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ese chico es de cristal

Que alguien le inyecte adamantio o algo así a Derrick Rose, por favor

Cada que circulaba la noticia de una nueva lesión de Derrick Rose, todos pensábamos "nah, no puede ser cierto"... pero siempre lo era. ¿Qué viene ahora para el (teórico) jugador franquicia de Chicago?
21.10.15
Foto de Jonathan Daniel, Getty

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Decir que los Bulls son un equipo desgraciado sería exagerar. Estamos hablando de una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos, la tercera con más campeonatos en la historia, la que ostenta el récord de la mejor temporada en la NBA (72-10) y la responsable de presentarnos a 'His Airness' Michael Jordan.

Sin embargo, sí que puede decirse que los Bulls han sido un equipo con un éxito fugaz. Después de sus años de gloria en los 90, su camino ha sido complicado y lleno de obstáculos. Al menos hasta que ficharon a la nueva esperanza de 'Chi-Town', Derrick Rose. O, como le llama uno de mis blogueros favoritos, Derrick 'Maldito Cabronazo'__ Rose.

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Cuando llegó, los fans de los Bulls pensaron que Rose se encargaría de dejarles extasiados con su juego rápido y explosivo. Un driblador que en dos pasos y un salto ya la estaba machacando como si fuera Vince Carter. Su impacto fue inmediato: ganó el premio al Rookie del Año en 2009, le seleccionaron tres veces para el partido del 'All-Star' y fue elegido MVP de la fase regular en 2011.

Sin embargo, todo este éxito individual no se reflejó en los resultados de los Bulls. El equipo de Chicago solo logró aparecer una vez en las Finales de Conferencia en 2011: los de Illinois perdieron por 4-1 frente a Miami. A partir de ahí, el sueño de los Bulls de recuperar su antigua gloria fue desapareciendo poco a poco.

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La nueva época de lamentos empezó en la primera ronda de los Playoffs de 2012. Chicago se tenía que enfrentar a Filadelfia; todo indicaba que sería un duelo fácil para Rose y compañía. Desafortunadamente, en los minutos finales del primer partido, Derrick cayó al suelo. Acababa de sufrir una de las lesiones más temidas del mundo del deporte: se había roto el ligamento cruzado anterior. La lesión le dejó fuera el resto de la temporada.

Los Bulls quedaron eliminados frente a los Sixers en 5 partidos.

Derrick Rose se rompió el ligamento cruzadoanterior en 2012 ante los Philadelphia 76ers. Foto de Gary Dineen, Getty.

La siguiente temporada, Rose no disputó ni un solo partido: el jugador del barrio de Englewood, nacido en una de las zonas más chunga de Chicago, necesitó un tiempo larguísimo para recuperarse y sobre todo recuperar la confianza en su juego. Muchos le criticaron al considerar que estar tanto tiempo sin jugar no era normal: creían que D-Rose sencillamente no quería volver. Se dudó de si el '1' de los Bulls realmente tenía lo necesario para ser una estrella.

El regreso triunfal de Rose finalmente se produjo al año siguiente. Se le veía emocionado, con ganas de dejar los problemas atrás y de llevar a los Bulls a la gloria. Pero eso no iba a ocurrir: el 22 de noviembre se lesionó de nuevo, esta vez en el menisco derecho. Para recuperarse, Rose optó por una cirugía reconstructiva: esto le ofrecía una recuperación más segura… pero también más larga. Derrick no volvió a jugar en esa temporada.

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Llegados a este punto, el aficionado de los Bulls no podía estar contento: llevaba prácticamente dos años sin ver a Rose en la cancha. Hubo, sin embargo, una pequeña ventaja en todo esto: aunque las lesiones de Derrick fueron un golpe muy fuerte para la gerencia de los Bulls —ya que pretendían construir un equipo alrededor de él—, al menos sirvieron para que el equipo aprendiera a jugar como eso, un equipo, y a no depender de un solo jugador.

Esto fue emocionante para los fans: inevitablemente, apareció la típica tesis de "si están jugando así de bien sin él, imagínate cuando regrese". Y Rose regresó, jugó 46 de 57 partidos… y zas, volvió a lesionarse el menisco.

Derrick Rose en su último partido de competición con los Bulls, el sexto encuentro ante los Cavs en mayo de este año. Foto de Jessie D. Garrabrant, NBA.

Aquí el asunto ya parece un mal chiste. Cada vez que empezaba a circular la noticia de una lesión de Rose en las redes sociales, todos pensábamos "nah, no puede ser". Pero sin embargo, sí podía ser, y de hecho siempre fue.

Rose finalmente jugó bien en los play-offs del año pasado: clavó un tiro ganador de último segundo frente a los Cleveland Cavaliers, pero no fue suficiente para sobrevivir al tranvía llamado LeBron James. Esta temporada, todos esperábamos a un Rose centrado y con la meta clara, sano y listo para dar batalla en la Conferencia Este. ¿Y con qué nos encontramos?

Pues el Rose de la temporada 2015-16 resulta ser alguien que en las ruedas de prensa de pretemporada aseguró que lo único que quería era un futuro económico estable para su hijo y que esperaba con ansias que le tocara ser agente libre para poder cobrar. Aquí la transcripción:

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Todo este verano tuve visión túnel. Mi mente estaba centrada en hacer ejercicio todos los días y en pasar el mayor tiempo posible con mi hijo; me enfoqué solo en esas dos cosas. Quería asegurarme de que mi familia fuera estable económicamente […] Sé que mi día llegará pronto y que [el dinero] no es para mí, sino para [mi hijo] P.J. y su futuro. Yo quiero quedarme aquí. Pero cuando se habla de tanto dinero, lo único que puedes hacer es prepararte. Intento prepararme, no solo para mí mismo, sino para mi familia. Todo esto lo hago por mi hijo […] Aunque estamos bien, estamos cómodos, cuando se habla de esa cantidad de dólares creo todo el mundo se escandaliza, así que no tiene nada malo el estar preparado.

¿Qué, Derrick? ¿Pensando más en la cancha o en la cartera? Foto de David Richard, USA Today.

Al día siguiente de estas declaraciones, Rose recibió un codazo en la cara durante un entrenamiento que le fracturó la órbita del ojo izquierdo y lo mantuvo un tiempo sin jugar. Al principio se creyó que la recuperación sería muy rápida, pero ahora parece ser que no podrá jugar en el partido inaugural de la NBA 2015-16 el próximo día 27 de octubre —precisamente frente a los Cavaliers, por cierto.

La pregunta ahora es, ¿qué hacer con Rose? ¿Podrá salir de todo este caos y volver a la cima? Según él, sí: al parecer, habló con el entrenador de la Universidad de Kentucky John Calipari y le dijo que quería ganar un campeonato para Chicago y que volvería a ser el MVP. ¿Lo logrará?

Si su cuerpo le responde después de tanto trote, ¿podrá Rose volver a ser ese jugador que abusaba de los defensas y que nos dejaba con la boca abierta cuando jugaba, o se convertirá en el primer jugador en la historia en ganar el MVP y no alcanzar el 'Hall of Fame'?

A rezar todos por un D-Rose sano. Foto del usuario de Flickr Daniel X. O'Neil.

Y a todo esto, ¿qué viene ahora para los Bulls? Tras tanto tiempo sin el que teóricamente debía ser el líder, los Pau Gasol, Nikola Mirotic y compañía también han estado en el ojo del huracán. ¿Tendrá paciencia el 'General Manager' del equipo de Chicago, o quizás se estén planteando ya la posibilidad de hacer limpieza e intentar incorporar a Kevin Durant o Carmelo Anthony para la próxima temporada?

De momento, hay nuevo entrenador en Chicago, un Rose medianamente sano, un Jimmy Butler que se está convirtiendo en la cara de la franquicia y un Pau Gasol que viene de sentar cátedra en el Eurobasket. Solo nos queda esperar y ver si se repite la misma historia… o si Rose da una patada en el culo a estos últimos años y nos lo restriega por la cara.

Ojalá sea lo segundo.

Sigue a Diego Zanassi en Twitter: @Zananassi