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El 2020 es la fecha límite para prevenir un colapso ecológico

Sobrevivir al cambio climático es una carrera contra el tiempo, y el 2020 es nuestra primera prueba.
16.11.17
Imagen vía Flickr

Lo imposible no es un hecho, es una actitud.

Tenemos una ventana de oportunidades —única en la historia— para reducir los niveles de dióxido de carbono para el 2020. No podemos tardarnos.

Los niveles de CO2 se encuentran en su punto más alto en millones de años: niveles mayores que aquellos registrados en una época donde los humanos no existían y el nivel del mar era 20 metros más elevado que el de hoy.

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Los impactos son ya bastante graves. Sin contar las miles de vidas estropeadas, el peso emocional y el daño a las comunidades, los expertos calculan que el costo de los daños de tan sólo dos huracanes —Harvey e Irma— excederá, probablemente, los 150 mil millones de dólares. Puerto Rico perdió cerca del 80 por ciento de sus cultivos y el 60 por ciento del país aún no tiene energía eléctrica. En cuestión de días, los incendios forestales convirtieron en cenizas las comunidades del norte de California, y nuevos récords de calor surgen cada año a pasos agigantados; se necesita hacer algo.

Cuando las fuerzas políticas ponen muros en el camino del progreso, nos toca a nosotros expresar nuestro tenaz optimismo sobre el cambio climático. Podemos y lograremos reducir los niveles de emisiones rumbo a un mejor futuro para todos.

Reducir este daño representa una oportunidad extraordinaria para modernizar nuestros medios de transporte y energía, limpiar nuestro aire y mejorar nuestra salud, crear más empleos, crear ciudades más habitables, y usar el suelo de una manera más inteligente y sustentable.

El progreso está en camino.

Las emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos alcanzaron su punto más alto en 2007, pero afortunadamente continúan disminuyendo, incluso mientras el PIB incrementa. La industria de energía solar estadounidense añadió 2.4 GW (gigavatios) de capacidad en el segundo semestre del 2017 (cerca de 11 millones de paneles solares) —suficiente poder para proveer energía a 331 mil casas promedio en los Estados Unidos al año—.

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La energía solar y eólica han creado empleaos 12 veces más rápido que el resto de la economía. La energía renovable contrata personal cuatro veces más que la industria de extracción de gas y petróleo, y más de 10 veces que la industria minera de carbono. Este es el comienzo del crecimiento exponencial de la energía renovable.

Las Vegas, la famosa ciudad de las luces, ya cuenta con el 100 por ciento de energía renovable en sus servicios de electricidad, y los casinos se están desconectando de los servicios del estado. NV Energy perdió cerca del seis por ciento de sus clientes el año pasado cuando MGM Resorts International y Wynn Resorts terminaron sus contratos —con todo una multa de penalización de más de 100 millones de dólares— para poder comprar energía más barata y limpia. El Ceasars también pagó 47.5 millones para renunciar a su contrato.

Pero todo este progreso no significa que deberíamos abstenernos de las metas establecidas en el Acuerdo de París para evitar el calentamiento global. El pacto mundial se logró en una generación. Nosotros somos esa generación que debe cumplir su promesa. Sobrevivir al cambio climático es una carrera contra el tiempo, y el 2020 será nuestra primera prueba. Si no aceleramos la transición a las energías renovables, no llegaremos a la meta de reducción de emisiones para el 2020, y no podremos eliminar la contaminación por dióxido de carbono para el final del siglo. El tiempo entre el ahora y el 2020 es de suma importancia.

Los mandatarios globales se reunieron en Bonn, Alemania, para asegurarse que todo marche en la dirección correcta. Hoy en día, como nunca antes, los gobiernos y las instituciones privadas han dado su apoyo para tomar acciones mucho más ambiciosas. Necesitamos recordarles dicho mandato.

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Votemos. Los líderes electos necesitan escuchar a sus votantes todo el tiempo. Necesitamos exigir la creación y aplicación de políticas que faciliten la expansión de energías renovables, que detengan las subvenciones en la industria del carbono, y establezcan zonas de cero emisiones en nuestras ciudades para tener una mejor calidad de aire.


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Hablemos de las grandes sumas de dinero y exijamos a nuestros bancos cobrar intereses extra a los proyectos de emisiones de carbono o simplemente dejar de financiarlos. Mejoremos la agricultura, la comida que consumimos y la forma en que llega hasta nuestras mesas también importa. El 2018 es el año para erradicar la deforestación para usos comerciales de cadenas de distribución y producción, y disminuir nuestro consumo de carne roja.

Cada uno debe hacerse responsable. El gobernador Jerry Brown sostendrá una convención global en California en septiembre de 2018. Mostrar el progreso en los Estados Unidos y el mundo hará casi imposible que los gobiernos no tomen acción. Espero ver una movilización masiva en todo el mundo previo al evento, como sucedió en París en 2015.