Booty Riots: conoce mejor tu cuerpo y sexualidad moviendo las nalgas

La sexóloga María Cabral y la profesora de booty dance y danzas afrobrasileñas Kim Jordan se han aliado para crear las Booty Riots, fiestas para disfrutar bailando. Hablamos con ellas sobre el desarrollo de la sexualidad, políticas o cómo destruir...

|
19 Enero 2017, 9:25am

Fotografía de David Mas

"El feminismo debía aumentar el placer y la alegría de las mujeres y no solo disminuir nuestra desgracia" reflexiona la sexóloga y bailarina María Cabral; y para ello no solo debe aplicar teorías respetuosas y permisivas que se adapten a la amplia variedad del deseo femenino, también deben llevarse a la práctica, huir solo de la intelectualización. Cabral se ha aliado con la profesora y bailarina Kim Jordan, especialista en booty dance y en danzas afrobrasileñas, para crear unos talleres sobre el placer, que incluye teoría, práctica y goce. Además, ha empezado a organizar las Booty Riots, fiestas donde combaten el machismo a golpe de reguetón, soca y afrobeat. La primera fiesta será el próximo 21 de enero en Barcelona.

Hablamos con ellas sobre la variedad de la sexología, el desarrollo de la sexualidad, miedos, políticas y feminismos, o cómo destruir tabúes a través del movimiento de nalgas.

Broadly: Supongo que en tu profesión te has encontrado muchas veces con equívocos. ¿Qué es y qué no es la sexología?

María Cabral: La sexología estudia el sexo que se hace o ars amandi (las conductas), pero también estudiamos el sexo que se es (la identidad) y el sexo que se tiene (los atributos). Ahora bien, ninguna ciencia tiene todo el saber, ni toda la verdad, precisamente porque el sexo da cuenta de aquello que de singular tenemos todas y todos. Y es así, porque no hay nada en nuestra biología que paute cómo debe ser un hombre o como debe ser una mujer. Generalmente, si oímos la palabra "sexo", pensamos en el coito heterosexual practicado por personas en edad reproductiva y sin diversidad funcional. Entendemos sexo como aquello que se hace con los genitales para conseguir orgasmos y/o para procrear. Siguiendo esta lógica, para la mayoría de las personas la sexología sería la ciencia que estudia y conoce las mejores técnicas para alcanzar dicho fin. Algo así como expertos y expertas en orgasmos y "fontanería genital".

Practico una sexología que se presenta como un counselling para personas que quieren resolver algunas dificultades en relación a su sexualidad, o simplemente desean introducir algunos cambios o mejoras, donde siempre es el sujeto quien dirige su propio proceso. No hay fórmulas magistrales que nos sirvan a todas. Por tanto, son "los tratamientos" quienes se adaptan a los sujetos y no al revés.

En un artículo explicabas que "el sexo no es lo que hacemos con los genitales para conseguir orgasmos, ni lo que tenemos en la entrepierna; es lo que somos". ¿Me lo puedes explicar mejor?

María: Si buceamos en la raíz etimológica de las palabras, descubrimos que sexo viene de sectus, sexare, sección. Literalmente significa separado o cortado. Aristófanes hablaba de ello en El Banquete de Platón y Cicerone en De Inventione. Somos sujetos seccionados, siempre en falta, que necesitamos vincularnos con los otros. Ahora bien, no debemos trasladar esto a la idea de la media naranja, que necesitamos vincularnos con otros no afirma que la forma de vinculación sea la de la fusión permanente, donde los límites de cada uno acaban por difuminarse. La idea de la media naranja responde a un tipo de aritmética amorosa, la del uno más uno es igual a uno. Es la lógica de la anulación y la muerte.

Ningún movimiento político puede prescribir maneras correctas de ser, desear, fantasear, amar o follar y si lo hace, se equivoca

La identidad sexual, es decir, ser hombre o mujer, no viene determinada por los genitales, por eso decimos que el sexo no es lo que tenemos en la entrepierna. El sexo es lo que somos y por tanto, tiene lugar no solo en la intimidad de la alcoba entre los amantes, sino en todos los lugares donde haya hombres y mujeres. El sexo siempre está presente y no podemos no-tener-sexo ni un solo día de nuestra vida. Además, somos intersexuales, lo cual quiere decir que los sexos también conviven en nuestro interior, de manera que todas y todos compartimos características con el otro sexo. Nadie es cien por cien masculino o femenino. De hecho, hay quien no se identifica con ninguno de los dos sexos y transita entre posibilidades.

En ese mismo artículo decías que "el sexo es político, claro, pero la sexualidad humana no puede ser atendida únicamente desde lo político". ¡Cuéntame más!

María: La política se encarga de lo común, o al menos, eso debería, y el sexo atiende a aquello que de singular tiene cada sujeto. Ningún movimiento político puede prescribir maneras correctas de ser, desear, fantasear, amar o follar y si lo hace, se equivoca. Una cosa es luchar porque las mujeres puedan vivir su sexualidad libre de coacciones y violencias, y otra muy diferente es decirles a las mujeres cómo han de vivir su sexualidad. Las mujeres no somos un todo homogéneo, y aunque compartimos una opresión común, la posición de subalternidad que cada una ocupa es bien diferente en función de la clase social, del territorio de procedencia, etc. Cada mujer ha trenzado lo que acontece en su vida de forma singular y de ello se deriva una manera de hacer con su cuerpo y su deseo.

María y Kim. Fotografía de Lucía Herrero

Justamente en este punto entran en juego términos como feminismo pro-sex y anti-censura, ¿en qué consisten?

María: El feminismo pro-sex o anticensura surge en EE. UU. entre finales de los años setenta y mediados de los 80 en el seno de las llamadas "guerras feministas por el sexo", donde el movimiento feminista queda dividido. De un lado, encontramos a las feministas abolicionistas para quienes, por ejemplo, la pornografía representa una de las máximas expresiones de violencia contra las mujeres y piden su prohibición —también piden la abolición de la prostitución—, y del otro, encontramos a las feministas anti-censura quienes piensan que la pornografía no es "el origen del mal" y proponen formas de reapropiación de lo que consideran una manifestación cultural y se oponen a su prohibición.

Carol Vance, activista y teórica feminista prosex afirmaba que hablar solo de la violencia y la opresión sexual deja de lado la experiencia de las mujeres en el terreno de la actuación y la elección sexual y aumenta, sin quererlo, el terror, la ignorancia y el desamparo sexual con el que viven muchas mujeres. Tenían la creencia firme de que el feminismo debía aumentar el placer y la alegría de las mujeres y no sólo disminuir nuestra desgracia. Algo de este discurso me toca profundo y me siento a gusto en esta perspectiva.

Los genitales femeninos son considerados un agujero oscuro, un pene invertido, con capacidad hasta para morder un pene, traer la ruina a cualquier hombre y asustar al mismísimo diablo

En tus talleres los genitales femeninos ocupan un lugar privilegiado, ¿por qué?

María: En la mayor parte de las mitologías pueden encontrarse historias en las que la humanidad ha sido salvada al menos una vez por la exhibición de la vulva, la figura mitológica de Baubo da cuenta de ello. Sin embargo, parece que la vulva ha sido invisibilizada hasta tal punto que la mayoría de nosotras a duras penas podría dibujarla. En la consulta nos encontramos continuamente con mujeres que piensan que sus vulvas son feas y huelen mal y la vaginoplastia es una de las operaciones de cirugía estética más reclamadas en Occidente. Por otro lado, seguimos confundiendo Vulva con vagina, y el clítoris, aunque parezca mentira sigue siendo un gran desconocido. La sexualidad no tiene que ver únicamente con lo genital, pero si no conoces tus genitales, hay una parte importante de tu sexualidad que te estás perdiendo.

Los genitales femeninos son considerados un agujero oscuro, un pene invertido, algo infinito e indefinido con capacidad hasta para morder un pene, traer la ruina a cualquier hombre y asustar al mismísimo diablo. Sin embargo, su invisibilización total es imposible y se revela de forma inconsciente hasta tal punto que en la arquitectura de muchas iglesias encontramos vulvas por todos lados. Hace poco vi un logo de una congregación religiosa que pretendiendo representar a la virgen, había reproducido una vulva perfectamente reconocible. El miedo a la sexualidad de las mujeres forma parte del dominio patriarcal.

Cartel del primer Booty Riots

¿Cómo surge la idea del taller con Kim Jordan? El workshop se llamaba "Viaje al centro del placer". ¿Dónde se sitúa este centro? ¿Dónde se genera el placer?

María: Hace años tenía un taller de sexualidad para mujeres donde ya utilizaba el baile como forma de expresión de nuestra sexualidad. Utilizaba el reguetón y la danza del vientre para introducir un debate que me interesa mucho: la utilización del feminismo como forma de esconder posturas clasistas e incluso racistas. Mover determinadas partes del cuerpo que en nuestra cultura están consideradas impúdicas, nos parece vulgar y vejatorio. Para mi bailar es una forma de conectar con nuestros cuerpos. Moverse para gozarse activando el centro del placer en nuestros cuerpos. Lo patriarcal es autocensurarse por el qué dirán. En una edición del taller que hice en La Ciutat Invisible de Barcelona, Elba, una de las socias de la cooperativa, me habló del twerk y de la activista feminista Fannie Sosa.

Empecé a buscar sitios en Barcelona para practicar twerk y cuando di con Kim Jordan literalmente aluciné. Me encantaba su forma de enseñar, es una bailarina profesional increíble que lleva años investigando y que siente un gran respeto por los orígenes de este baile. Un día nos pusimos a hablar y nos dimos cuenta que teníamos muchas cosas en común y que ambas enfocamos nuestra profesión desde una perspectiva feminista y nos propusimos combinar la educación sexual y el twerk a ver qué salía. La verdad es que estamos muy contentas y el taller está siendo un éxito.

La educación sexual no enseña a follar sino a convivir. No hay un nivel correcto o idóneo al que llegar, no enseñamos cómo ser la más sexy, sino como estar conectadas con nosotras mismas. Lo llamamos Viaje al Centro del Placer porque hablamos de vulvas, de musculatura pubococcígea, de la pelvis y glúteos. Otros prefieren hablar de energía Kundalini, de chakras, etc. Son zonas de nuestro cuerpo que están involucradas en el desencadenamiento del orgasmo, de la eyaculación femenina y de nuestro placer en general y en el taller cobran un especial protagonismo. Aprender a aislar la pelvis y los glúteos y hacer el movimiento twerk mejora la relación que tenemos con nuestro cuerpo, nos da confianza, y sí, también nos sentimos más poderosas, más alegres y más contentas. Esos son los ingredientes necesarios básicos para disfrutar nuestra sexualidad y para sentirnos deseadas y deseantes.

La mayoría de nosotros tenemos esta zona del medio del cuerpo bloqueado por mil tabúes: religiosos, morales, históricos, de todo tipo.

¿Por qué es importante tratarlos no desde un punto de vista mental, también es necesario un ejercicio físico?

Kim Jordan: La mayoría de nosotros tenemos esta zona del medio del cuerpo bloqueado por mil tabúes: religiosos, morales, históricos, de todo tipo. Esta idea que nace del platonismo y se desarrolla durante la ilustración francesa es la antesala del puritanismo que desconecta cuerpo y mente. Desde ese momento, mover las caderas ya nos hace salvajes, no civilizados. Simplificándolo un poco, intelectualizar la zona lo reduce a un concepto. Por eso, es tan importante desarrollar ambas cosas. Si no lo acompañas de una actividad real, física y tangible, lo estás idealizando y robando su olor, sudor, color, naturaleza y esencia. Eso es una aproximación de un cierto puritanismo (que además es la antepuerta a la explotación sexual).

Tenemos que trabajar estas zonas donde se desarrollan toda la sexualidad del ser humano así las liberamos y los convertimos en una zona normalizada, un espacio de autoconocimiento, diversión, diálogo y de salud. No los podemos ignorar ni los podemos esconder si buscamos una relación saludable con nuestra sexualidad.

¿Cuáles son sus efectos sobre nuestro deseo o comportamiento sexual?

Kim: Para mí, es obvio que no se puede vivir la sexualidad en profundidad si solo ejercitamos estos movimientos en el dormitorio como si fuera un gran secreto. De hecho, varias alumnas mías me han expresado una mejora en su vida sexual después de haber empezado las clases, porque conocen mejor sus cuerpos, se sienten más cómodas con ellos y porque además están desarrollando un centro de gravedad ('núcleo') más fuerte. Mantener los abdominales activados durante toda la clase es una de mis normas. Esta mejora no es una casualidad, el centro de gravedad incluye abdominales y pelvis, también conocidos como el centro del placer. "Movement control is power" como me gusta decir.

¿Cómo podemos reducir o evitar ejercicios contraproducentes?

Kim: En referencia a los ejercicios contraproducentes, a las mujeres, desde la infancia, nos enseñan gestualidades defensivas bajo el pretexto de comportarnos como "una señorita"; como tener siempre las piernas cruzadas, por ejemplo. Esto se ve hasta en la ropa ajustada y el calzado que nos diseñan, y hace que mantengamos la vagina tensa toda la vida. Hay movimientos y ejercicios que nos ayudan con estas tensiones y aprovecharemos las fiestas Booty Riots, para practicarlos todos dentro de un contexto respetuoso y de ocio. ¡Está todo el mundo invitado!