Los dientes que revelan la crisis del agua en Guanajuato
Salud

Los dientes que revelan la crisis del agua en Guanajuato

El agua que se consume en el estado —unos mil millones de metros cúbicos al año— tiene entre 2 mil a 35 mil años bajo la tierra.
15.4.17

Fue hace casi sesenta años que se prohibió, por primera vez, que se continuaran cavando pozos para la extracción de agua en el estado de Guanajuato. La medida que se conoce como "veda rígida" se aplicó en el año 1958, se repitió en el año 1964 y se aplicó por tercera vez en 1976. La razón que se dio en cada una de las veces para tomar esa decisión, fue que el nivel y el ritmo de extracción que se hacía del agua subterránea superaba la capacidad del sistema para regenerarse, agotándolo.

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Distintos estudios científicos indican que a partir de la década de 1980, el equilibrio de recarga y descarga de la Cuenca Independencia —que ocupa 7 mil kilómetros cuadrados en la zona central del país— se rompió definitivamente. Desde entonces, el acuífero comenzó su proceso de agotamiento. Guanajuato se queda sin agua.

Según datos aportados por académicos del Centro de Geociencias de la UNAM, del Campus Juriquilla (Querétaro), en la década de 1980 existían alrededor de mil pozos de agua en el estado. Para comienzos de la década del 2000 ya eran dos mil quinientos.

San Miguel de Allende es uno de los municipios de Guanajuato con mayor concentración de flúor en el agua potable. El problema radica en la sobre-explotación del agua subterránea con fines agrícolas, que se hace en este estado semidesértico.

El 84 por ciento del agua que se extrae del acuífero desahuciado se destina a la producción agrícola para la exportación. Según datos recogidos en el documental Consumiendo el futuro: sobreexplotación del agua subterránea, agroexplotación e inequidad en el estado de Guanajuato realizado por Jaime D. Hoogesteger, en el Bajío se concentran 250 mil hectáreas de cultivos, sobre todo de hortalizas y alfalfa, que se riegan con agua subterránea. La zona vivió un crecimiento exponencial de este tipo producción agroexportadora durante los últimos 25 años, una vez que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte promovió la entrada de las firmas que comercian comida internacionalmente. Desde Guanajuato se abaste de verduras a Nueva York y Chicago, a Baltimore y Philadelphia porque a las tres empresas californianas que las trasladan y distribuyen en Estados Unidos les queda casi mil kilómetros más cerca el Bajío que California o Arizona. A esa cuenta le agregan los bajos salarios que se pagan en el campo mexicano y el sol que les brilla todos y cada uno de los días de cosecha y la cuenta sale redonda para los empresarios. Brócolis, ajos, espinacas, maíces, espárragos también se destinan a los mercados europeo y asiático.

Ante un panorama que sólo apuntaba a que el agua subterránea seguiría explotándose a ritmos acelerados, un equipo de académicos del Centro mencionado más arriba, liderados por el doctror Marcos Adrián Ortega tomó muestras de 250 de los 2,500 pozos de agua existentes en Guanajuato. Estudiaron su composición química para 75 elementos, y se concentraron particularmente en la interacción del agua con las rocas del subsuelo. Fue la primera vez, y hasta ahora la única, que se analizaron de manera conjunta tantos pozos de agua en el estado, y el resultado fue aún más preocupante.

Una niña menor a dos años viaja con su madre en el transporte público de Guanajuato. La fluorosis dental es una enfermedad que ataca por lo general a los pequeños, debido a las grandes concentraciones de flúor en el agua potable.

"Uno de los componentes que se buscó fue el tritio, que es un isótopo de hidrógeno que se liberó al ambiente durante el tiempo que Estados Unidos realizó pruebas nucleares —entre 1945 y 1992—. La presencia de ese isótopo radiactivo en el agua subterránea permite medir su edad, ya que indica que estuvo en la atmósfera durante el tiempo de las pruebas. El problema fue que en Guanajuato ya no lo encontramos. Toda el agua que se extrae del acuífero es vieja, porque el agua joven ya se acabó. La recarga ya no existe en este acuífero."

El científico explicó que el agua que se consume en el estado —unos mil millones de metros cúbicos al año— tiene entre 2 mil a 35 mil años bajo la tierra. Esa agua que debe extraerse cada vez más profundo, perforando entre 80 y 200 metros hacia abajo, ha estado todo ese tiempo en contacto con los minerales del subsuelo.

Niño juega en San José Iturbide, Guanajuato. La alta concentración de flúor en el agua potable del estado es consecuencia de la sobreexplotación que el sector agroexportador hace del recurso subterráneo. Los pozos actuales extraen agua de hasta 35 mil años de antigüedad.

"Encontramos arsénico en el agua de la zona, en niveles cinco veces mayores a los permitidos por la norma; también plomo y fluoruro en una concentración altísima, sobre todo en las zonas cercanas a San Luis de la Paz, donde hay 16 mg/litro".

El límite establecido por la Organización Mundial de la Salud para el consumo humano de flúor es de 1.5 mg/litro. En zonas de Guanajuato, la concentración es diez veces mayor. La explicación geológica indica que el mineral proviene de un cinturón geográfico de fluorita, que es una piedra rica en flúor como su nombre lo indica, y que recorre Coahuila, Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro. La explicación política indica que el problema proviene de la sobreexplotación de un acuífero que ya estaba dañado y al que no se le tuvo ninguna piedad. Ahora, esa indolencia se ha convertido en un problema de salud.

Niña en el municipio de Victoria, Guanajuato, limpia el riachuelo que corre detrás de su comunidad.

"Cuando se consume en exceso pude ocasionar diferentes problemas como es la fluorosis esquelética y fluorosis dental", explicó el doctor Venustiano Montoya, dentista de la Facultad de Odontología consultado para este artículo.

La fluorosis dental es una enfermedad que va directo al tejido duro de los dientes, en los que aparecen manchas blancas que develan el exceso del flúor en el organismo. Si los dientes se tratan a tiempo, esto quedará como un simple problema estético: una mancha, pues. Pero si la enfermedad no se trata, debilita el esmalte, lo que deja al diente expuesto a todo tipo de enfermedades orales. La caries, como la reina de todas ellas, que puede acabar con todos y cada uno de los soldados de la boca.

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"El consumo de estos minerales, según antecedentes mundiales, provoca daño neuronal irreversible y afecta la capacidad de razonar y aprender; así como también provoca depresión", explicó el doctor Ortega. "Hemos hecho un llamamiento a las distintas autoridades pero no ha habido respuesta. Yo mismo le presenté los resultados sobre las altas concentraciones de arsénico a Vicente Fox, cuando fue gobernador de Guanajuato. No hay que esperar la crisis al 2020, ya estamos en crisis. Y la única solución es cerrar pozos".

Niño que vive en el municipio San Miguel de Allende posa para foto. La fluorosis dental es provocada por el alto nivel de flúor presente en el agua potable de la zona, que provoca dientes débiles y vulnerables ante enfermedades como la caries.

Niño en transporte público de Guanajuato muestra sus dientes. Las altas concentraciones de flúor en el agua potable de la zona fueron ocasionadas por la sobre explotación de los mantos acuíferos del Bajío, que están extinguiéndose. La fluorosis dental debilita el esmalte de los dientes haciéndolos propensos a distintas enfermedades.

Niño en el municipio San José Iturbide muestra sus dientes. El nivel de flúor en el agua potable que abastece a Guanajuato es diez veces más alto que el límite permitido por la organización Mundial de la Salud, consecuencia de la sobre explotación de los mantos acuíferos por parte del sector agropecuario.

Niño en el municipio San Miguel de Allende posa para foto.

Una mujer muestra sus dientes en San Miguel de Allende, Guanajuato.Una niña muestra sus dientes en San Miguel de Allende.Un niño muestras sus dientes en San José Iturbide, Guanajuato.