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MULA: narradoras musicales de realidades alternas

Una patada del pop caribeño más suculento del momento.
30.6.16

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La música Latinoamericana ya está consolidada a nivel global. Desde el tercer mundo, nos las hemos arreglado para salir adelante con nuestros proyectos de forma cada vez menos rudimentaria, con lo que hay. Se van quedando atrás esos años en los que como latinos pretendíamos emular los géneros, sonidos y estilos con los que la cultura anglosajona nos ametralla. Bendito y maldito Internet. Aunque también hubo intentos por promover nuestras culturas ancestrales, en la época globalizada en el cual coexistimos siempre ha sido complicado sentirnos afines a ellas. En parte por estas inconscientes aspiraciones primermundistas que aún se observan en nuestras sociedades, producto de la nula educación y empatía, sobre la que se sigue construyendo nuestra nebulosa identidad.

El tema que aquí nos atañe es el musical, en el cual cada día es más frecuente escuchar que un productor inglés enganchado a los ritmos latinos, se viene a vivir a México; japoneses, cristianos y españoles retorciendo el reggaetón y otro tipo de deformidades y excitantes experimentaciones. Ya no somos tanto los mexicanos adaptando su punk, o su techno o su rap a nuestras posibilidades. Gracias al internet, la globalización y todos estos regímenes contemporáneos a los que nos sometemos sin chistar, surgen estas bellas hibridaciones y también se van derrumbando los prejuicios poquito a poco.

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Me produce un extraño orgullo el leer que un productor chileno y un MC brasileño tocan en el MOMA el próximo mes; o que un DJ mexicano se va a tocar a Corea del Sur, mientras otro edita su nuevo LP con una disquera japonesa o inglesa y sobre todo, que se está gestando poco a poco una comunidad, con una identidad cada vez más sólida, con producciones de muy alta calidad, que más que venderse como producto exótico o curioso, entablan un diálogo a nivel mundial con otros proyectos, con otras realidades también víctimas en mayor o menor grado del neoliberalismo más salvaje que actualmente nos tiene acorralados.

Tal es el caso de MULA, un trío de chicas de República Dominicana, quienes con año y medio de vida nos ofrecen hermosas e impecables producciones que promueven la armonía e incitan al baile a todo aquel que las escuche. Sus letras hablan de la vida y del amor, historias reales e imaginarias, leyendas rurales con las que han crecido y que hablan de su entorno; todo esto recitado a través de las benditas y ritualistas voces de Anabel y Cristabel, las hermanas Acevedo. La que se encarga de la producción, la magia y los detalles, es Rachel, quien juega con elementos extraídos del merengue, synth pop, dembow, drum & bass y bachata; sobre los cuales vierte elementos caribeños como la güira, la tambora, bongos, timbales y otro tipo de percusiones regionales. El resultado es un pop sublime, en el mejor sentido de la palabra, es decir, popular, sin dificultades, para todos.

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Con apenas un material oficial y un LP de remixes del mismo y otro material en puerta, estas chicas ya comienzan a propagar su música, la cual las ha llevado a Nueva York y este mes a Cuba. Están a nada de lanzar su Flexy en formato vinyl, el cual promoverán en una gira por todo Puerto Rico.

De momento a mí me respondieron algunas preguntas, para profundizar en su trabajo y su contexto. Por favor gócenlo tanto como yo y no las pierdan de vista, es un proyecto que lo tiene todo y que seguro llegará muy lejos.

THUMP: ¿Quiénes son MULA, qué hacen y por qué bajo ese magnífico mote?

MULA: Somos Anabel Acevedo, Cristabel Acevedo y Rachel Rojas; Rachel estudió producción de música electrónica y Anabel y yo, Cristabel, estábamos haciendo algo mucho más acústico con el proyecto de Las Acevedo, aunque también nos habíamos formado en música clásica. Entonces nos conocimos y empezamos a hacer canciones al instante, y de ahí surgió un híbrido que nos impresionó mucho a las tres; así es que surge el "mote" MULA, nuestra especie híbrida, con orígenes dispares pero que convergen.

¿Cuándo empezó todo y como se conocieron?

Nos conocimos formalmente en la primavera de 2014, somos las tres de la misma ciudad, Santiago de los Caballeros, y es bastante pequeña así que teníamos años encontrándonos en los mismos sitios y eso, pero justo en 2014 Rachel acababa de llegar de Argentina y un amigo nos presentó a ver qué podía surgir, nos caímos súper bien y al otro día de conocernos Rachel hizo un track, que ahora es la primera canción de nuestro primer disco Up & Down, nos lo envió y ya en la noche le habíamos enviado las voces y desde ahí no hemos parado, jaja. Rachel se encarga de la producción de los tracks y nosotras las voces y composición de las letras.

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¿Ya van 2 materiales o me equivoco?

Sí, en marzo de 2015 lanzamos nuestro primer disco que también se llama MULA, y tres meses después preparamos un disco de remixes de las canciones de ese disco hechos por distintos productores de Latinoamérica, incluyendo a Rachel. Además de eso hemos lanzado dos sencillos, Retumba y No hay manera que son parte del disco en el que estamos trabajando actualmente.

¿Cuál consideran que es la diferencia más notable entre MULA (2015) y No hay Manera? ¿Qué cambios sustanciales hubo a nivel composición y conceptualmente?

MULA (2015) fue el resultado de mucha experimentación, aún estábamos descubriendo nuestro sonido y fusionando nuestros pasados musicales. Ya en la etapa de No hay Manera entendemos mucho mejor nuestra intención y cómo expresarla. Creemos que eso se evidenciará también en el disco que estamos preparando, será como un MULA.2, experimentando igual que antes, pero un poco más claras de a qué dirección nos dirigimos en lo que tiene que ver con nuestra estética sonora y las historias que contamos.

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La música Latinoamericana ya está consolidada a nivel global. Desde el tercer mundo, nos las hemos arreglado para salir adelante con nuestros proyectos de forma cada vez menos rudimentaria, con lo que hay. Se van quedando atrás esos años en los que como latinos pretendíamos emular los géneros, sonidos y estilos con los que la cultura anglosajona nos ametralla. Bendito y maldito Internet. Aunque también hubo intentos por promover nuestras culturas ancestrales, en la época globalizada en el cual coexistimos siempre ha sido complicado sentirnos afines a ellas. En parte por estas inconscientes aspiraciones primermundistas que aún se observan en nuestras sociedades, producto de la nula educación y empatía, sobre la que se sigue construyendo nuestra nebulosa identidad.

El tema que aquí nos atañe es el musical, en el cual cada día es más frecuente escuchar que un productor inglés enganchado a los ritmos latinos, se viene a vivir a México; japoneses, cristianos y españoles retorciendo el reggaetón y otro tipo de deformidades y excitantes experimentaciones. Ya no somos tanto los mexicanos adaptando su punk, o su techno o su rap a nuestras posibilidades. Gracias al internet, la globalización y todos estos regímenes contemporáneos a los que nos sometemos sin chistar, surgen estas bellas hibridaciones y también se van derrumbando los prejuicios poquito a poco.

Me produce un extraño orgullo el leer que un productor chileno y un MC brasileño tocan en el MOMA el próximo mes; o que un DJ mexicano se va a tocar a Corea del Sur, mientras otro edita su nuevo LP con una disquera japonesa o inglesa y sobre todo, que se está gestando poco a poco una comunidad, con una identidad cada vez más sólida, con producciones de muy alta calidad, que más que venderse como producto exótico o curioso, entablan un diálogo a nivel mundial con otros proyectos, con otras realidades también víctimas en mayor o menor grado del neoliberalismo más salvaje que actualmente nos tiene acorralados.

Tal es el caso de MULA, un trío de chicas de República Dominicana, quienes con año y medio de vida nos ofrecen hermosas e impecables producciones que promueven la armonía e incitan al baile a todo aquel que las escuche. Sus letras hablan de la vida y del amor, historias reales e imaginarias, leyendas rurales con las que han crecido y que hablan de su entorno; todo esto recitado a través de las benditas y ritualistas voces de Anabel y Cristabel, las hermanas Acevedo. La que se encarga de la producción, la magia y los detalles, es Rachel, quien juega con elementos extraídos del merengue, synth pop, dembow, drum & bass y bachata; sobre los cuales vierte elementos caribeños como la güira, la tambora, bongos, timbales y otro tipo de percusiones regionales. El resultado es un pop sublime, en el mejor sentido de la palabra, es decir, popular, sin dificultades, para todos.

Con apenas un material oficial y un LP de remixes del mismo y otro material en puerta, estas chicas ya comienzan a propagar su música, la cual las ha llevado a Nueva York y este mes a Cuba. Están a nada de lanzar su Flexy en formato vinyl, el cual promoverán en una gira por todo Puerto Rico.

De momento a mí me respondieron algunas preguntas, para profundizar en su trabajo y su contexto. Por favor gócenlo tanto como yo y no las pierdan de vista, es un proyecto que lo tiene todo y que seguro llegará muy lejos.

THUMP: ¿Quiénes son MULA, qué hacen y por qué bajo ese magnífico mote?

MULA: Somos Anabel Acevedo, Cristabel Acevedo y Rachel Rojas; Rachel estudió producción de música electrónica y Anabel y yo, Cristabel, estábamos haciendo algo mucho más acústico con el proyecto de Las Acevedo, aunque también nos habíamos formado en música clásica. Entonces nos conocimos y empezamos a hacer canciones al instante, y de ahí surgió un híbrido que nos impresionó mucho a las tres; así es que surge el "mote" MULA, nuestra especie híbrida, con orígenes dispares pero que convergen.

¿Cuándo empezó todo y como se conocieron?

Nos conocimos formalmente en la primavera de 2014, somos las tres de la misma ciudad, Santiago de los Caballeros, y es bastante pequeña así que teníamos años encontrándonos en los mismos sitios y eso, pero justo en 2014 Rachel acababa de llegar de Argentina y un amigo nos presentó a ver qué podía surgir, nos caímos súper bien y al otro día de conocernos Rachel hizo un track, que ahora es la primera canción de nuestro primer disco Up & Down, nos lo envió y ya en la noche le habíamos enviado las voces y desde ahí no hemos parado, jaja. Rachel se encarga de la producción de los tracks y nosotras las voces y composición de las letras.

¿Ya van 2 materiales o me equivoco?

Sí, en marzo de 2015 lanzamos nuestro primer disco que también se llama MULA, y tres meses después preparamos un disco de remixes de las canciones de ese disco hechos por distintos productores de Latinoamérica, incluyendo a Rachel. Además de eso hemos lanzado dos sencillos, Retumba y No hay manera que son parte del disco en el que estamos trabajando actualmente.

¿Cuál consideran que es la diferencia más notable entre MULA (2015) y No hay Manera? ¿Qué cambios sustanciales hubo a nivel composición y conceptualmente?

MULA (2015) fue el resultado de mucha experimentación, aún estábamos descubriendo nuestro sonido y fusionando nuestros pasados musicales. Ya en la etapa de No hay Manera entendemos mucho mejor nuestra intención y cómo expresarla. Creemos que eso se evidenciará también en el disco que estamos preparando, será como un MULA.2, experimentando igual que antes, pero un poco más claras de a qué dirección nos dirigimos en lo que tiene que ver con nuestra estética sonora y las historias que contamos.

Yo conocí a las Acevedo dándole a la guitarrita, pero con este proyecto demuestran que no están casadas con un sólo género. ¿Cuáles dirían que son las influencias que se mezclan para al final concebir este proyecto?

Jaja, no, en lo absoluto, nos encanta encontrar la oportunidad de explorar en otros géneros porque nos abre a otros mundos, otras atmósferas tantos musicales como conceptuales. Siempre ha estado el deseo de sacar a relucir nuestras influencias caribeñas, los ritmos que nos caracterizan como dominicanas y eso siempre sale a la hora de componer, independientemente del género con que se fusionen.

¿Cómo es su acto en vivo? ¿Tocan mucho? ¿Cómo les ha ido?

El show es un reflejo del proceso de creación, hacemos un live set con nuestras composiciones favoritas a través de controladores midi, totalmente electrónico, manipulando así el producto final y adecuándolo a la atmósfera del momento. Anabel y Cristabel se encargan de cantar. Nos disfrutamos muchísimo los shows en vivo y es por la gente, hemos podido tocar en festivales que la movida es bastante alternativa y la gente no va programada para ir a bailar, pero ver la energía que se forma, cómo la gente goza tanto y termina bailando muchísimo nos emociona un montón.

¿Cómo es la "movida electrónica", por definir de alguna forma, en República Dominicana?

La movida electrónica está en constante crecimiento y movimiento aquí en R.D. , sobrepasa la de muchos otros géneros. Hay muchos productores excelentes en la escena que solo le falta un poco más de exposición. Los "parties" son una verdadera delicia, puedes encontrar una buena fiesta electrónica en cualquier punto del país y siempre se experimenta la misma buena onda.

¿Qué opinan del momento que está pasando la música Latinoamericana a nivel global? Ahora son los anglosajones los que intentan emular nuestros estilos, y no al revés.

¡Nos encanta que sea así! Tenemos la suerte de ser parte de una zona geográfica que culturalmente es demasiado rica y diversa, creemos que es muy necesario exponer eso al mundo para que siga existiendo esa diversidad y que tengamos siempre de dónde elegir.

Cuéntenme un poco acerca de los proyectos alternos de cada una de ustedes.

Desde 2009, Anabel y Cristabel tenemos el proyecto de Las Acevedo, un dueto de folk/pop en el que hemos sacado tres EPs y fue nuestra primera experiencia en el mundo musical. Es proyecto que disfrutamos mucho y que nos abrió las puertas en la escena alternativa latinoamericana.

Anabel ha lanzado 2 sencillos bajo el nombre de Yo Soy Mi Hermano, en una onda experimental y psicodélica. Y Rachel tiene a Rach Ro, su proyecto solista, con un EP y varios sencillos de diferentes géneros electrónicos.

¿Consideran que hay desigualdad de género en el ámbito musical?

Claro, es que hay desigualdad de género en todos los renglones de la sociedad, entonces eso se nos queda en el imaginario de todos y construye una y otra vez nuestras realidades. Muchas veces, independientemente de las oportunidades que tengamos como mujeres, que de por sí ya son desiguales en relación con la de los hombres, ni nos lanzamos a hacer ciertas cosas por incapacidades que se nos han concedido desde el momento del nacimiento y eso se da en todos los aspectos de la vida, la música tampoco se escapa a esa realidad.

¿Cuál es el rol de MULA dentro de este panorama?

En MULA intentamos situarnos como narradoras de la misma realidad pero con una voz distinta y contar sobre mujeres que también lo hacen. Un ejemplo de eso es nuestra canción 1959, que cuenta la historia de Mariana, una chica dominicana que conoce una cubana en plenos aires de revolución y se contagia de toda esa energía de cambio y así Mariana se une a los grupos de oposición durante de la dictadura de Rafael L. Trujillo, aunque su padre era funcionario del régimen. Queremos darle a la mujer el protagonismo que verdaderamente tiene en el accionar social, que eso se escuche y sea tomado en cuenta.

Cuéntenme un poquito acerca de lo que se viene en esta otra mitad del 2016. ¿Alguna intención de salir de gira o algo?

¡Sí! Estuvimos por Puerto Rico el mes pasado y el que viene iremos a Cuba, en el entretiempo seguiremos terminando el disco antes de que termine el año.

¿Qué productoras, músicas, cantantes del continente nos recomendarían escuchar?

Rápidamente artistas y productoras que nos encantan de Latinoamérica podemos pensar en Rita Indiana, Jessy Bulbo, Sol Pereyra, Vivi Pozzevón, Kobra Kei, Catnapp y Yael Meyer.

Sigue a MULA en sus redes sociales: Bandcamp // Facebook // SoundCloud.

Yo conocí a las Acevedo dándole a la guitarrita, pero con este proyecto demuestran que no están casadas con un sólo género. ¿Cuáles dirían que son las influencias que se mezclan para al final concebir este proyecto?

Jaja, no, en lo absoluto, nos encanta encontrar la oportunidad de explorar en otros géneros porque nos abre a otros mundos, otras atmósferas tantos musicales como conceptuales. Siempre ha estado el deseo de sacar a relucir nuestras influencias caribeñas, los ritmos que nos caracterizan como dominicanas y eso siempre sale a la hora de componer, independientemente del género con que se fusionen.

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¿Cómo es su acto en vivo? ¿Tocan mucho? ¿Cómo les ha ido?

El show es un reflejo del proceso de creación, hacemos un live set con nuestras composiciones favoritas a través de controladores midi, totalmente electrónico, manipulando así el producto final y adecuándolo a la atmósfera del momento. Anabel y Cristabel se encargan de cantar. Nos disfrutamos muchísimo los shows en vivo y es por la gente, hemos podido tocar en festivales que la movida es bastante alternativa y la gente no va programada para ir a bailar, pero ver la energía que se forma, cómo la gente goza tanto y termina bailando muchísimo nos emociona un montón.

¿Cómo es la "movida electrónica", por definir de alguna forma, en República Dominicana?

La movida electrónica está en constante crecimiento y movimiento aquí en R.D. , sobrepasa la de muchos otros géneros. Hay muchos productores excelentes en la escena que solo le falta un poco más de exposición. Los "parties" son una verdadera delicia, puedes encontrar una buena fiesta electrónica en cualquier punto del país y siempre se experimenta la misma buena onda.

¿Qué opinan del momento que está pasando la música Latinoamericana a nivel global? Ahora son los anglosajones los que intentan emular nuestros estilos, y no al revés.

¡Nos encanta que sea así! Tenemos la suerte de ser parte de una zona geográfica que culturalmente es demasiado rica y diversa, creemos que es muy necesario exponer eso al mundo para que siga existiendo esa diversidad y que tengamos siempre de dónde elegir.

Cuéntenme un poco acerca de los proyectos alternos de cada una de ustedes.

Desde 2009, Anabel y Cristabel tenemos el proyecto de Las Acevedo, un dueto de folk/pop en el que hemos sacado tres EPs y fue nuestra primera experiencia en el mundo musical. Es proyecto que disfrutamos mucho y que nos abrió las puertas en la escena alternativa latinoamericana.

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Anabel ha lanzado 2 sencillos bajo el nombre de Yo Soy Mi Hermano, en una onda experimental y psicodélica. Y Rachel tiene a Rach Ro, su proyecto solista, con un EP y varios sencillos de diferentes géneros electrónicos.

¿Consideran que hay desigualdad de género en el ámbito musical?

Claro, es que hay desigualdad de género en todos los renglones de la sociedad, entonces eso se nos queda en el imaginario de todos y construye una y otra vez nuestras realidades. Muchas veces, independientemente de las oportunidades que tengamos como mujeres, que de por sí ya son desiguales en relación con la de los hombres, ni nos lanzamos a hacer ciertas cosas por incapacidades que se nos han concedido desde el momento del nacimiento y eso se da en todos los aspectos de la vida, la música tampoco se escapa a esa realidad.

¿Cuál es el rol de MULA dentro de este panorama?

En MULA intentamos situarnos como narradoras de la misma realidad pero con una voz distinta y contar sobre mujeres que también lo hacen. Un ejemplo de eso es nuestra canción 1959, que cuenta la historia de Mariana, una chica dominicana que conoce una cubana en plenos aires de revolución y se contagia de toda esa energía de cambio y así Mariana se une a los grupos de oposición durante de la dictadura de Rafael L. Trujillo, aunque su padre era funcionario del régimen. Queremos darle a la mujer el protagonismo que verdaderamente tiene en el accionar social, que eso se escuche y sea tomado en cuenta.

Cuéntenme un poquito acerca de lo que se viene en esta otra mitad del 2016. ¿Alguna intención de salir de gira o algo?

¡Sí! Estuvimos por Puerto Rico el mes pasado y el que viene iremos a Cuba, en el entretiempo seguiremos terminando el disco antes de que termine el año.

¿Qué productoras, músicas, cantantes del continente nos recomendarían escuchar?

Rápidamente artistas y productoras que nos encantan de Latinoamérica podemos pensar en Rita Indiana, Jessy Bulbo, Sol Pereyra, Vivi Pozzevón, Kobra Kei, Catnapp y Yael Meyer.

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