acoso sexual

La salida del clóset de Kevin Spacey fue la peor en la historia

La revelación del actor no es un acto de valentía. Llamémosla por lo que representa: cobardía.
1.11.17

El domingo por la noche, el actor Anthony Rapp acusó a Kevin Spacey de habérsele insinuado de manera sexual cuando solo tenía 14 años. BuzzFeed reportó en un inicio que Rapp, quien interpreta a Paul Stamets en Star Trek: Discovery, asegura que Spacey lo llevó a su cama y se le subió encima poco después de que hubiera concluido una fiesta en el apartamento de Nueva York del ganador del Oscar, en 1986. Spacey tenía 26 años al momento del presunto incidente.

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En una declaración emitida vía tuit, Spacey afirmó que no recordaba el encuentro. "Pero si me comporté como él lo describe, le debo la más sincera disculpa por lo que hubiera sido un comportamiento ebrio profundamente inapropiado", escribió. Luego, por razones que sólo Spacey y su equipo de relaciones públicas saben, el actor decidió que era el momento adecuado para salir del clóset. "La historia me ha animado a abordar otros aspectos sobre mi vida", escribió, antes de declarar que ha tenido relaciones amorosas con hombres y mujeres, y que ahora ha elegido "vivir como un hombre gay".

Para muchos, el hecho de que Spacey saliera del clóset en respuesta a acusaciones de irregularidades sexuales con un menor fue un intento cínico y cobarde de desviar la atención. Spacey siempre ha sostenido que su sexualidad está fuera de los límites; en una entrevista especialmente memorable del Daily Beast de 2010, el ganador del Oscar comparó que le preguntaran a quemarropa si era homosexual con la epidemia de intimidación contra adolescentes homosexuales. Es el mismo enfoque que ha tomado con otros medios, pero Spacey decidió finalmente revelar su secreto en el momento exacto en que la noticia serviría para ocultar su mala conducta.


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En respuesta, Spacey ha sido desacreditado sumaria y legítimamente por voces prominentes dentro de la comunidad LGBTQ. "Kevin Spacey acaba de inventar algo que nunca había existido antes: un mal momento para salir del clóset", tuiteó el comediante Billy Eichner. Otros señalaron que la declaración de Spacey sólo fortalecería el mito de que la homosexualidad y la pedofilia están vinculadas de alguna manera. "Cómo te atreves a implicarnos a todos en esto", tuiteó el crítico de cine de Vanity Fair, Richard Lawson.

Que Spacey saliera del clóset sirvió para oscurecer las acusaciones en su contra, al menos inicialmente. Reuters tuiteó el encabezado: "El actor ganador del Oscar Kevin Spacey declara que vive la vida como un hombre gay". Medios como The Daily Beast, People, ABC News y otros publicaron primero titulares con la noticia sobre la sexualidad de Spacey antes de enfocarse en esos molestos cargos en su contra.

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En otras palabras, la carnada que Spacey utilizó con los medios estuvo perfectamente calibrada, porque, después de todo, era una admisión de homosexualidad de un miembro de la realeza de Hollywood. A pesar de que cada vez más celebridades salen del clóset, pocas súper estrellas de cine han hecho lo mismo.

En su respuesta a las acusaciones hechas en su contra, Spacey traicionó lo que podría haber sido un acto de valentía. Pocos momentos en la vida de una persona queer son tan terroríficos y afirmativos como salir del clóset; es una decisión que puede redefinir instantáneamente la percepción que el mundo tiene de ti, y genera juicios y prejuicios por parte de extraños. Bajo diferentes circunstancias, la declaración de Spacey podría haber tenido un peso enorme. Podría haber usado su plataforma para abogar por que se otorguen mejores papeles a las personas LGBTQ en el cine, o para darle ánimos a sus fanáticos queer. Podría haber aprovechado el momento para hablar sobre los derechos de los homosexuales en Chechenia o los ataques de Trump contra la comunidad trans, temas en los que ha guardado silencio.

Pero no fue así como sucedieron las cosas.


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Sin duda, salir del clóset es difícil, pero hacerlo como una celebridad es más complicado. Durante años hubo tantos rumores sobre la homosexualidad de Spacey que el tema era casi de dominio público, pero él también era parte de la antiquísima maquinaria de marketing de Hollywood de la vieja escuela que ha mantenido a las celebridades en el clóset para vender películas y aumentar su atractivo general. "Creo que los [John Travolta] y Kevin Spacey de este mundo viven bajo esta suposición de los años 80 de lo que es la actuación, y que tienen que ser capaces de representar la heterosexualidad para obtener papeles hetero", reflexionó el comediante John Early en una entrevista para VICE sobre la persistencia de Hollywood de mantener a sus estrellas en el clóset. "Pero creo que en realidad vivimos en una época de entretenimiento mucho más personal y confesional", continuó, en el que mantener esa fachada es una movida comercial menos inteligente de lo que alguna vez lo fue. "De hecho, creo que sería una movida brillante de relaciones públicas que ellos salgan del clóset para este punto. En verdad creo sería benéfico para sus carreras. No creo que nadie quiera que John Travolta siga siendo una especie de modelo de masculinidad".

Tampoco necesitaban que Kevin Spacey lo fuera. Pero en lugar de usar su salida del clóset para derribar esos muros, parece que eligió usar el momento al servicio de un objetivo más egoísta: la preservación de sí mismo.

En medio de la recién descubierta obsesión de la extrema derecha con los depredadores sexuales homosexuales en Hollywood y una turbulenta conversación nacional sobre acoso y abuso sexual por parte de hombres poderosos, homosexuales o heterosexuales, Spacey aparentemente pensó que sería un buen momento para vincular su homosexualidad con las acusaciones de que intentó seducir a un joven de 14 años. En efecto, eligió usarla para reforzar los viejos estereotipos de pedofilia asociados a los homosexuales y eliminar cualquier posible impacto positivo. En lugar de tratar la gran revelación de Spacey como un acto triunfal de valentía personal, llamémosla por lo que representa: la peor salida del clóset de toda la historia.

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