The Sesh: El trend que gobernó el Internet en el 2016
Illustration by Josh Hanton. This post ran originally on THUMP UK.Firstly, we know what you're thinking: What the hell is "the sesh?" Long story short, for those who live over the pond in the UK, the sesh isn't quite

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The Sesh: El trend que gobernó el Internet en el 2016

Memes que hablan por una generación que se ha dado por vencida.

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Este artículo se publicó originalmente en THUMP UK.

Podría decirse que el 2016 es no fue el año del "sesh". Se puede decir, de hecho, que el "sesh" exisitó mucho antes de este año. Más bien, el sesh –esa acción de forjar porros hasta que salga sangre de los dedos y fumarlos junto con unas cuantas líneas de ketamina en cuartos poco iluminados con tus amigos– es una vieja tradición que se remonta a tiempos tan remotos como la fiesta misma. A lo largo de la historia, donde hay una fiesta, hay un after-party; y tan pronto como hay un after party, surge otro y otro en un ciclo que no acaba. Al final del primer ritual neanderthal o ceremonia primitiva, un primate descalzo le gruñó a otro algo así como "vámonos de after a mi cueva".

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Sin embargo, es cierto que la idea del "aferrafter" de tres días no es nada nuevo, "el sesh" (equivalente al after eterno) totalmente lo es. No hay algún trend, ni algún meme que haya capturado mejor la imaginación de la comunidad cluber este año. Entonces, si podemos decir que el 2016 ha sido definitivamente el año del "Sesh".

Antes de que sigamos, vamos a actualizar a aquellos que sigan sin conocer lo que "el sesh" es. Simplemente, el sesh (proveniente de acortar la palabra "sesión") es un chiste de internet que documenta el exceso que se vive en los afters. Típicamente, "sesh" es un término que se usa para describir ese punto cuando la noche termina de ser una fiesta y pasa a ser un test de resistencia.

Establecido en Agosto del 2015, el punto inicial del meme parece ser con "Humans of the Sesh", que empezó a parodiar la popular página de "Humans of New York" –reemplazando las historias sentimentales presentadas ahí con historias inspiradas en fiestas prolongadas llenas de drogas. La página fue creada por dos amigos en Irlanda, quienes no quisieron darme sus nombres reales en caso de que sus jefes los reconociera. Como quiera, me dieron sus sobrenombres –– Brown Sauce y Grand Feen. "El sesh ha estado con nosotros desde que éramos unos pubertos metiéndose a escondidas en lugares indebidos para fumar porros de hash sucio hasta que comenzamos a tomar nuestras primeras pastillas", me dijo Brown Sauce. "El sesh crece contigo".

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El contenido –videos, memes fotos– muestran como un sesh puede tomar muchas formas. Por ejemplo, simples frases o videos de guerreros del k-hole captados en snapchat en el lado equivocado de las 11 am. Es un reino de paquetes de tabaco para forjar Amber Leaf, líneas gruesas sobre la mesa, viajes en el autobús con la vista nublada de regreso a casa, muchas latas de cerveza aplastadas y un pesado e inevitable bajón. Visto de cualquier manera, el mundo del "sesh" no es un lugar bonito, ni es uno feliz, pero para muchos de nosotros, es uno familiar.

Grand Feen reconoce que, accidentalmente su meme ha creado una comunidad –incluso una subcultura. "Las personas siempre se han juntado a afterear, y supongo que nuestra página les ha dado a esas personas que les gusta pasar la post fiesta en casas pequeñas llenas de gente alrededor de la ciudad, otro lugar para, de alguna manera, juntarse", me dijo.

Es este principio es que le valió al sesh tanto éxito. No cualquiera se va a identificar con él; algunas personas se van del club a horas adecuadas y se evitan esas visitas innecesarias al cajero automático (y los subsecuentes días de arrepentimiento). Pero hay otras personas que si conocen el sesh, aquellos que se autodenominan "sesh-gremlins"; con memes que capturan su cultura que no solo son graciosos, sino también pueden retratar su lado más "serio". Cualquiera que haya tenido que tomar el transporte público a casa después de un largo round en casa de alguien, va a entender y a sentirse totalmente identificado con este post, por ejemplo. O recordemos todo el cariño que dos sesh gremlins pusieron en un mensaje dentro de una botella encontrada por un niño de 13 años en Hampshire para entender ese sentimiento.

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Aún así, esta nueva devoción por el sesh representa más que un meme. Como trend, indica un tipo de fiesta que está completamente ajena a la música, comunidad, y en algunas ocasiones, incluso está ajena a la diversión. Estar en el sesh no es sobre transgresión, o trascendencia; así como no está atado a ciertos sonidos o a alguna ciudad en particular. De hecho, el sesh es básicamente cultura club quitándole toda la cultura. Hedonismo sin consciencia, simplemente por el hecho de que podemos hacerlo –sin verdadera substancia, pero con muchas substancias.

Esta ausencia de significado es crucial para entender porqué el sesh se ha consolidado este año. Si el 2016 va a ser recordado por algo –en un sentido global– va a ser por el fracaso de las ideologías. El año en el que los ideales liberales como la igualdad y la compasión, se quedaron más de una vez en eso: ideales. Desde chivos expiatorios en la política y mentiras que llevaron nos llevaron desde el Brexit hasta la ola de odio que Trump metió a la Casa Blanca, este año fue uno en especial donde aquello que parecía infalible, como la cordura, colapsaron. Así fue que, uno de los trends que más prevalecieron durante el año, fue uno que renunciaba a los grandes ideales de la cultura club y simplemente celebraba la auto destrucción. 2016 no fue el año que nos enojamos con el mundo; fue el año que nos rendimos. Por eso, el sesh, la "memificación" del nihilismo, fue la respuesta perfecta.

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pic.twitter.com/DueS2X8USF
— Humans of The Sesh (@humansofthesesh) November 30, 2016

No buscamos darle al sesh una mala imagen. De hecho, hay que reconocer que Humans of the Sesh se las ha arreglado para ser los representantes de la fanfarronería; la resistencia de la cultura de los cretinos, sin la misoginia; que no se cuelga del patriotismo que muchas veces arruina las cuentas de este tipo. Es también un movimiento nada pretencioso e igualitario. El sesh le da la bienvenida a cualquiera a entrar a esa poco iluminada sala a las 6 de la mañana, te da una bolsa con latas de cerveza y papel para forjar porros.

Como quiera todo esto es un poco desconcertante. Si reconocemos al sesh como una de las fibras mas unánimes de la cultura club, con la que todos nos identificamos; entonces ¿qué estamos descubriendo? Si somos un poco cínicos, podríamos decir que el ascenso del sesh prueba que realmente no nos importa una mierda quien va a ser el DJ hoy. No nos importa sobre la comunidad o en formar espacios creativos. Que, de hecho, lo único que nos importa es tomar pastillas y pintar nuestras fosas nasales de azul, viendo la nada hasta que sea la tarde del domingo y podamos dormir hasta que tengamos que ir a trabajar el lunes. Los elementos auto destructivos de este meme son algo que sus creadores están conscientes. Los dos están negados a identificarse a si mismos como "sesh gremlins" –bueno, solo una vez cada luna llena, dice Brown Sauce– y Grand Feen quiere que todos los fans del sesh sepan que "tomar pastillas cada fin de semana va a terminar jodiéndote la cabeza".

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La consciencia social es noble, pero siempre cae en oídos sordos –no puedes culpar a los sesh gremlins, ¿verdad? Este meme se ha convertido en un escape desesperado de una generación que ha visto como sus clubes son cerrados, como sus futuros económicos están condenados. Hay muy poco que celebrar cuando tus oportunidades de tener tu propia casa son tan pocas como las oportunidades de pagar tu deuda de estudios, y cuando tu país cambie el estatus de "austeridad" a "totalmente medieval" –cuando el ambiente internacional parece estar centrado en el interés propio de cada país, en la nostalgia y en el proteccionismo. El sesh es punk para los que están a la deriva de la política, hedonismo para los decadentes.

Así que se van de after, tras after, tras after. Se juntan alrededor de una pequeña mesa de centro, pasándose los encendedores sobre las marcas circulares que las latas húmedas de cerveza han dejado sobre la superficie. Platicando de la misma mierda que siempre platican, siempre; felicitando a las mismas personas por la misma única buena cosa que hicieron hace seis meses. Y en cada fin de semana, mientras silenciosamente navegan a través de la fría ciudad en la parte de atrás de un Uber o en un camión, se dicen a sí mismos que una vez que descansen bien, volverán a ponerse las pilas. Luego el Lunes se convierte en Viernes en la tarde y el primer sorbo de cerveza toca sus labios y ya están de nuevo en la mesita de centro.

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Es por esto que tal vez "el sesh" se ha convertido en un trend tan popular este año. Si, es un poco cursi –nadie quiere escuchar realmente tus historias de drogas– pero nos ha dado una oportunidad de reirnos ante la auto-flagelación colectiva de la que somos parte cada fin de semana.

Dicho esto, queda claro porque lo hermoso del sesh puede surar tanto. En un punto, los jóvenes van a necesitar algo más que aspirar polvo blanco por sus fosas nasales. En algún punto, los jóvenes van a demandar más de la cultura club que fiestas patrocinadas, "éxitos del verano", T-Shirts inspiradas en el gusto de Patrick Topping, memes pinches e historias legendarias sobre gente cagándose encima mientras están ahogados en ketamina. En un punto el bajón de todo esto va a ser tan malo, el cielo afuera va a ser tan gris y la cultura demasiado vacía.

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