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Personaje contrario a las vacunas y pro medicina alternativa hallado muerto en EEUU

James Jeffery Bradstreet fue una controvertida figura en el mundo de la medicina por sus alegatos en contra de la vacunación y a favor de las terapias alternativas para curar el autismo.
Imagen vía GoFundMe page

Un pescador se encontró con el cuerpo flotante de James Jeffrey Bradstreet en el río Rocky Broad, que discurre junto al pequeño pueblo de Chimney Rock en Carolina del Norte. Fue en algún momento entre la hora de comer y la de cenar durante el pasado 19 de junio. Cuando los ayudantes del sheriff arrastraron el cuerpo de Bradstreet hasta la orilla, descubrieron un orificio de bala en su pecho.

Bradstreet, de 61 años, era una controvertida figura en el mundo de la medicina. Sus terapias alternativas para curar el autismo y las teorías en que asoció los trastornos en el desarrollo psicológico con la vacunación, le granjearon esa fama. La oficina del sheriff del condado de Rutherford emitió un comunicado en que informaba que Bradstreet murió a causa de un herida auto infligida y que se había encontrado un revólver sumergido cerca de su cadáver. Sin embargo, tanto los seguidores de Bradstreet como su familia han rechazado tales aseveraciones, y sugieren que la muerte es el resultado de algo mucho más perverso.

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Quedan varias preguntas por resolver como: ¿qué estaba haciendo Bradstreet exactamente en el largo afluyente, de casi 250 kilómetros, aquel viernes? El río en sí mismo está situado, como mínimo, a tres horas en coche de su hogar en Braselton, Georgia. Y todavía más lejos aún de su consulta, en la cercana Buford, también en Georgia. Hay quien sugiere que una persona desconocida le asesinó mientras se encontraba disfrutando de la pasarela natural que discurre entre puentes de piedra y el sendero de 200 metros que llega hasta Chimney Rock.

En los días anteriores a su muerte, agentes de la Agencia de Drogas y Alimentos estadounidense (FDA) habían registrado el Bradstreet Wellness Center. Así lo comunicaron varios agentes de las fuerzas del orden al semanarioGeorgia's Gwinnet Daily Post. La FDA no comunicó de inmediato ni por qué estaba registrando las oficinas del médico ni qué encontró.

La familia de Bradstreet ha creado una cuenta en la página web de crowdfunding GoFundMe, "para encontrar respuestas a las múltiples preguntas que han desembocado en la muerte del doctor Bradstreet". Hasta la fecha han recaudado casi 20 mil dólares (17500 euros) que servirán para desplegar "una investigación exhaustiva para esclarecer si hubo juego sucio".

"[Bradstreet] vivía incansablemente dedicado a sus familiares y trataba a sus pacientes como si, de hecho, también fuesen familia. Batallaba por la verdad" escribió su mujer, Lori Bradstreet, en la página de crowdfunding. "Era un luchador y nunca se hubiera rendido. Su deseo de ser "la voz de quienes no tenían voz" saltaba a la vista en todo lo que hizo. La explicación sobre su muerte que nos han dado no tiene ni pies ni cabeza. Gracias a todos por la ayuda que nos estáis brindando para encontrar la verdad".

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Otros seguidores, entre los que se cuentan antiguos compañeros de universidad y los familiares de los pacientes autistas de Bradstreet — que era ex cura — han hecho su particular llamamiento a las autoridades para que indaguen más a fondo las causas de su muerte.

"Es uno de los mejores doctores que mi hijo tuvo en 21 años", escribió la madre de Andrea Parker, uno de los pacientes de Bradstreet. "¡No se suicidó! Simplemente no me lo creo para nada. Era súper religioso y tenía un hijo autista. Aquí hay gato encerrado".

"No parece muy normal que se hubiese autoinfligido daño alguno cuando podría haber usado pastillas", escribió otro seguidor.

Pero para sus críticos, Bradstreet era considerado poco menos que un matasanos que abogaba por que sus pacientes fueran tratados por "intoxicación de mercurio" — una teoría desacreditada hace ya mucho tiempo que asocia al metal pesado, que se emplea en las vacunas, con el desarrollo del autismo. El tratamiento que proponía consistía en suministrar a los niños autistas una infusión de un anticuerpo sanguíneo llamado inmunoglobulina intravenosa (Ig), que puede costar decenas de miles de dólares y que puede provocar efectos secundarios tales como dolores musculares, urticaria o, incluso, fallos renales, en los casos más extremos, según la biblioteca de medicina del Instituto Nacional de la Salud en Estados Unidos.

Y si bien muchos facultativos están en desacuerdo con las perspectivas y los métodos empleados por Bradstreet para combatir el autismo durante casi una década, la pregunta sigue siendo: ¿quién quería matarle, realmente?

Mientras las autoridades siguen investigando el caso, Jamie Keever, un investigador de la oficina del sheriff, declaró al Daily Post que estaba al corriente de la existencia de teorías conspirativas sobre la muerte de Bradstreet.

"He hablado con alguna de esa gente", dijo. "Y no sé muy bien qué decir. Tienen derecho a opinar".

El lunes, el investigador principal del caso, el detective sargento Jamie Keever declaró a VICE News que no habían trascendido más informaciones sobre el caso y que la autopsia preliminar solo había revelado que Bradstreet murió a causa de una herida de bala en el pecho.

Sigue a Liz Fields en Twitter: @lianzifields