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"Mala hierba": Un homenaje a toda la fuerza del Punk de Castilla

Un libro que hace un mapa de cada detalle del génesis y desarrollo del punk en uno de los barrios más emblemáticos de Medallo.

Fotos por Mateo Rueda.

El miércoles 7 de diciembre, mientras la gente prendía sus velítas o se rellenaba de trago y drogas para irse de reventón al Sonar, en la librería La Valija de Fuego en Chapinero, una veintena de personas se reunió para tomarse unas cervezas y presenciar el lanzamiento de Mala Hierba: El surgimiento del punk en el barrio castilla 1985 – 1995. Un libro que habla del punk de la comuna 5 de Medellín, mejor conocida como Castilla, una de las zonas más importantes para el rock paisa.

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"En los ochenta Medellín era un basurero que devino en cementerio", escribe Carlos Alberto David Bravo, conocido en todo Medellín como Caliche y autor del libro. Desde 1987 este de hombre de tez morena y leve bigote ha tocado en Desadaptadoz, grupo insignia del punk medallo. Después de 30 años metido en uno de los movimientos más poderosos, violentos y combativos, Caliche es un sobreviviente de la cloacas. Una persona que a través del punk resistió y luchó contra toda la muerte e intolerancia que recubre la ciudad de la eterna primavera.

Caliche es un guerrero de andén, de noches de cervezas y casetes reproducidos en grabadoras de pilas. Él vio pasar por las calles de Castilla, decenas de jóvenes que decidieron vivir de forma diferente: ni como típicos paisas temerosos de dios, ni como asesinos al servicio del narco. Pero también vio pasar sicarios en moto y los comandos de la muerte de F2. Vio las calles de la Comuna 5 llenarse de sangre y plomo, pero también las vio llenas de cultura, rock y resistencia. Todos esos años fueron plasmados en este libro que es un homenaje a todos aquellos que construyeron este movimiento.

La mala hierba era todo ese que infectaba y ensuciaba el pulcro paisaje de Medellín. Es esa podredumbre que mancha las bellas flores de este jardín lleno de pesticidas. Precisamente la metáfora perfecta para todo esos punks que empezaron a recorrer la ciudad en los 80. Apadrinado por Ramones, Adolescents y Joe Stromer, Caliche empezó a frecuentar lo que el llama "las cloacas" desde muy joven y ahí se quedó. Por eso este libro tiene un aire especial que lo diferencia de muchos otros textos dedicados al punk. Este es trabajo vivencial, alejado de cualquier relato académico que mira la música como un fenómeno de estudio. Este es un relato contado en primera persona y acompañado de las voces de los hombres y mujeres que estuvieron en las calles a lo largo de los diez años que abarca el libro.

Con nombres, fechas, fotos, anécdotas y material de archivo, Caliche hace un mapa de cada detalle del génesis y desarrollo del punk de Castilla. Es una cronología musical detallada punto por punto del punk medallo y una reflexión acerca de lo que significa ser punkero.

Como dice el gastado refrán, "la mala hierba nunca muere" y por el contrarío, crea raíces tan profundas que son capaces de fracturar todo el sistema y que duran décadas infectando lo nuevos retoños.