Cultură

LSD, coca y comestibles: cómo ciertas drogas influyen en tu trabajo

Consumir drogas en el trabajo es un desperdicio de drogas y una forma muy rápida de reducir tu expectativa de vida.
3.6.16
Foto por Michael Segalov

¿Sabías que los banqueros aman la coca? Supongo que sí porque se ha vuelto un cliché: la imagen de los súper villanos de la sociedad moderna dándose unas líneas en los lavamanos de mármol mientras juegan con nuestro futuro, compraran la calidad de su traje y actúan como los peores seres humanos.

No obstante, sin importar qué tan exagerados son estos tropos, no cabe duda de que tienen algo de verdad. "La cocaína te adormece y te ayuda a hacer las cosas a gran velocidad", dijo Phillipe*, un gestor de cartera junior en un banco europeo muy importante. "Apenas te das cuenta de todo lo que tienes que hacer y ya lo estás haciendo".

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Pasé más de un año trabajando en el rango más bajo de la estructura del banco: el call center. Lejos del área casi mítica y polvorienta de los villanos de los bancos, un gran número de los empleados de asistencia técnica a los clientes como yo nos damos coca para poder cumplir con nuestras tareas en el trabajo.

Ten en cuenta que no ganamos lo suficiente como para comprar cocaína diario. Quizá es más algo a lo que aspiro: vestirte acorde al trabajo que quieres y consumir las drogas que esperas algún día poder pagar sin problemas. Uno de los gerentes de línea parecía ser un experto. Era un hombre bajito y calvo cuya locura era tan pronunciada que resultaba difícil diferenciar cuando era por la cocaína y cuando no (aunque creo que era un 30/70). También escuchaba el clásico ruido de las llaves en los cubículos y a veces unos pericazos delatores. Aunque algunos tenían un poco más de tacto y usaban tarjetas en vez de llaves y le jalaban al baño cuando se daban una línea.

Según yo, la mayoría de mis compañeros lo hacían por las exigencias del trabajo. Pero yo lo hacía por aburrimiento, por mi odio hacia el trabajo y porque me interesaba experimentar con químicos. Con esa finalidad probé otras sustancias entre las 9AM y las 5PM y escribí una lista donde explicó detalladamente los efectos (SPOILER: drogarte en el trabajo es un desperdicio de drogas. Además de los riesgos que representa para tu salud, del precio y de que los cubículos de la oficina no son el mejor lugar para expandir la mente, que te descubran haciendo algo ilegal en el trabajo es un camino muy rápido directo al desempleo).

MODAFINILo

Una caja de modafinilo (Foto por Hannah Ewens).

El favorito de los estudiantes. Es una droga relativamente barata que se puede comprar por internet, produce una estimulación lúcida y no causa ninguno de los efectos secundarios de las anfetaminas o la cocaína barata. Muchos lo recomiendan porque mejora tu ánimo, tu cognición y (extrañamente) se supone que agudiza tu sentido del oído. Además, sus fanáticos son muy dedicados. Esto significa que si te gustan las conversaciones aburridas con desconocidos, te ofrece la oportunidad de conocer a miles de modafinerds en Reddit que están dispuestos a explicarte sobre dosis, marcas y todas las cosas que, de otra forma, tendrías que buscar en Google.

Algunos afirman que el modafinilo no produce efectos secundarios pero probablemente es porque no se le ha sometido a estudios a largo plazo. Yo y otras personas que conozco hemos experimentado una sensación extraña y fría. También sentí un poco de náuseas, aunque quizá es porque se me olvidaba comer cada que tomaba modafinilo. Pero sí me dieron muchas ganas de ponerme a trabajar.

Metilfenidato (MDF)

El MDF es básicamente coca para niños. Es un poco más seguro, barato y discreto porque no es necesario encerrarse en un cubículo cada media hora. Los efectos secundarios pueden incluir dolores de cabeza, temblores y una conciencia incómoda de la velocidad del ritmo cardiaco. En el trabajo, fui capaz de atender llamadas con una atención febril a los detalles. Sin embargo, esta intensidad se extendió a la discusión acerca de las órdenes constantes que da Laura a sus "nietos ingratos" o la investigación de las estadísticas oficiales de clubes de fútbol de ligas menores que no sabía que existían hasta ese día.

LSD

(Foto por Troy Farah).

Tomar microdosis —dosis apenas perceptibles de sicodélicos— no es nada nuevo en la oficina. Los ácidos se utilizaron en la década de los 60 por varios científicos y fueron una gran aportación para una serie de avances humanos significativos. Francis Crick asegura que su investigación sobre la estructura de del ADN que ganó el premio Nobel fue gracias a su experiencia con la droga. También se utilizó en la élite hollywoodense con fines terapéuticos y un avance reciente que usa encefalogramas ha renovado su potencial de nuevo. En un umbral más bajo, la droga produce un efecto estimulante que es físicamente menos dañino que las anfetaminas tradicionales. En Silicon Valley su consumo es popular ya que mejora percepción y la resolución de problemas.

Un día decidí comerme un trozo de un cuadro de LSD (25 microgramos) antes de ir a trabajar para ver si me ayudaba a aclarar mi mente. De milagro no estuve pegado mucho tiempo al teléfono. Me llamaron a una junta para compartir ideas de cómo mejorar el call center. No sé cómo pero empecé a explicar planes sólidos para aumentar la eficiencia y reducir el tiempo de espera de las llamadas. El resto del día estuve de buen humor, me concentré y tuve un mejor rendimiento.

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Sin embargo, estoy consciente de que pudo haber sido una pesadilla. Albert Hoffman no le puso a su libro el título de LSD, mi hijo problemático por nada. La reacción de las personas a los sicodélicos puede variar enormemente. Yo pude mantener el control con esa dosis pero moría por estar afuera en el sol, haciendo cualquier otra cosa menos hablar sobre cómo incrementar la eficiencia del call center.

Diazepam

Ser el representante de un banco y toda la mierda que implica, con el tiempo te pasa la factura. Los sedantes son muy buenos para calmarme cuando me mandan a la chingada y me ayudan a realizar tareas con calma. Sin embargo, el peligro radica en su discreción: si la romas más de cinco días consecutivos, podrías desarrollar una adicción y el síndrome de abstinencia del diazepam causa una serie de síntomas contradictorios, como un aumento en la ansiedad y la irritabilidad. Las veces que te tomado diazepam en el trabajo terminé cabeceando de sueño después de comer y perdí el autobús de regreso a casa en más de una ocasión.


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Mota (comestible)

Esta fue la peor idea. Me acababa de tomar una cápsula de aceite de hash 45 minutos antes de salir a comer para disfrutar la pacheca en mi descanso. Y lo hice. Recorrí las tiendas, me compré un pastel de chocolate y lo disfruté mucho en el transcurso de esos 60 minutos antes de regresar al trabajo, satisfecho y sin ningún olor. Más tarde, cuando regresé a la oficina, me di cuenta de lo paranoico que estaba. También otros dos de mis compañeros se dieron cuenta y uno me jaló y me regañó por mi apariencia (dijo que parecía que me había tatuado de color rojo el blanco de los ojos). Cumplí con mi trabajo pero no quiero volver a sentir ese nivel de ansiedad nunca en toda mi vida.

Cocaína

Mejora la concentración y combate la fatiga. Consumirla no requiere esfuerzo y hasta es divertido. Sin embargo, hace que me cueste trabajo controlar mi temperamento cuando me enfrento a clientes difíciles. Y el efecto dura muy poco, por lo tanto, tienes que estar yendo al baño a cada rato, lo cual es muy problemático cuando tienes horarios estrictos, estás pegado al teléfono y los gerentes te vigilan constantemente. Las señales son muy obvias. El precio es muy alto. Los riesgos para la salud también son muy altos. Te hace fumar más. Un día, olvidé que tenía clase de manejo por estarme metiendo coca todo el día en el trabajo. En el auto conducía de forma impulsiva y errática. Además de que siempre piensas que podrías sentirte mejor si te dieras otra línea.

Como dije, consumir drogas en el trabajo es un desperdicio de drogas y una forma muy rápida de reducir tu expectativa de vida. Trabajar para vivir ya es suficiente para nuestro cuerpo; no lo obligues a soportar lo mismo que el fin de semana.

*Se cambiaron los nombres.