Salud

Pasar mucho tiempo en un trancón podría volverte loco

Un nuevo estudio afirma que los efectos del tráfico en nuestro cerebro son reales y podrían tener consecuencias irreversibles.
25.1.17
Imagen: WeStudio/Shutterstock

Este artículo fue publicado originalmente en Motherboard, nuestra plataforma de tecnología.

Las autopistas de Portland, Oregon son como hoyos negros. Entramos en ellas con la esperanza de aparecer en alguna otra parte de la ciudad pero, en realidad, nunca estamos seguros de si vamos a salir. El tiempo y el espacio dejan de tener significado al ver las olas interminables de carros y, poco a poco, uno puede sentir cómo la locura se apodera de uno.

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Resulta que estar atrapado en un trancón por largos periodos de tiempo puede tener consecuencias reales en el cerebro. Esto lo dice una investigación reciente que examinó el estado neurológico de dos grandes poblaciones de Ontario, cada una de unos cuantos millones de habitantes. El estudio descubrió que quienes viven cerca de las autopistas más transitadas sufren más de demencia, un síntoma irreversible de las enfermedades neurodegenerativas.

Specifically, the study found that up to one in 10 cases of dementia could be attributed to traffic exposure. This backs up earlier research finding that living near roadways—and the associated air pollution—can be tied to "insidious effects on structural brain aging."

Específicamente, el estudio descubrió que uno de cada diez casos de demencia se atribuyen a la exposición al tráfico. Esto corrobora una investigación anterior que descubrió que vivir cerca a la carretera —y a la polución que esta trae— puede tener "efectos negativos en el envejecimiento estructural del cerebro".

El estudio de Health Canada evaluó a todos los adultos entre 20 y 85 años que viven en Ontario, una población de 6.6 millones de personas. Usaron los códigos postales para determinar la proximidad a las carreteras y los registros médicos para determinar la incidencia en demencia, Parkinson o esclerosis múltiple. No se encontró ninguna relación entre las dos últimas enfermedades y el hecho de vivir cerca al tráfico.

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Sin embargo, el riesgo de contraer demencia sí cambió al compararlo con la proximidad a las carreteras más concurridas. Aquellos viviendo a 50 metros o menos de una carretera transitada tenían 7% más de probabilidad de desarrollar demencia. De 50 a 100 metros, la probabilidad disminuía a 4%, y de 100 a 200 metros hubo solo 2% de incremento. En distancias mayores, no se encontró ningún incremento significativo.

Al controlar dos de los contaminantes más comunes —dióxido de nitrógeno y partículas finas de materia— los investigadores pudieron negar algunos de los riesgos, aunque no todos. Esto apunta a que el riesgo de desarrollar demencia se deba a una combinación de factores, entre los cuales posiblemente se encuentran los niveles de ruido alrededor del tráfico.

El estudio tomó en cuenta factores complejos como el nivel económico, nivel educativo, peso corporal y el hecho de fumar, pero como es un estudio de observación —donde la variable de interés está bajo el control directo de los investigadores— no se pueden hacer reclamos de causalidad. Aún así, con los controles anteriores, es difícil imaginar qué otro culpable pueda haber.

So, what we're facing is a major public health concern. In a separate Lancet commentary, Lilian Calderón-Garcidueñas, a researcher at the University of Montana studying the neurological effects of air pollution, offers this conclusion: "the robust observation of dementia involving predominantly urban versus rural residents, opens up a crucial global health concern for millions of people… The health repercussions of living close to heavy traffic vary considerably among exposed populations, given that traffic includes exposures to complex mixtures of environmental insults…"

Entonces a lo que nos estamos enfrentando es a un asunto de salud pública muy importante. En un comentario publicado en The Lancet, Lilian Calderón-Garcidueñas, una investigadora de la universidad de Montana que estudia los efectos neurológicos de la polución en el aire, ofrece una conclusión: "Las consecuencias de salud por vivir cerca al tráfico pesado varían considerablemente dentro de las poblaciones afectadas, ya que el tráfico incluye exponerse a una mezcla de amenazas ambientales…".

"Debemos implementar medidas preventivas ya, en vez de reaccionar en unas décadas".