la tormenta de nieve

En lo referente al tema del género, Araki no duda en afirmar que su obra carece de él. La etiqueta "película de adolescentes que llegan a la mayoría de edad" no resulta fácil de digerir.

"Para mí, las dos películas de esa categoría serían seguramente Oscura Inocencia y esta", dice, "y las dos están basadas en libros, en historias que no he escrito yo. No diría que Maldita generación o Kaboom, o siquiera Smiley Face son películas de adolescentes que llegan a la mayoría de edad. Una de las cosas que más me gustan de mis películas es que están por todas partes. Todas son muy diferentes unas de otras. Hay directores, cuyos nombres no mencionaré, que se dedican a hacer la misma película una y otra vez."

El hilo conductor de sus cintas es que todas son historias de forasteros, característica que le ha granjeado una legión de seguidores, tanto gais como heteros o queer. Le pregunto si ese impulso de hacer películas queer es natural, ya que el mismo Araki es homosexual, o si se debió más a una decisión consciente de incluir personajes gais. "Para mí era importante desde el punto de vista personal. Es muy gratificante que la gente te diga lo mucho que han significado mis películas para ellos o cómo les ayudaron a salir del armario.

"Esa nueva ola queer realmente no era una nueva ola, como lo fue la Nouvelle vague" , explica. Aquellos cineastas se reunieron y decidieron que crearían un estilo de cine concreto. Para nosotros, para todos nosotros –y lo digo porque conozco a casi todos los directores de cine queer, de haber coincidido con ellos en Berlín o Sundance-, no se trataba de un 'movimiento' en ese sentido. Simplemente éramos un grupo de directores más o menos de la misma edad a los que nos apasionaba el cine independiente".

Uno de los rasgos que caracterizan la obra de Araki es su capacidad de crear una instantánea muy fiel de la realidad del momento. "Con la crisis del sida y la situación política, aquello parecía una zona de combate. La gente joven no se hace una idea, pero era como en aquella película de HBO, The Normal Heart : una época de rabia y agitación generalizadas. Era imposible no sentirse así cuando, con veinte o treinta años, estabas constantemente rodeado de muerte. Tenías un tiempo muy limitado por el simple hecho de ser gay. Fue un periodo muy intenso y creo que la película lo refleja."

Rose McGowan en Maldita generación

En una evolución similar a la de Gus Van Sant y Todd Haynes, las películas de Araki han dejado de tratar exclusivamente la temática LGBT. "En aquel entonces trabajábamos en nuestros proyectos como cineastas, por eso ahora hemos hecho otro tipo de películas." No obstante, Pájaro blanco tiene un gran momento gay (no puedo revelarlo) y la interpretación de Eva Green derrocha sensibilidad queer.

"Eva... siempre he sido un enamorado de Eva Green", suspira Araki. "Me enamoré de ella en Soñadores", dice con gran efusividad. "Es única, no hay nadie como ella. Fue increíble poder trabajar juntos. Otra cosa de Eva es que... es decir, además de ser una gran persona, maravillosa, y una gran artista, es como Greta Garbo, tiene una especie de aura mágica."

Eva Green en Pájaro blanco de la tormenta de nieve

Comento que en la película, sus miradas recuerdan a las de Jackie O y su interpretación tiene mucho de Joan Crawford (muy gay). A Araki le encanta. "Eva y yo hablamos mucho sobre el personaje de Eve porque yo no quería que fuera la clásica madrastra malvada unidimensional. Yo la veía más como un personaje trágico. Llegamos a la conclusión de que debería inspirarse en las mujeres emblemáticas de la época, mujeres duras como Elizabeth Taylor, Jackie O o Joan Crawford, referentes del ideal femenino, con peinados, indumentaria y maquillaje perfectos. "Es como si el personaje de Eva fuera una mujer interpretando un papel", añade. "Como si le hubieran dicho, 'Esta eres tú'."

Al final de la película resulta que el personaje de Eva –la madre de Kat- no es lo que parecía ser; ese momento marca un giro espectacular que eleva la cinta de "pasable" a "entretenida". Pájaro blanco carece de la rebeldía de otros títulos como Vivir hasta el fin ("¿Y si vamos a Washington y le volamos los sesos a Bush?") y Totally Fucked Up ("¡Fue un genocidio patrocinado por el gobierno!"), pero es de agradecer que hoy día no haya tantos temas por los que Araki deba indignarse.

Hacia el final de nuestra entrevista, le pregunto qué le mueve a seguir haciendo películas. Él compara su trabajo al de la banda escocesa The Cocteau Twins, cuya música incluye a menudo en sus bandas sonoras. "Nunca han sido muy populares en EUA y seguramente se les considerara un fracaso comercial, pero sus temas significan mucho para tanta gente... Es algo que va más allá de la música, es la importancia que le dan los que la escuchan.

"Eso es a lo que siempre he aspirado al hacer cine: mis películas no son para todo el mundo y algunas provocan reacciones extremas, pero aquellos a los que les gustan mis películas, les gustan de verdad. Como artista, es todo lo que podría pedir."

Traducción por Mario Abad.

Más VICE
Canales de VICE