"Mi cholidad es mía y de nadie más": La plurinacional cumbia de Bolivia
Foto: EEJC vía wikicommons

"Mi cholidad es mía y de nadie más": La plurinacional cumbia de Bolivia

Un tesoro sonoro desde el corazón suramericano.
24.11.17

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La llegada al poder de Evo Morales en el año 2006, le trajo a Bolivia un cambio en el chip de referencia a su identidad. Por décadas, la realidad indígena boliviana estuvo entre la negación, reivindicación y explotación de los millones de descendientes nativos que viven en sus nueve departamentos. Si bien el proyecto de una nación indígena viene desde el siglo XIX, los conflictos internos han estado presentes en su vida republicana. Bolivia es un país con recursos naturales y mineros que son una gran fuente de ingresos, pero su condición de aislamiento por no tener una salida al mar ha complicado los procesos de exportación y de importación.

Años de luchas y reivindicaciones hicieron que las diferentes etnias recibieran con aprecio la llegada de Evo al Palacio Quemado (Palacio Presidencial). Y con la promulgación de una nueva constitución en el año 2009, se acentuó la noción de Bolivia como territorio plurinacional. Precisamente, en esa carta magna, el primer artículo presenta la definición del estado boliviano de esta manera:

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país

El impacto cultural de esta declaración no debe ser menospreciado. Esto abrió un campo de posibilidades y reconocimiento para los indígenas, que claramente ha tenido incidencia en la vida social, cultural, política y económica de esa nación.

Choliorgullo

Cuando se revisa el pasado cultural y musical de Bolivia, aparecen grupos folclóricos claves como Los Kjarkas o Kala Marca. Artistas que por años han explorado los ritmos andinos y las sonoridades locales. Entre el español y lenguas indígenas, se creció y desarrolló una música que los bolivianos llevan en su corazón. Pero también aparece una leyenda suramericana: Wara. Un grupo que en los años setenta hizo rock progresivo con aires andinos.

Y expresiones nativas bolivianas que vienen de vieja data, han sido tema de controversia por apropiación indebida. Una legendaria viene de fines de los ochenta, cuando el mundo se dejó contagiar por la Lambada de Kaoma. Pesquisas musicales identificaron que la canción provenía de Los Kjarkas y había sido grabada en 1981. O aquel éxito de La Bomba, del grupo de Santa Cruz llamado Azul Azul y que luego el argentino King Africa explotó hasta la saciedad. Y en el 2014, cuando el chileno Gepe hizo una presentación en el festival Viña del Mar en la que incorporó bailes folclóricos y trajes de Bolivia, en La Paz exigieron una disculpa por el uso inadecuado de estos elementos.

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Pero ese orgullo de la pluralidad boliviana, expresado como ese orgullo cholo, ha permitido tener fenómenos actuales como las cholas fashion, la arquitectura de Freddy Mamani y los cholets o las marcas de ropa nativa como Folk de los Pueblos y Munay.

El orgullo cholo ha ido abriéndose paso con la música, logrando impactar las expresiones actuales que pasan por el rock, hip hop y cumbia en alguno de los 36 idiomas nativos reconocidos constitucionalmente. Es una realidad que nadie puede acallar y que afortunadamente se puede ver y escuchar en el territorio boliviano.

El choliorgullo llegó para quedarse, para mostrar que Bolivia es tan antigua como moderna y tan raizal como sincrética. No en vano si bien hay un tradición cumbiera boliviana que vale la pena explorar, hay exponentes actuales que le dan un sabor local único.

Pero hay que mirar este fenómeno con lupa. Es algo muy presente en la zona boliviana del llamado altiplano (La Paz y alrededores) donde hay una gran presencia aymara. Pero en otros departamentos, la presencia indígena está repartida a través de otras expresiones de orgullo que no están necesariamente ligadas a una prosperidad comercial o a un ejercicio político.

Cumbiolivia

El proceso cumbiero boliviano proviene de los años sesenta y setenta cuando comenzaron a llegar las expresiones de la cumbia chicha de Perú y clásicos cumbieros de Colombia. Una de las orquestas tropicales legendarias tiene como nombre Los Graduados, la misma que por generaciones ha entretenido a bolivianos y extranjeros. Está también Maroyu, leyenda musical cumbiera que ha sido referencia para muchos adeptos del género.

El germen no tardó en explotar, aún si predominaban sonidos enfocados a lo étnico o lo folclórico. Los años ochenta abrieron el camino para que la tecnocumbia se hiciera reina en los años noventa. Y de ella quedan nombres claves como Miguel Orías y los Ilegales, Jorge Eduardo y los 4:40, Wally Zeballos, David Castro y la agrupación Brother´s, Los Ronisch, FM y Silvina entre otros. Todos ellos exponentes de cumbias en las que los sentimientos predominan frente a una narración de la cotidianidad como lo es la chicha peruana.

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Esta escena cumbiera sigue siendo fuerte, teniendo una gran cantidad de grupos y presencia mediática. En ella hay canciones de amor, desamor, cerveza y más aspectos de la cotidianidad. Bolivia la tiene viva. Pero el país tiene también una movida de cumbia nueva, emergente y que se está sintonizando con el mundo desde hace varios años. Es una cumbia que se nutre de lo orgánico y lo digital; que hace referencia a lo ancestral y a lo moderno y que existe en Youtube, Soundcloud, Bandcamp y en algunas producciones físicas.

Así que ojo: esta camada cumbiera boliviana se llama así:

Villa Victoria Sound System

Este es el proyecto de Andrek Ortiz, músico boliviano que desde el año 2012 comienza a explorar la cumbia con otras sonoridades. Su exploración musical le ha permitido ser publicado en sellos como Flying Monkey Records y FOLCORE.

Pablo Pachacutik

Originario de Cochabamba, Pablo es un productor que se nutre del reggae, folclore andino y cumbia para hacer algo que perfectamente está dentro del global bass o de la invitación a la pista de baile.

Ciudad Satélite

En este proyecto hay exploración cumbiera que está en la experimentación y la proyección. Con temas místicos y nativos, tiene ya más de cuatro años creando y presentando sus composiciones en escenarios locales. Este tema aparece en una recopilación de Pakapi Records, sello especializado en el talento suramericano.

DJ Jallallalacumbia

Este boliviano afincado en Suecia hace “mashups” cumbieros con hip hop que desafían pistas y oídos. Una manera de entender un carácter abierto y global que se deja escuchar si o si.

OM Records

La Paz reúne a través de este sello, productores y djs que se sienten afín con las sonoridades del bass, pero también con la cumbia. Un trabajo de agrupación que justamente cobra frutos al ofrecer música fresca.

Florecitas de Mizque

Fuera de La Paz, está además este proyecto de cumbia andina y huaynos, con voces femeninas. Gozan de especial aprecio en diferentes regiones y sus letras son un reflejo de la cotidianidad entre lo natural, lo urbano y lo ancestral. Provienen de la ciudad de Mizque, en el departamento de Cochabamba.

Bolivia tiene también personajes y situaciones claves es la ruta cumbiera. Una de ellas es la presencia del argentino Javier Martínez (Sonido Martínes), un selector, buscador y rescatista de la cumbia Su paso por Bolivia es siempre sinónimo de estar cazando discos y propuestas musicales para mostrar el poder de la cumbia. Y está también el trabajo de las fiestas Vintage Kumbia desarrolladas por Gabriela Infantes y Fernando Hurtado, quienes desde La Paz fueron abriendo el espacio para que se conociera la cumbia desde una perspectiva actual y una histórica. Una fiesta de tinte under, que poco a poco se posicionó en La Paz y su espíritu ha permeado otras iniciativas cumbieras en una ciudad de un millón de personas.

***

Bolivia, tiene secretos musicales guardados a lo largo de su territorio. Esto es una realidad comprobable no solo en su cumbia; también en la presencia de otras sonoridades que se manifiestan a través de su cercanía con Brasil, Perú, Argentina, Chile y Paraguay. Sonidos selváticos, de la pampa, andinos, del chaco y más están vivos además de la cumbia. Por algo este país tiene los paisajes más bonitos de Suramérica y es un secreto bien guardado. Solo sucede que la pluridiversidad llegó para dejarnos en claro que antes, ahora y después, la cumbia en Bolivia tiene un aire propio.

Agradecimientos: Gabriela Infantes y José Andrés Sánchez.