Rio 2016

Los arqueros indígenas reclaman un lugar en los Juegos Olímpicos

Las comunidades indígenas llevan siglos sufriendo violencia y discriminación en Brasil, pero una de sus artes más antiguas podría ayudarles a combatir la injusticia: el tiro con arco.
18.5.16
Bruno Kelly/FAS

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Hace pocos días, un torneo de tiro con arco en Brasil se convirtió en todo un símbolo de los colectivos indígenas. En el campeonato, un trío poco común de jóvenes compitió de tú a tú con la élite de arqueros del país sudamericano con la voluntad —y lo más importante, la posibilidad— de clasificarse para los Juegos Olímpicos del próximo verano.

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Aunque ninguno de los tres —Nelson Silva, de 16 años; Graziela Paulino, de 20; y Dream Braga, de 18— logró la clasificación para los JJOO, su mera presencia ayudó a reafirmar un proyecto piloto cuyo propósito es sacar provecho de las habilidades tradicionales indígenas para descubrir a futuros atletas de clase mundial… y al mismo tiempo, ayudar a impulsar la imagen y la confianza de la población indígena, muchas veces marginada y abandonada de Brasil.

De haber conseguido pasar el corte, Nelson, Graziela y Dream se hubieran convertido en los primeros atletas olímpicos brasileños de origen indígena.

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"Muy poca gente entiende hasta qué punto son buenos estos resultados", explica Aníbal Forte, entrenador de los arqueros. "Muy pocas personas reconocen lo que tuvieron que atravesar solo para tener la oportunidad de clasificarse para los Juegos Olímpicos. Este es el comienzo del viaje, y el trabajo ha sido muy intenso".

En principio, el programa de tiro con arco establecido en 2013 por la Fundación Amazonas Sostenible (FAS) —una organización no gubernamental que impulsa el desarrollo sostenible y trabaja con pequeñas comunidades— se consideró directamente una locura.

El equipo amazonas (de izquierda a derecha): Jardel Cruz, el entrenador Aníbal Forte, Dream Braga, Graziela Paulino, Gustavo Paulino y Nelson Silva. Foto de Sharlot Antunes, FAS

¿Convertir a un grupo de adolescentes indígenas en promesas olímpicas? ¿Quitarles sus arcos de madera y darles arcos de fibra de carbono? ¿Y hacer todo esto justo a tiempo para llegar a los JJOO? Ni de coña.

"Mucha gente pensó que éramos unos chalados", afirma Virgílio Viana, director ejecutivo de FAS. "Algunos entrenadores de la Villa Olímpica dijeron que no había forma de hacerlo porque requeriría, como mínimo, seis años".

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Pero Viana no perdió la fe: el programa fue una creación suya, y a diferencia de algunos agnósticos dentro de la disciplina, él esperó un resultado positivo.

"La lógica es simple", afirma. "Un niño de clase media, ya sea en Brasil o en el extranjero, que aprende a utilizar el arco durante la semana en un club, es totalmente distinto a aquel que nace con un arco en las manos".

Hablando figuradamente, Nelson Silva corresponde al segundo grupo. Su viaje de los bosques al equipo olímpico brasileño comenzó en las tranquilas orillas del Río Negro, uno de los dos ríos que se forman en el Amazonas.

Nativo de la tribu Kambeba, Silva creció en la diminuta aldea de Três Unidos, a casi 90 minutos en barca de Manaus, la capital del estado de Amazonas. Ahí, unas 60 personas viven en casas de madera construidas sobre pilares encima del río; casi todos aprenden a cazar aves y peces utilizando arcos y flechas elaboradas a base de paxiúba, una palmera brasileña que crece encima de raíces en forma de wigwam.

A los trece años, Silva quedó en primer lugar en el campeonato de arquería estatal del Amazonas y fue seleccionado, junto con otros jóvenes de su aldea, para formar parte del proyecto de la FAS.

Después de entrenar en la Villa Olímpica de Río junto campeón brasileño de tiro con arco Roberval Fernando dos Santos, Silva y los demás empezaron a competir: desde el 2013, él y cuatro de sus compañeros lograron 13 medallas en competiciones nacionales.

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En abril, Silva participó en su primer evento internacional y se llevó la medalla de bronce en la categoría cadete de la Arizona Cup en Phoenix, Estados Unidos.

Un arquero durante un entrenamiento previo al torneo de clasificación para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Foto de Bruno Kelly, FAS

"Estoy muy contento porque el trabajo realizado con el entrenador está dando sus frutos", explica Silva, cuyo nombre tribal es Inha. "Entrenar todos los días es muy intenso, pero estamos viendo los resultados".

"Tiré bien, pero perdí por un punto en la semifinal. Estaba realmente molesto, pero logré obtener una medalla de bronce y estoy contento. Me motiva poder ganar más medallas internacionales para el Amazonas", recuerda sobre su primera experiencia fuera de Brasil.

Los resultados de Silva en el campeonato nacional de Brasil del año pasado son aún más sorprendentes. Junto a su compañera indígena Graziela Paulino en la modalidad de dobles, el dúo ganó la medalla de oro al derrotar a los miembros del equipo olímpico brasileño Marcus Vinícius D'Almieda y Ane Marcelle dos Santos.

"Es muy emocionante pensar que dejaste tu aldea y ahora estás aquí, en el campeonato brasileño, compitiendo contra los mejores del país", afirma Paulino, miembro de la etnia de los karapanã. "Afortunadamente, obtuvimos el oro y estamos entrenando para tener mejores resultados".

Según Viana, algunos de los mejores resultados no tienen nada que ver con la disciplina en sí.

"Todo el mundo en el evento apoyaba a Marcus Vinícius", comenta. "Fue un 'Amazonas versus Río de Janeiro', pero ellos llegaron a la final junto a los atletas que calzaban zapatillas de 1 000 reales brasileños —unos 250 euros—, camisetas a la última… Fue una victoria muy interesante porque cuando se trata de levantar la autoestima, estos chicos demostraron de lo que son capaces".

Nelson Silva y Graziela Paulino muestran sus medallas de oro. Imagen cedida por FAS

Según varios informes de las Naciones Unidas y UNICEF, los prejuicios contra los pueblos indígenas han tenido un grave impacto sobre los nativos brasileños: la discriminación, la exclusión social y la pobreza han contribuido a causar unos niveles desproporcionados de depresiones y suicidios.

Las cifras del gobierno indican que en dos de las comunidades guaraníes de Brasil el índice de suicidios fue 19 veces más alto que el promedio nacional entre 2000 y 2005: la población joven, además, fue el colectivo más afectado.

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Los guaraníes, el primer pueblo indígena que tuvo contacto con los colonizadores europeos que llegaron a Sudamérica hace más de 500 años, han sufrido grandes pérdidas de territorio en años recientes por culpa de los granjeros y leñadores.

El pueblo kambeba, al cual Silva pertenece, llegó a estar configurado por más de 400 aldeas, cada una de ellas con más de 3 000 habitantes. Los cálculos más recientes estiman que apenas quedan unos 300 supervivientes de esta etnia.

"El tipo de discriminación y olvido que sufren a manos del gobierno afecta su salud mental", destaca Victoria Tauli-Corpuz, enviada especial de la ONU para los derechos de los indígenas, que en los últimos tiempos ha elaborado varios informes alarmantes sobre los abusos de los derechos humanos en Brasil.

En su último informe, Tauli-Corpuiz remarcó que había "retrocesos extremadamente preocupantes" en los derechos de los pueblos indígenas, incluyendo el fracaso del gobierno para proteger a las tribus de las invasiones ilegales de su territorio o los desalojos violentos por parte de terratenientes y granjeros.

Tauli-Corpuz explica que se reunió con la líder de una comunidad indígena que no podía para de llorar por la violencia que presenciaba día a día. "Creo que el mayor problema es el desalojo con el que siempre son amenazados", asegura. "Creo que es un problema común entre la población adolescente".

Para Silva y Paulino, adaptarse a un nuevo estilo de vida en el campo de entrenamiento del proyecto fue más difícil que intercambiar sus arcos tradicionales por unos modernos.

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"Como adolescente no es fácil dejar el bosque para ir a una gran ciudad y dejar atrás a los padres", apunta Viana. "Silva y Paulino sufrieron acoso escolar. La discriminación contra los indígenas es una realidad".

Antes de unirse al proyecto de arquería, Silva menciona que su vida en Tres Unidos era más simple, con mucho tiempo libre después de la escuela. "Extraño más a mi familia cuando estoy lejos", opina. "De hecho, echo de menos la aldea porque allí todos son mi familia".

Graziela, cuya aldea está a cinco horas de Manaus en barca, explica que su familia apoyó su participación en el programa de tiro con arco porque le da una oportunidad de estudiar y mejorar su futuro profesional. "Mudarse a la ciudad fue diferente. En la aldea, todo es más tranquilo, pero aquí todo es más ruidoso, hay mucho tráfico y es muy caluroso".

Varios indígenas recogen sus flechas tras participar en los primeros Juegos Mundiales de los Pueblos Indígenas. Imagen vía JMPI

El intercambio cultural se llevo a cabo en octubre pasado durante los Juegos Mundiales de Pueblos Indígenas en Brasil, donde el tiro con arco fue uno de los eventos principales. D'Almeida, un niño prodigio de 17 años —el equivalente de Neymar Jr. en la arquería—, tuvo la oportunidad de probar los arcos indígenas del pueblo Pataxó del noreste del estado de Bahía.

"Sirve para mostrar las diferencias entre los arcos y las flechas", comentó entonces D'Almeida, que recibe una beca del gobierno brasileño a través de la iniciativa Bolsa Pódio para atletas. "Mi deporte es profesional, pero el arco y la flecha vienen de nuestra cultura indígena".

"Tenemos mucho que aprender de esta gente, los indígenas han practicado este arte durante mucho tiempo. Es interesante ver la variedad de arcos que existen aquí", añade.

Antes del inicio de los Juegos Olímpicos, Dream, Graziela y Gustavo dos Santos portarán la antorcha olímpica durante su recorrido de 95 días rumbo a Río. Es lo más cercano que Silva y sus compañeros estarán de los JJOO esta ocasión, pero él tiene la esperanza de que en las Olimpiadas de Tokio 2020 un arquero indígena pueda representar por primera vez a Brasil.

"Para mí significaría algo similar a lo que pasó en los Juegos Olímpicos de Sídney, cuando la atleta aborigen [australiana] Cathy Freeman no solo ganó una medalla, sino que también logró que todo mundo la apoyara", explica Viana. "Creo que nosotros podríamos tener un símbolo similar: quiero ver a un atleta indígena ganar una medalla de oro por primera vez".

La autora no sabe manejar un arco, pero sin duda domina los entresijos de Brasil y lo comparte en Twitter: @DonnaBow