Navajas y apuestas: detrás de las peleas de gallos en el Estado de México

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Navajas y apuestas: detrás de las peleas de gallos en el Estado de México

Los gladiadores emplumados se ponen frente a frente en el centro del ruedo. Al soltarlos, las navajas —apretadas y esterilizadas con limón— cortarán toda la carne que toquen.
19.11.15

Los gallos se 'chillan' justo antes de la pelea para que no tenga demoras.

La tierra suspendida en el aire por el pasar de los autos dibuja un largo camino de terracería que llega hasta la puerta de un palenque en Tultepec, Estado de México. Adentro, el coraje recorre el cuerpo de los gallos.

El instinto territorial satura de agresividad las venas del gallo. Esta ave es fecundada por una gallina y criada por otra, para separar a los machos y evitar que se maten desde pollos.

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Germán, gallero desde hace más de una década, cuenta: "al cumplir los nueve meses de edad el gallo deja de crecer y en ese momento se le quita la cresta; si se corta antes de esa edad, dicen que dejará de crecer".

"Aparte de la selección del semental, al gallo que quieres jugar lo identificas con el tiempo por su carácter, su tamaño y aguante", continúa German.

El gallo —también conocido como 'jugador'— es preparado de 20 a 30 días previos a la pelea. Su alimentación, que consta de frutas, verduras y granos, se complementa con vitaminas y minerales comprimidos. También se mete en distintas jaulas por día, preparadas e intercaladas con paja y tierra, para activar el instinto territorial que obliga a caminar y permanecer de pie al animal. Todos los días es correteado durante 30 minutos y lanzado varias veces de una altura de dos o tres metros para fortalecer sus alas.


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Antes de la pelea deberá pasar tres días consecutivos en la misma jaula. Dos días antes será alcoholiado (bañado en alcohol) y se pondrá a secar bajo el sol "para relajar los músculos", según German.

La báscula determina las peleas. Por las bocinas del palenque suena el nombre de los criadores responsables de los animales. Dos gallos con una calza en el espolón izquierdo esperan a que un cuadro de metal forrado con cuero —llamado "botana"— se coloque sobre la calza. Un hilo de nylon sujeta la navaja, que puede ser de un cuarto de pulgada, hasta dos pulgadas. Un tercer gallo los "chilla", es decir, los hace enojar justo antes de enfrentarse, ya sea arrancándoles las plumas con el pico o pateándolos con un espolón sin armas.

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Mucho depende de la preparación, pero las "balas perdidas" o golpes de suerte de alguna patada certera se hacen presentes de vez en cuando, cambiando las expresiones en los rostros de los apostadores. Los gallos reciben un escupitajo en las rodillas, según algunos galleros del lugar, porque lubrica y calienta las articulaciones.

Los gladiadores emplumados se colocan frente a frente en el centro del ruedo. Al soltarlos, las navajas —apretadas y esterilizadas con limón— cortarán toda la carne que toquen. Mientras, vuelan los billetes de los aficionados a las apuestas y se escuchan los gritos:

"¡Voy y doy al rojo!"

"¡Voy y doy al verde"

Al final, la tierra, húmeda por la sangre, desprende un olor que logra penetrar hasta la lengua, como si lo pudieras probar.

Germán muestra las jaulas donde tiene a los gallos que peleará en algunos palenques.

Uno de lo gallos sale de la jaula para hacer brincar repetidas ocasiones a otro. Esto forma parte del entrenamiento antes de algún combate.

El instinto territorial hace que el gallo ataque al otro en cuanto lo tiene en frente al abrirse la puerta de su jaula.

Al 'chillar' a los gallos se pretende hacerlos más agresivos.

Los gallos que entran a un territorio desconocido desean protegerlo y no se aclimatan hasta después de dos días, por lo que cambiar a un gallo constantemente de jaula hace que siempre esté de pie, cuidando su nuevo territorio.

El palenque comenzará, por lo que Germán se retira de sus gallineros para alistarse.

El camino para llegar al palenque en el Estado de México es complicado.

El acceso al lugar tiene un costo de 70 pesos. Los gallos esperan en sus jaulas a que el nombre de sus criadores suene a través de las bocinas del palenque.

Las 'botanas' se colocan en el espolón calzado. Son las que sujetan la navaja durante la pelea.

Estuche de navajas de una pulgada.

El limón se usa para contrarrestar cualquier veneno o sustancia tóxica que pueda colocarse en la navaja para dar ventaja al animal.

Las peleas normalmente no duran más de dos minutos.

Cuando el pico de alguno de los gallos toca el piso durante más de 15 segundos se declara perdedor.

Las apuestas ilegales con cartas se realizan después de cada pelea en un juego llamado 'Albur'.