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embarazo

Cuando el DIU se convierte en una pesadilla

A medida que la popularidad del DIU crece, algunas mujeres creen que no hay suficiente información sobre sus efectos secundarios. Las consecuencias son desastrosas.

por Helena Blackstone
17 Junio 2016, 12:05pm

Illustration by Eleanor Doughty

Llega un momento en la vida de muchas mujeres en que decimos adiós a los pringosos condones y damos la bienvenida a la tranquila intimidad que proporcionan otros anticonceptivos. Desde su aparición en la década de 1960, el método más empleado ha sido con diferencia la píldora, utilizada por casi un cuarto de las mujeres del mundo en edad reproductiva, pero el uso del DIU (dispositivo intrauterino) también ha experimentado un drástico incremento en los últimos diez años. Planned Parenthood indica que ha habido un incremento del 75 % en el uso del DIU entre sus pacientes desde 2008.

Existen dos tipos de DIU: el DIU de cobre no hormonal, como Paragard, y el DIU hormonal, ampliamente conocido por nombres de marca como Mirena, Skyla o Liletta. Ambos se promocionan como alternativas milagrosas a la píldora para aquellas mujeres que no pueden tolerar las hormonas e incluso DIU como Mirena se publicitan como una dosis localizada que provoca menos efectos secundarios hormonales.

Pero algunas mujeres —y una destacada ginecóloga— afirman que su experiencia con el DIU ha sido desastrosa.

Saskia Longaretti, una música de 27 años de edad, se hizo insertar un DIU de cobre hace tres años. El pasado enero tuvo que pasar por quirófano para que le extirparan una trompa de Falopio reventada y el feto que se había desarrollado en su interior. Los médicos tuvieron que drenar el cuarto de litro de sangre que se había acumulado en su abdomen y que ahora estaba poniendo en riesgo su vida.

Inicialmente, Longaretti había acudido a su médica de cabecera con un dolor abdominal, una menstruación que llevaba cinco semanas en marcha y un bulto grande y duro en la base de su cuello uterino. Su médica achacó los problemas estomacales a un síndrome del colon irritable inducido por el estrés y los problemas uterinos a... bueno, a nada en absoluto. "Me dijo que a veces aparecen bultos y después desaparecen sin que nadie sepa por qué, que podría ser una reacción a la humedad ambiental". Aquello fue justo antes de Navidad, así que la doctora le recomendó que pidiera cita para someterse a una exploración la semana siguiente, después de las fiestas.

Pero entonces el dolor aumentó hasta alcanzar niveles insoportables y, sentada en el váter, notó cómo una masa carnosa caía de su interior. "Parecía un filete de hígado de pollo y medía como dos dedos". Aterrorizada por la idea de haber expulsado algún órgano vital, lo llevó con ella dentro de un tupper hasta urgencias. Allí, los médicos vieron que estaba sufriendo un aborto de un embarazo ectópico (cuando el feto se desarrolla fuera del útero).

Tras su calvario, la médico de cabecera de Longaretti la llamó para saber qué había pasado. "Me dijo: 'Lo siento muchísimo, no puedo creer que no me diera cuenta de que estabas embarazada. Pensé que como llevabas el DIU era imposible que lo estuvieras'". Por fortuna, Longaretti se desplazó hasta el hospital antes de que fuera demasiado tarde: "si hubiera hecho lo que dijo la doctora y hubiera esperado una semana para someterme a un examen, podría haber muerto".

Foto por Per Swantesson vía Stocksy

Por supuesto, los DIU pueden funcionar perfectamente para muchas mujeres. Es un gran avance que las mujeres no tengan que usar condones o recordar tomarse una píldora cada día y además, una vez insertado, el DIU puede permanecer en tu interior entre tres y diez años. La Dra. Sarah Hardman, de la Facultad de Atención Sanitaria Sexual y Reproductiva del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos, explica que el DIU se recomienda como una de las mejores formas de prevenir el embarazo: "La tasa de fallo de los anticonceptivos orales en su uso normal (el modo en que las mujeres lo usan en realidad) es de en torno al 9 %, lo que contrasta con la tasa de fallo de los anticonceptivos intrauterinos, que es de menos del 1 %".

A pesar de los beneficios, el DIU no es adecuado para una proporción significativa de mujeres a quienes provoca un dolor excesivo. Un punto en común que tienen muchas de las malas experiencias que explican las mujeres acerca del DIU es que ellas (o sus médicos) ignoraron el dolor y lo consideraron insignificante o un precio que merecía la pena pagar por no quedarse embarazadas. En su lugar, muchas mujeres acaban por tolerar los desagradables efectos secundarios durante mucho tiempo con resultados desafortunados.

Rosalind Stone, una escritora de 25 años de edad, soportó durante seis meses a causa de su DIU un debilitante dolor y unas menstruaciones tan abundantes que llegaba a manchar las sábanas antes de decidirse a extraérselo. Había sufrido una depresión cuando tomaba la píldora y estaba decidida a no volver a utilizar anticonceptivos hormonales nunca más. En su visita inicial a la consulta le dijeron que esperara sufrir dolor durante los primeros meses. Ella continuó con el DIU pensando: "Estoy pagando por mi felicidad con dolor físico, no pasa nada".

Cuando Stone decidió que ya no lo soportaba más y acudió a que le extrajeran el DIU en una clínica de salud sexual, un médico descubrió que había desaparecido. Dedujo que lo había expulsado por la vagina y que no era necesaria la extracción, ignorando el constante dolor que ella estaba sufriendo.

Stone convenció al reticente médico para que le realizara una ecografía. En ella se vio que el DIU seguía en su interior, donde podía haber perforado el útero y dañado sus órganos.

Cuando su próxima doctora le extrajo el DIU, estaba conmocionada. Le dijo que nunca deberían haberle insertado uno tan grande porque su cuello uterino era muy pequeño y que era posible que fuera demasiado pequeño como para alojar ningún tipo de DIU. Aquello explicaba por qué la inserción había sido tan dolorosa para Stone, cuando el médico intentó repetidamente sin éxito introducir un dispositivo de diez años de duración demasiado grande en su cuello uterino (finalmente pudo insertar un dispositivo más pequeño, de cinco años de duración).

Radiografía de una mujer con un DIU perforado. Foto por Mikael Häggström vía Wikimedia Commons

En EE.UU., la objeción al DIU ha sido más visible, quizá debido a la resaca colectiva del Dalkon Shield de los setenta, un dispositivo que lesionó a cientos de miles de mujeres. Dieciocho mujeres murieron de septicemia. Pero entre 2000 y 2013, la FDA recibió 70.000 quejas sobre Mirena. En noviembre de 2015, el fabricante Bayer se enfrentaba a unas 3.000 demandas judiciales en EE.UU. relacionadas con perforaciones uterinas espontáneas a causa del Mirena.

Las directrices médicas del National Institute of Care and Excellence (NICE, o "Instituto Nacional de Atención y Excelencia") también destacan la relativamente buena relación entre coste y eficacia de los anticonceptivos reversibles de larga actuación (como el DIU) en comparación con la píldora, y recomiendan que se incremente el número de personas que los usan. Cuando Stone se insertó el DIU, el médico le mencionó que estaba compitiendo con otros médicos para alcanzar el mayor número de años de contracepción prescrita. A pesar de su pequeña talla, la animó a decidirse por el DIU más grande, que ofrece protección durante más años.

Cuando contactamos con ellos para que ofrecieran sus comentarios, NICE respondió con la siguiente declaración: "Estas directrices contienen recomendaciones sobre el DIU de cobre, pero nosotros no expresamos opinión alguna acerca del tamaño de dicho DIU excepto la siguiente: 'los DIU más eficaces contienen al menos 380 mm² de cobre y llevan bandas de cobre en los brazos. Esto, junto con la duración de uso que consta en su licencia, debería tenerse en cuenta a la hora de decidir qué DIU utilizar'".

Personalmente nunca lo insertaría en una mujer que nunca haya tenido hijos, debido al riesgo de infección

Hasta hace relativamente poco, el DIU se ha recomendado únicamente para las mujeres que ya hubieran tenido algún hijo. Después del parto el cuello del útero es mayor, lo que facilita la inserción. Sin embargo, la Dra. Hardman recomienda este dispositivo para mujeres de cualquier edad: "El procedimiento de inserción puede resultar incómodo y, para una minoría de mujeres, doloroso, pero es una intervención menor, rápida y bien tolerada tanto por mujeres que han tenido hijos como por mujeres que no, incluyendo mujeres jóvenes". Sin embargo, un estudio mostró que más del 70 % de mujeres que nunca habían tenido hijos interrumpió su uso del DIU de cobre antes de un año, sobre todo a causa de hemorragias y dolor.

El Dr. Ayman Ewies, cirujano especialista en ginecología y editor adjunto de Obstetrics and Gynaecology ("Obstetricia y ginecología"), ha escrito varios estudios sobre el DIU hormonal Mirena, que es el modelo más ampliamente utilizado. "Personalmente", afirma, "nunca lo insertaría en una mujer que nunca haya tenido hijos, debido al riesgo de infección".

En una encuesta llevada a cabo en 2007, el Dr. Ewies descubrió que casi la mitad (el 46 % concretamente) de 160 mujeres con Mirena se lo retiraron antes de tres años, muchas de ellas por efectos secundarios hormonales como aumento de peso, depresión o ausencia de deseo sexual. Sin embargo, el Dr. Ewies afirma que a los médicos se les dice durante su formación que las hormonas de Mirena solo actúan localmente en el útero. Las directrices de NICE, a pesar de reconocer que casi el 60 % de las mujeres se extraen prematuramente el DIU hormonal —sobre todo por sangrados y dolores inaceptables—, solo reconocen que estos dispositivos pueden provocar pequeños cambios en el humor.

Según su experiencia, esto no es cierto. "Las hormonas sin duda son absorbidas por el torrente sanguíneo y no hay diferencia alguna entre insertar el Mirena y tomar pastillas de progesterona. Tienen el mismo efecto en el cuerpo y este problema no se explica a las mujeres". Cuando las mujeres se quejan de sufrir efectos secundarios hormonales ante sus médicos, es posible que no las tomen en serio: "Les dicen que es imposible que la culpa sea del Mirena y eso les provoca angustia y tener que volver una y otra vez a ver al médico. Resulta muy frustrante".

El sitio web de Mirena declara que el DIU "contiene una hormona de progestina denominada levonorgestrel que se utiliza a menudo en las píldoras anticonceptivas. Dado que Mirena libera levonorgestrel en el interior del útero, solo una pequeña cantidad de esta hormona pasa a la sangre". También advierte de que "entre un cinco y un diez por ciento" de las usuarias de Mirena pueden experimentar efectos secundarios como "estado de ánimo depresivo", mientras que el cinco por ciento puede también experimentar "una reducción del impulso sexual", entre otras cosas.

Hace miles de años, las antiguas egipcias solían introducirse pesarios con excrementos de cocodrilo para evitar el embarazo. Por su parte, Aristóteles aconsejaba usar un ungüento vaginal hecho de plomo y aceite de oliva. En lo que respecta a la contracepción moderna, parece que las opciones de las mujeres siguen siendo gravemente escasas.

Cuando la comunidad médica desprecia los auténticos —y a veces debilitantes— efectos de los anticonceptivos, está poniendo en riesgo la credibilidad de la percepción que tienen las mujeres de sus propios cuerpos. Por consiguiente, elegir un anticonceptivo se reduce a decidir con qué efectos secundarios puedes vivir. ¿Dolor abdominal? ¿Trastornos del estado de ánimo? ¿Aumento de peso? Elige uno.

Cuando Longaretti por fin descubrió que su dolor no se debía a la humedad ambiental ni al síndrome del colon irritable sino a un embarazo ectópico, se sintió furiosa. Su dolor no era una parte misteriosa de la feminidad como le decían los médicos, sino una lesión que podría haberse evitado, una que ella ve directamente vinculada a su género. "Esto es lo que le ha pasado a todas las mujeres en todo el mundo desde siempre", me dice. "Esto quiere decir la gente cuando habla de las formas de contracepción del antiguo Egipto".

"Esto quiere decir la gente cuando habla de la injusticia que conlleva todo lo que implica ser una mujer".