ESPAÑA

Así es trabajar rescatando guacamayos, tortugas y otros animales exóticos en España

Hablamos con varias asociaciones españolas que rescatan y cuidan a animales exóticos que sufren abandonos y falta de cuidados de sus propietarios. Además, al estar en libertad, provocan afectaciones en la fauna autóctona.
13.5.16
Monchi, un guacamayo anciano que fue la estrella de un show de loros y hoy vive en la Asociación Protectora de Animales Exóticos de Cataluña. (Imagen vía APAEC)
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¿Quién no ha tenido o conoce a alguien que en algún momento de su vida ha convivido con tortugas de agua? Esos pequeños animalitos de piel rayada que vivían en tortugueras adornadas con palmeras de plástico. Y hubo un tiempo en el que también en España hubo una epidemia de compra de loros y guacamayos. A sus compradores les hacía gracia el hecho de que pudieran emular sonidos humanos.

Pero las modas pasan, en el período vacacional las urbes se quedan desiertas y no siempre está disponible ese amigo o familiar de turno que podría hacerse cargo de tan exótico acompañante. Esta indisponibilidad se transforma, muchas veces, en el abandono.

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Y el lago municipal o el riachuelo se presentan, en estos casos, como la alternativa más humana al retrete para aquellos que creen que le hacen un bien al reptil. Para las aves es más fácil, pues con abrir la jaula ya es suficiente.

"La gente abandona a las tortugas en medios acuáticos: en el primer pantano, en el primer río, o la primera riera, creyendo que le hacen un favor al animal, pues pobre, siempre ha estado viviendo en una pecera", explica a VICE News Quim Soler, director técnico del Centro de Recuperación de Anfibios y Reptiles de Cataluña (CRARC), la organización de referencia para el cuidado de estas especies en esta comunidad autónoma española.

"Pero lo que la gente desconoce es que estos son animales depredadores, que compiten por el hábitat con las tortugas propias de Cataluña y generan problemas con otras especies acuáticas, desde invertebrados hasta pájaros", añade Soler.

El ambientalista asegura que esta especie representa entre el 70 y el 80 por ciento de las entradas en su centro.

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Los narcos pueden comprar legalmente leones, macacos y otros animales exóticos. Leer más aquí.

El CRARC nació a mediados de los 80 en plena efervescencia ecologista. Con los años se especializó con este tipo de animales, y hoy las autoridades como agentes rurales o policía que incautan o encuentran un animal de este tipo, herido o abandonado, se lo derivan a ellos.

Desde los primeros 90, la organización, que nació como un proyecto local, colabora con el gobierno autonómico en esta área.

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La Asociación Protectora de Animales Exóticos de Cataluña (APAEC) abren el prisma un poco más que sus compañeros, especializados en reptiles y anfibios, y además de los ya mencionados, trabajan rescatando y cuidando de guacamayos, geckos, conejos, gerrosauros, hámsters y pogones, entre muchos otros.

Teresa Rodríguez, presidenta de APAEC, comparte con VICE News historias desgarradoras. Su colectivo ha salvado familias enteras de hámsters de ser trituradas por el camión de la basura o pogones calcinados cuya recuperación requirió de cinco operaciones. Pero las lesiones físicas no son el peor de los males de que se aquejan estas bestias.

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"Existe un número de especies especialmente sensibles e inteligentes que no recomendaría jamás por el simple hecho de que los humanos no estamos capacitados para cubrir sus necesidades más básicas a nivel emocional", explica Rodríguez.

"En el caso de algunos animales con una inteligencia increíble, la falta de estímulos apropiados a esa inteligencia, de afecto adecuado, también es maltrato y seguramente el más difícil de curar", sigue la activista en un correo.

Teresa cree que ningún animal exótico debería haber llegado a vivir jamás en casa de nadie, pero entiende que una vez que estos pequeños y no tan pequeños acompañantes han pasado casi toda su vida en cautividad, la mejor forma de garantizarles una vida digna y feliz es buscándoles nuevas familias.

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Desaconseja firmemente la convivencia con grandes depredadores como boas constrictoras, leones, caimanes o tigres. En España llegó a ser muy conocido Currupipi, un tigre propiedad del torero Jesulín de Ubrique. Tras su muerte, el diestro lo disecó.

"En un país donde se regula la tenencia de los llamados perros potencialmente peligrosos, es absurdo que no se regule la tenencia de animales realmente peligrosos", señala Rodríguez.

Quim Soler de CRARC señala los problemas sanitarios que el abandono en parques urbanos puede provocar. "Se encuentran a animales que, mal alimentados, pueden crear problemas sanitarios con otros animales o el contacto con la gente que, con buena fe, los quiere coger o tocar", afirma Soler.

Aunque no hay que olvidar la parte gratificante. Teresa comparte su historia con Samba, un guacamayo rescatado de un lugar que tilda de "horrible".

"Apareció de la nada cuando ya habíamos rescatado a todos los animales durante días de aquel lugar, no sabíamos cómo se había escondido durante todas las semanas que duró el rescate, sin comida, bebiendo agua putrefacta", relata. Decidió adoptarlo, a pesar de que le daba miedo vivir con él, pues asegura que estas aves son muy complicadas.

Cuando le encontraron una familia, el animal picó a la que debía ser su nueva compañera y corrió hacia Rodríguez graznando "¿Hola? ¡Guapaaaa!". "El veterinario y la posible adoptante, decidieron que estaba claro con quién iba a vivir", concluye el relato la presidenta de APAEC.

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