El Pop está haciendo que esté bien que los hombres sean niños

Las canciones pop ofrecen una refrescante alternativa a la masculinidad en la era de Harvey Weinstein.
13.11.17
Ilustración: Ashley Goodall

Hay algo muy satisfactorio en escuchar a mujeres cantando sobre chicos. Las mujeres en el pop en inglés siempre han usado esa palabra en específico: boy. Desde grupos de chicas de los 60 cantando con emoción adolescente, como Deneice Williams en "Let's Hear It For The Boy", hasta la genial pelea de Brandy y Monica en "The Boy Is Mine". Pero si rastreamos a ese chico al que le cantan las mujeres en el pop en la década actual, parece que adquirió un aura nueva y particular: es menos peligroso, es más agradable.

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Los muchachos en el pop han perdido su reverencia. Los chicos que aparecen en las canciones pop actuales son adorados, obvio, pero hay una mezcla embriagadora de cariño y condescendencia. "Boys, a lot of women love you" [Chicos, muchas mujeres los aman], canta Sky Ferreira, sin mayor interés, arrastrando la palabra con su voz sobre su lengua, como una promesa llena de desdén, "but boys, they just make me mad" [pero los chicos, simplemente me hacen enojar]. La forma en que las mujeres evocan lo que alguna vez fue un glorificado chico en la canción pop muestra una nueva jerarquía: por primera vez, el chico se vuelve secundario a la mujer que está cantando sobre él, y con frecuencia incluso más abajo en las filas, detrás de los amigos y el trabajo y el sentido común.

Y señalan una actitud complicada hacia la masculinidad, una que está siendo negociada de una manera mucho más auto-consciente. Queremos que estos boys en las canciones de amor tengan personalidades y vidas interiores, pero de una manera segura y manejable, rechazando un tipo de romance donde los hombres abrumen a las mujeres y a sus historias personales. Usar a los boys como la principal figura romántica significa no sólo que las canciones de amor pueden evitar la dinámica de poder y masculinidad tóxica escondida en muchos hombres, sino que de hecho pueden destripar a estos de ese poder y reclamarlo para la mujer y, en particular, para las chicas que están cantando sobre ellos.

Imagen: YouTube

Un ejemplo obvio es el banger de Charli XCX "Boys", con todo y su video que robó corazones por la especificidad (y multiplicidad) de fantasías femeninas que presenta. Luego está la felicidad resplandeciente de la canción, sus sintetizadores brillantes y los boys encantados, que respiran con el clásico bip ascendente de Super Mario Bros. Al igual que el video, Charli presenta una gran cantidad de chicos: el malo, el bueno, el del trabajo. El objetivo de "Boys" es claramente el plural, la canción entrando a un sueño delirante y menso. Los niños individualmente no son importantes, y Charli no está enamorada, pero es generosa; fascinada y encantada por cada chico, y los comparte con el mundo.

Esta preocupación por los chicos en el pop juega con las dinámicas cambiantes del poder. Es adolescente, sin duda, pero no como lo fueron los grupos de los años 60. El punto de vista ya no es la de una chica más joven impresionada por los estudiantes de último año, sino el de una mujer mayor que se deleita con la nostalgia adolescente y las altas emociones que provoca el enamoramiento. Lo que está en juego es el enamoramiento inmediato, en lugar de la pasión, y no existe una preocupación real por el rechazo: la relación real no es el punto. Tampoco es el sexo, que se extrae de una manera dulce y burlona, a menudo se presume, pero rara vez se discute realmente. Lo más importante es la atracción, que no necesariamente sufre de ser no correspondida.

Los problemas se solucionan con una mirada condescendiente y de fastitiod, como en el reciente himno de Astrid S "Such A Boy" a un niño que no puede decidirse. Es un tema familiar, pero a diferencia de los clásicos del género como "Hot N Cold" de Katy Perry (una canción llena de ansiedad), puedes ver que Astrid no está preocupada. Donde Katy confió en metáforas exageradas, Astrid silenciosamente hace pedazos los clichés. "Say you need more air/ Are you underwater now?/ We’re not even in that deep!" [Digamos que necesitas más aire / ¿Estás bajo el agua ahora? / ¡Ni siquiera estamos a tal profundidad!]. El tono general es arqueado, divertido, condescendiente pero amable. "Don't be such a boy" [No seas tan niño], dice sonriendo mientras su novio camina y se inquieta, esperando a que crezca y vuelva con ella.

Es un modo de cambiar el enfoque que había hacia los niños y ponerlo en las mujeres detrás de ellos. Ocasionalmente, esto puede ser desdeñoso, como en "Balnk Space" de Taylor Swift donde su "Boys only want love if it’s torture/ Don’t say I didn’t say I didn’t warn you" [Los muchachos solo quieren amor si es tortura / No digas que no dije que no te advertí]" es cortante, casi cruel, dibujando nuestra atención de inmediato a la misma que hace la advertencia. Más a menudo, sin embargo, cuando llega la despedida se trata con cariño: nada en contra de los chicos, simplemente no tengo tiempo para esto en este momento. En "Boy Problems", Carly Rae Jepsen prácticamente se ríe de su obsesión anterior: "Boy problems, who’s got ’em?/ I’ve got ’em too".[Problemas con los chicos, ¿quién los tiene? / Yo también los tengo].

La principal alegría del género es que no está tan malo. Ser un niño. Devuelve a los hombres una cualidad de alegría, de juventud y de encanto, la cual no tiene que pulirse. Elimina la presión por un tipo de masculinidad tóxica que en esta era de Trump y Weinstein se siente tan sofocante y omnipresente. La dinámica adolescente restaurada no tiene la inseguridad de los cantantes en los años 60; permite lo menso en las relaciones de pareja, y una dinámica alrededor del sexo burlona y divertida. El enfoque visual y la objetivación aparentes en la forma en que las mujeres usan la palabra, no son tan malas si no pasas toda tu vida en un sistema opresivo: simplemente siéntate y disfruta. Es agradable. Los chicos en el video de Charli XCX parecen estarla pasando bien.

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