Una tarde con Sama, la DJ que trajo el techno a Palestina
Foto por Tarzan Nasser.

Una tarde con Sama, la DJ que trajo el techno a Palestina

Conversamos con Sama Abdulhadi acerca de su travesía profesional, la escena techno en Ramala y sus dudas frente a la tendencia de "electro-árabe".
NR
traducido por Nicola Rose
Cristian Cope
traducido por Cristian Cope
27.11.17

Este artículo fue publicado originalmente en Noisey Francia.

En los últimos tiempos, los festivales de música electrónica han sido vistos como grandes palancas del desarrollo económico en las ciudades secundarias o intermedias. El ser DJ se ha convertido en una fuente de desarrollo personal, como el yoga o la literatura, y los grandes nombres en el techno abordan su trabajo con fines financieros. Pero en medio de esta escena tan fuertemente inclinada hacia el liberalismo creativo, tan aparentemente incapaz de tomar una posición sobre cualquier cosa, la DJ palestina Sama Abdulhadi se inspira fuertemente en lo militante.

Publicidad

Hace casi diez años, Abdulhadi organizó sus primeras noches de techno en Cisjordania, Ramala. Desde entonces, sus fiestas han generado innumerables imitadores, incluso si sigue siendo la única en su país que toca techno que es tan visceral como cerebral. Hoy en día, su pequeña ciudad palestina cuenta con media docena de bares de electro, así como con 15 DJs; "¡Tres de las cuales son mujeres!", dice orgullosa.

Este año, Abdulhadi es una de las artistas residentes del Cité Internationale des Arts, en el 4º distrito de París. Allí fue donde nos encontramos con ella. "Estoy aquí para armar mi nuevo álbum y preparar mis próximos sets", explica. "¿Sabías que este distrito tiene la misma población que Ramala?"

Noisey: ¿Cuáles fueron tus primeras impresiones de París y la escena local?
Sama Abdulhadi: Antes de llegar a la Cité des Arts, la gente me había advertido sobre el público y los artistas parisinos, que podían ser bastante cerrados y desdeñosos. Pero no lo he sentido en absoluto; por el contrario, ¡París ha sido una sorpresa maravillosa! Me encuentro con muchos músicos aquí. Amo a la gente de Parallèle [un colectivo viajero de fiestas], por ejemplo. Todavía no soy lo suficientemente valiente como para seguirlos en sótanos parisinos reales, pero eso vendrá con el tiempo. Me gusta la integridad de su enfoque, la calidad de sus raves. En otro género, Arabstazy también me agrada mucho. Me gusta su dureza, me gusta que solo toquen en vivo.

Si me preguntas, en realidad hay mucha bondad en las fiestas parisinas. Tuve la experiencia de subir al escenario con el estómago hecho un nudo justo después de un grupo, cuyos músicos subieron al escenario para apoyarme en pleno set. Es increíblemente inspirador. Lo mismo en Alemania. Tuve esta gran pesadilla con la visa en la frontera franco-alemana. Le expliqué al agente de aduanas que era una DJ de techno y que tenía que pasar, y, ¿sabes qué? Simplemente me dejó entrar y pude pasar 48 horas en el Fusion Festival.

Publicidad

¿Acaso este tipo de experiencias te dan materia prima, ideas para incluir en tu álbum? ¡Ojalá! Pero sinceramente, no. Al menos no directamente. En cuanto a la vida parisina, a veces hago un poco de grabación de campo en la calle, pero no recuerdo haber recogido nunca material que me pareciera específicamente francés. Si quiero reconstruir cierto ambiente, busco en Aporee, un "mapa callejero" de sonidos de Creative Commons. Puedes samplear miles de canciones, es una herramienta increíble. Además, vengo del mundo clásico, así que realmente no me aventuro demasiado en el campo de la música árabe. Es un gran lenguaje musical, y lo admiro. Pero es demasiado rápido, demasiado complejo e imposible de resumir en un puñado de samples. Y luego esta tendencia de "electro-árabe" que se está dando ahora, es una trampa exótica. Honestamente, no quiero formar parte de eso.

He hecho un montón de diseño de sonido para películas. Me ha hecho hipersensible a los ruidos, a ciertos patrones de sonido. Trabajo sin auriculares, con la ventana abierta. El sonido de la ciudad no interfiere con mi trabajo; en todo caso, ayuda. Creo que es gracias a esta atmósfera, como un sueño, un poco brumoso, que soy capaz de componer. Por ejemplo, para el kick en mi próximo álbum, usé un latido real de corazón como punto de partida. El ritmo y el beat son relativamente simples de poner en su lugar respectivo. Pero componer melodías, ahora, para mí eso es una verdadera hazaña. Nadie nace siendo compositor.

Foto por Aurelia Mazoyer.

Antes de lo clásico, el cine o el techno, también pasaste una buena cantidad de tiempo en el mundo del rap palestino. ¡Sí! Yo rapeaba, amigo. Hasta bailé en batallas. El breakdance era algo muy atractivo por la época. La década del 2000 fue la era del hip hop. Fue entonces cuando pinché mis primeros discos. Poco después, mi hermano regresó de Jordania con dos CDs. Uno era de Tiësto, el otro de IIO. Recuerdo que me dijo: "TIENES que escuchar esto". Inmediatamente organizamos una fiesta, durante la cual solo pinché música de esos dos álbumes. Bueno, en ese entonces era más como pulsar play/pausa y buscar el fader. Había visto a dos o tres tipos tocar con vinilos, pero no tenía idea de qué era realmente ser un DJ. Y luego, una cosa llevó a la otra. La gente comenzó a salir de rave juntos, otras personas comenzaron a tocar y a organizar fiestas. Hoy en día, hay media docena de lugares que albergan estas fiestas en Ramala. La ciudad tiene alrededor de 15 DJs, ¡tres de ellas mujeres! Pero debes recordar que estamos hablando de un medio realmente pequeño. La fiesta más grande en Palestina solo trae alrededor de 400 personas como máximo. Nadie tocaba techno antes de que yo comenzara. Y sigo siendo la única que toca este tipo particular de techno.

Publicidad

Entonces, ¿qué escucha la gente en esas fiestas? Trance, inclusive psytrance.

¿En serio? Sí. La gente en Ramala ama las cosas psicodélicas. Yo, en cambio, ni siquiera puedo soportar media hora. Y luego necesito una siesta porque los kicks por todos lados y la velocidad de los BPM hacen que la música sea verdaderamente agotadora … el drum & bass y dubstep también son muy populares. Pero a veces nuestras fiestas terminan a medianoche, cuando recién han comenzado a las diez. El tiempo es súper estrecho y, a menudo, la policía quiere detener el ruido. Además, debo señalar que esta pequeña escena solo existe en Ramala. En Hebrón, Nablus o incluso Jenin, no hay nada. Y ni siquiera hablemos de Gaza.

Foto por Céline Meunier.

En ese sentido, ¿qué tal es la relación con la policía local? Bueno, como en todas partes, las drogas han llegado a la escena, junto con la clase de gente que aparece solo para pedir vasos de agua y hacer cualquier mierda que quieran. Sin embargo, mi público es más tranquilo. Vienen a bailar, a abrir una cerveza, o simplemente a relajarse y divertirse. Trabajé durante mucho tiempo en restaurantes locales como camarera, así que he estado en las calles desde que tenía 13 años, y la policía me conoce. Estoy en contra de la policía como institución, pero los policías palestinos son realmente muy comprensivos. Hay una especie de acuerdo mutuo entre nosotros.

¿Incluso cuando una mujer joven "toma la iniciativa" y les habla? Honestamente, si. Obviamente hay casos de discriminación y acoso sexual, pero no se parece en nada a la policía egipcia o libanesa, que es mucho más brutal. Creo que nos miran con una especie de benevolencia, en todo caso, solo ven la diversión juvenil y la fiesta. Al final, todos somos palestinos, todos estamos juntos en esto. Ramala es una ciudad donde hay cristianos, musulmanes, un grupo de campos de refugiados. Los bares donde tocamos están en barrios muy poblados, cerca de muchas familias que no quieren escuchar techno toda la noche. Así que nos adaptamos. Durante los periodos de exámenes, para no incomodar a los estudiantes, no realizamos ninguna fiesta.