Cultura

Cómo el gas de la risa inspiró la primera literatura psicodélica

Una conversación con el autor Mike Jay sobre la historia del óxido de nitroso.
25.7.16

Siempre me ha gustado anotar las conversaciones que escucho en festivales de música, fiestas u otras reuniones que involucran drogas. Tengo en mi catálogo reflexiones pseudo hippies como "en esencia, somos seres interestelares", "los pies de los perros son una gran idea", y, la mejor de todas, "me siento como un venado que por alguna razón tiene la habilidad de ir y venir del cielo".

Imagina por un segundo que estas frases vinieran de miembros respetables de la sociedad Victoriana —con pelucas blancas y todo— y con eso tienes Oh Excellent Air Bag: Under the Influence of Nitrous Oxide 1799-1920. Esta antología de los primeros días del gas de la risa (disponible en The Public Domain Review) incluye relatos de poetas, científicos y filósofos con reflexiones como "me sentí como el sonido de un arpa", "él parecía… haberse bañado con un balde de buen humor", y "se necesitaría escribir con una pluma, arrancada del ala de un ángel, para describir la mitad del placer que produce esta fuente".

Esta forma de hablar era completamente nueva para comienzos del siglo XIX. Incluso Thomas Beddoes, dueño del primer laboratorio en el que se sintetizó el óxido de nitroso, introdujo sus propias descripciones sensoriales con la siguiente observación: "¿Por qué deberíamos temerle a los términos ridículos si son expresivos?".

Los curadores de Oh Excellent Air Bag creen que sus hallazgos incluyen parte de lo primero que se produjo de literatura psicodélica. El autor Mike Jay, que exploró los comienzos del óxido de nitroso en su libro The Atmosphere of Heaven, escribió una introducción a esta colección cronológica de ensayos, observaciones científicas y poemas; y también colaboró con la curaduría. Hablamos con él para saber más de la historia de esta droga.

Grabado a color por Robert Seymour, 1829

¿Qué tan frecuente era el uso de otras drogas recreacionales en este periodo?
Mike Jay: El opio se usaba mucho, y era un medicamento que la mayoría de personas conocía; pero sólo se empezó a considerar como una droga que altera la mente desde el texto de Thomas De Quincy, Confesiones de un opiómano inglés. Sin embargo la gente no usaba el opio para investigaciones filosóficas. También hay algunos escritos sobre el hachís —sobre todo por parte de los franceses— que se estaba dando a conocer en occidente durante 1850. Baudelaire y los otros poetas malditos franceses lo usaban, y algunos científicos también experimentaban con eso. El éter fue muy popular también.

En ese momento no había una categoría de drogas ilegales como la que tenemos ahora. Estas [drogas] eran vistas como medicinas con efectos extraños e interesantes. Todavía hay cosas así; los remedios para Parkinson producen alucinaciones muy extrañas, pero no los vemos como drogas que afecten la mente.

¿Cuál fue la diferencia con el óxido de nitroso?
En el siglo XIX, el óxido de nitroso era la droga a la que se acudía para lo que hoy llamamos ciencia psicodélica. No había LSD ni otras drogas parecidas. Todo empezó cuando [el asistente de Beddoes] Humphrey Davy sintetizó óxido de nitroso en un laboratorio en 1799. Él lo inhaló y tuvo una experiencia muy extraña de alteración de conciencia. La reacción química con la que lo logró fue bastante simple, así que cualquier persona con un laboratorio podría hacerlo.

[El óxido de nitroso] generó un montón de preguntas: ¿Cómo es que un gas aislado en un laboratorio puede tener un efecto tan fuerte en la mente humana? ¿Por qué de repente lo hace sentir a uno tan feliz y eufórico? ¿Por qué lo hace reír a uno? ¿Por qué genera esta sensación de revelaciones cósmicas? ¿Cuál es la conexión entre cuerpo y mente? ¿De dónde vienen los sentimientos y las ideas? El siglo XIX fue un gran siglo para descubrir la mente, así que para cualquiera que estuviera interesado en estas ideas en ese momento, el óxido de nitroso era la droga apropiada para investigar.

Ilustración por Thomas Rowlandson

¿Qué diferencia hay entre los textos de óxido de nitroso y la escena de la "literatura de drogas" de París a mediados del siglo XIX?
Fueron por caminos culturales diferentes. El óxido de nitroso se vinculó a la anestesia a mediados de siglo. Pero como la droga tenía muchas facetas, desde el comienzo Davy y Beddoes invitaron a miembros de otras disciplinas ––poetas, artistas, figuras literarias–– para pasar por esa experiencia. [La sensación del óxido de nitroso es] intensa y bastante obvia cuando la sientes, pero es muy difícil de describir. Davy entendía eso y dijo, "necesitamos un nuevo lenguaje sobre sentimientos para describir nuestro estado de conciencia cuando inhalamos este gas".

En ese momento Davy era muy amigo de los poetas románticos Samuel Taylor Coleridge y Robert Southey, quienes intentaban encontrar formas de hablar de estados de conciencia y emociones de las que nunca se había hablado. Así que Davy involucró a todos en los experimentos para escribir sobre esas experiencias. Esos [textos] no habían sido reproducidos, así que es genial poder verlos; es más o menos el comienzo de la literatura psicodélica. Cuando empezaron los experimentos con hachís en París en la mitad del siglo XIX, el doctor encargado revisó todo el trabajo de Davy y dijo "esto es lo que quiero hacer", y convocó a un grupo similar de científicos artistas y poetas.

Es interesante que todas estas mentes interdisciplinares se hayan reunido tan pronto en esta escena. ¿Cómo pasó eso?
Beddoes fue una figura de culto para Coleridge y Southey, y él también contrató a Davy como su asistente de laboratorio, así que todos se conocieron en el transcurso de este proyecto. Beddoes es una figura muy interesante; era un revolucionario político, en el extremo radical de la cultura británica, y reunió a mucha gente interesante. Tenían planes ambiciosos para el óxido de nitroso a nivel médico, pero era difícil que los profesionales médicos se interesaran porque nadie sabía cómo funcionaba, o cuáles eran las aplicaciones terapéuticas que podría tener. Además este era un grupo marginal y radical con el que la gente no quería estar asociado.

Extrañamente, los textos se volvieron muy populares y la gente adoptó la idea de que este era un gas extraordinario con efectos inusuales. Había demostraciones de óxido de nitroso en las tardes para entretener a las personas, o lecturas científicas, o espectáculos de variedad con magia e hipnotismo. De ahí salió su nombre de "gas de la risa". Fue descubierto por dentistas cuando vieron que la gente lo consumía en público y no sentía ningún dolor hasta que el gas perdiera su efecto; un gran problema para el negocio de los dentistas de ese momento era que nadie quería pasar por el dolor de los procedimientos. Así que el óxido de nitroso pasó de experimentos filosóficos, al mundo de carnavales y ferias, hasta ser aceptado como un gran descubrimiento médico.

Ilustración por James Gilray

Si el óxido de nitroso se hubiera descubierto y probado más recientemente, ¿crees que habría tenido un lugar en el ámbito médico?
Casi todo lo que hoy conocemos como drogas ilícitas, en algún momento tuvo una aplicación terapéutica o médica en un contexto clínico antes de ser parte de la escena pública. Si algo se populariza como droga ilícita hoy en día, es mucho más difícil que sea aceptado en la medicina; vemos eso con todo, desde la psilocibina hasta la ketamina. Siempre es difícil conseguir aprobación.

La primera mención médica en Europa de los hongos con psilocibina también se dio en Inglaterra en 1799. ¿Acaso hubo algo en el estado de la ciencia, la medicina o la cultura británica que hiciera que la gente estuviera tan curiosa por estas sustancias?
A finales del siglo XVIII se dio la era de la clasificación, cuando todo el mundo intentó identificar todo tipo de cosas que, en el pasado, habían sido etiquetadas como folclor, mitología y supersticiones extrañas. Alrededor de 1760, el famoso taxónomo Carl Linnaeus escribió un libro llamado Inebriantia, que fue el primer catálogo de intoxicantes. Recogió datos de todo el mundo —hojas de coca y tabaco de América, nuez de betel, opio, hachís y diferentes tipos de alcohol— que nadie había clasificado en ese momento. Linnaeus recorrió el mundo y dijo, "todas las culturas tienen un intoxicante favorito", que era una idea que nadie más había tenido antes.

La identificación de los hongos con psilocibina fue interesante. Fue pura suerte que un doctor estuviera presente para escribir y publicar cuando la gente [que consumió hongos] empezara a comportarse extrañamente. Siempre se creyó que había hongos venenosos —algunos producían efectos raros o te hacían delirar— pero nunca nadie especificó las especies. Y al mismo tiempo, el descubrimiento del óxido de nitroso fue parte del programa de Beddoes para aislar y probar distintos gases. Los dos hacen parte del mismo proceso de clasificación.

Oh Excellent Air Bag: Under the Influence of Nitrous Oxide 1799-1920 está disponible en The Public Domain Review.