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Maradona inmortal: las veces que Diego salvó su vida

El hombre que hoy cumple 57 varias veces pareció tener los días contados, pero de alguna manera logró esquivar también eso. Aquí un repaso: ¿alguien dijo la mano de Dios?
30.10.17

Hace 57 años una familia humildísima traía al mundo al que sería el máximo futbolista de toda la historia. Y nadie que venga del medio de la nada llega al centro de todo sin pasar por cuánto jugador rival se le ponga en el camino. O por cuánto trance adverso le pueda surgir. Y en el caso del Diego, más de una vez la salud dijo hasta aquí y más de una vez la vida se filtró junto a él para escapar. Como en el campo, pero en Urgencias. Aquí repasamos los momentos críticos que hicieron de Maradona una leyenda —viviente— del deporte.

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Del balneario chic uruguayo a la tierra de Fidel Castro

Para el futbolista del milenio el 2000 iba a arrancar y a casi terminar el mismo mes. Durante unas vacaciones en el balneario uruguayo de Punta del Este, el genio del fútbol mundial fue ingresado al Sanatorio Cantegril con un diagnóstico de "crisis hipertensiva y arritmia ventricular" producto de una sobredosis.

Jorge Romero, el médico recién graduado que llegó hasta la casa donde estaba Maradona esa tarde del 4 de enero, describió el cuadro tiempo después en una entrevista con el diario El País: "Cuando llegué me hicieron pasar enseguida. Me encontré no a Maradona; me encontré a un hombre muriendo. Estaba en estado de coma, tirado en un sillón, rodeado de personas que no tenían mucha idea de lo que había que hacer".

Después de dos días en terapia intensiva hasta que logró respirar por sí mismo. Maradona volvió a este lado —según su entonces representante, Guillermo Cóppola— en una escena digna del 10: "Una noche, se abre la puerta de la habitación y aparece un tipo lleno de cables. Era Diego, y me dice: 'Guille, tirame un bife con huevos fritos y papas fritas y sacame de acá. ¿Dónde estoy?'"

Tras el susto y luego de dejar el Cantegril, Maradona, familia y entorno más cercano debían pensar cómo tratar una enfermedad cuyo desborde estaba a la vista. Tras idas y vueltas entre Canadá y Estados Unidos, resolvieron iniciar un tratamiento contra las adicciones en el Centro Nacional de Salud Mental (Censam) de Cuba.

El traslado del 10 a la isla sería otra saga plagada de dieguismo mágico y, entre algunos efectos, enlazaría para siempre a Maradona con Fidel Castro, el Che Guevara y las ideas del socialismo. Tanto así que Diego y Fidel fueron amigos hasta la muerte del comandante y que el propio Maradona lo entrevistó cinco años después cuando conducía su propio programa de TV. Aunque eso es otra historia.

Dos fallas cardíacas en un mes

"Jesús resucitó una vez. Vos, muchas". Un letrero como ese pegado entre varios en la entrada de la Clínica Suizo Argentina condensó el espíritu de la gente que no tardó en acercarse al centro de salud al enterarse: el corazón de Diego, otra vez, parecía no poder más. Corría abril de 2004 y un Maradona muy excedido de peso había sido trasladado grave y permanecía en terapia intensiva. Hipertensión grave y neumonía fueron esta vez los nombres del miedo y los peligros que enfrentó el excapitán de la selección argentina. Una semana estuvo con respirador artificial y, como siempre, su recuperación pareció una extraña mezcla de milagro y terquedad. Al cuarto día sin respirador el ídolo de sintió tan bien que dejó la clínica sin alta médica. Pero al mes tuvo que volver a ser internado otra vez con otra hipertensión severa. Ese segundo susto en menos de un mes fue demasiado para su familia y la decisión fue rotunda: una nueva internación en un centro especializado de Buenos Aires —la Clínica del Parque— que esta vez se extendió por cuatro meses y terminó en un nuevo viaje al Censam cubano por 70 días. Fiel a su naturaleza regeneradora, en menos en un año el hombre parecía otro: había bajado el exceso de kilos y conducía su primer programa de televisión, el épico La Noche del 10.

De los peores rumores al Mundial de Sudáfrica

Argentina, abril de 2007. De un lado varios portales periodísticos de internet colapsados, decenas de llamados de medios del exterior y el principal canal informativo de corte popular con un placa negra por toda programación. Del otro lado —imagínense si hubiera sido 2017— cadenas de SMS, rumores en foros y blogs. Hasta el entonces ministro de Salud se hizo eco de las versiones: ¿Había muerto Diego Maradona? Para ese momento el Pelusa estaba transitando la que sería la última de sus internaciones relacionadas al consumo de drogas. Era en la clínica Avril de Buenos Aires. De alguna manera que no se terminó de conocer, alguien comenzó a difundir lo peor, y el reguero de pólvora no tardó ni un día en alcanzar el Poder Ejecutivo: el entonces ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, se comunicó con los médicos responsables de la internación del crack. La respuesta más cabal quizás haya venido de parte de la exesposa del 10, Claudia Villafañe: "Diego está perfecto. Todos te llaman pero nadie te dice de dónde salieron los rumores porque no tienen lo que hay que tener para hacerse cargo de esa mentira".

Apenas al año de haber dejado Avril, un Maradona otra vez en forma comenzaría dirigiría a su Selección durante las eliminatorias, cargo que ocupó durante el Mundial de Sudáfrica 2010 y que, seguramente, esté en sus deseos este 30 de octubre. Desde aquí le deseamos que se cumpla y que sus historias sigan llenando páginas aquí y en el mundo todo.