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Cuando la sabrosura se encuentra con el after: analizamos el video 'Quiere keta' de Karin Vip

Hicimos una revisión semiótica de nuestros momentos favoritos del hit que nos lanza el más Hamletiano de los interrogantes.
Foto vía Youtube

Karin VIP es el nombre artístico de Karin Viviana Valeta, una DJ y productora que lleva trabajando desde 2012, catalogándose como la "top female electro urban-DJ", lo que sea que eso signifique. Y bien, aunque no habíamos escuchado mucho de esta "sexy top DJ producer de talla internacional", esta paisa se ganó toda nuestra atención hace unos días con un track que publicó a mediados del pasado diciembre en compañía del también productor JosephDJ.

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Y es que no es cualquier canción.

El tema abre con tech house genérico, al que luego se suman unos gemidos de "tas, tas, tas". Hasta ahí, normal. Pero la cosa mejora con el tiempo, los drops se van poniendo más pesados y Karin, temeraria, se nos pone desafiante. Con una fuerza casi Hamletiana, ella nos manda un zarpazo ontológico, una pregunta muy seria que no da espacio a otras respuestas: "¿Quiere Keta? ¿O que se lo meta?"

Cuestión difícil, dificilísima…

Pero la pregunta sin respuesta no nos tocó tanto como el video, que se desarrolla en alguna piscina de alguno de los centenares de municipios/balneario de Colombia, y que muestra a una Karin entregada a su papel de ama del remate, danzando rodeada de muchachos y muchachas gozones, en un drama cinematográfico rico en aquellos elementos favoritos de la electrónica nacional: cuando la sabrosura se encuentra con el after.

Así pues, lo que viene, son casi seis minutos de gafa oscura, teni de marca y mucho chingue brillante.

A continuación, nuestros diez momentos favoritos de esta joya audiovisual de la electrónica colombiana.

De entrada Karin nos demuestra su capacidad multitasking. Aquí, por ejemplo, mezcla mientras se acomoda el brasier del vestido de baño y escucha el set sin audífonos. Rendimiento al 100 por ciento.


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La piscinada ya está llegando al amanecer y Karin baila frenéticamente, empacada al vacío en unos shorts de jean con una correa de Moschino y un body dorado. Mientras baila, cierra los ojos, bate su cabello lacio y se soba toditica su humanidad. No a las cohibiciones: para eso es la pista de baile.

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Esta escena es de nuestras favoritas. Karin divisa a lo lejos su parche de amigos, pero tiene las manos muy ocupadas con lo que parece ser una aguapanela como para saludarlos con la mano, entonces decide enviarles un saludo de pecho a la distancia o enviarles cariño a la Cariñositos. A punta de arcadas y convulsiones pectorales, la DJ llama la atención de sus amigos y logra su cometido.

NOTA: Nótese la presencia de Morfeo esperando su turno en las tornas.

Todo bien, Karin, que no le decimos a nadie.

La gallada no puede de la emoción por ver a su amiga, y el saludo cordial se convierte en una ensanduchada bailable.

Llegada la noche, Karin alaba la tarima donde sus amigos tocan. Lo extraño es que carga un bolso en sus brazos. ¿Será keta lo que hay en su interior?

Automanoseada número dos. Pero la verdadera diversión está en el fondo.

De repente el video presenta un cambio de locación inesperado. Al parecer ahora estamos bajo un kiosco de finca bailando tech house amacizado como si fuera merengue, agarrando desde bien abajo a las hembritas.

Quién fuera pitillo.

Hora de la selfie: ahora todos digan "ketaaaaaaa".

Bonus track:

Aún estamos atónitos con la capacidad multitasking de Karin: mezclando, video selfie y comiendo sancocho a la vez. ¿Quién más hace eso?¿Ah?

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