¿Qué te pasa por la cabeza cuando te tiras desde una altura de nueve pisos?
Courtesy Romina Amato / Red Bull Content Pool

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deportes extremos

¿Qué te pasa por la cabeza cuando te tiras desde una altura de nueve pisos?

Este fin de semana empieza la mayor competición de saltos extremos del mundo, así que hemos querido hablar con su mayor campeón para saber qué siente cuando va a tirarse desde decenas de metros de altura.
8.6.16

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A pesar de ser el saltador más laureado en el mundo, Gary Hunt no es inmune al miedo de saltar de una plataforma ubicada a nueve pisos de altura sobre el agua… y menos aún cuando está a punto de intentar un nuevo salto en el primer evento del año.

Para la temporada 2016, Hunt cuenta con un nuevo salto: tres mortales frontales con cuatro giros y medio. Aún así, cuando el Red Bull Cliff Diving World Series arranque este fin de semana en Possum Kingdom Lake (Texas), Hunt estará… un poco nervioso.

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"La primera competición del año siempre es difícil", confiesa Hunt. "He estado en torneos donde mi mente está lista para brincar, pero mi cuerpo no. Otras veces incluso he tenido que pararme detrás de la plataforma porque las piernas me temblaban demasiado".

Las consecuencias pueden ser graves si algo sale mal: los músculos pueden desprenderse de los huesos, puede haber lesiones en la piel o incluso pueden producirse conmociones cerebrales. Por eso, Hunt es muy cuidadoso a la hora de prepararse: necesita unos dos años para agregar un nuevo elemento a sus saltos más complicados.

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Añadir un solo giro —como el que Hunt ejecutará cuando debute esta temporada— requiere un excepcional incremento en fuerza y velocidad. En margen de error es diminuto, en especial para Hunt, que asiste a cada uno de los eventos de la Serie Mundial de saltos con la expectativa de ganar.

Hunt en la última parada del Red Bull Cliff Diving World Series en Bilbao el año pasado. Foto de Romina Amato, Red Bull Content Pool

La Red Bull Cliff Diving World Series se inició en 2009: cada año, la gira incluye nueve paradas en distintos lugares del mundo entero. Participan 16 saltadores; la recompensa por la victoria es de unos 35 000 euros en cada competición, más incentivos por ganar eventos individuales y un premio final para el campeón.

Nadie en el circuito de Red Bull se acerca al éxito del que Hunt ha gozado desde que dejó los saltos olímpicos en 2008 y se unió a la gira. Hunt es el único saltador que ha participado en todas las competiciones 50 Red Bull —y ha ganado la mitad. En total se ha llevado a casa cinco títulos de la Serie Mundial.

"Gary ha elevado el grado de dificultad en el deporte de saltos extremos. Honestamente, ha realizado saltos que ni siquiera sabía que eran posibles", asegura a VICE Sports el excampeón de saltos y ahora comentarista Joey Zuber.

Zuber citó cuatro cosas que han ayudado a Hunt a mantenerse ocho años en el número uno: su nivel técnico, su complexión delgada, su timing adecuado y su fortaleza mental. Todos han sido vitales para el éxito de Hunt, pero es este último el que lo separa de otros competidores.

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"Gary tiene una gran capacidad mental que le permite mantener el control de sus miedos y emociones", explica Zuber. "Debes tener miedo, debes sentirlo para mantenerte seguro, pero es un problema si dejas que te controle".

Hunt saltando en Bilbao. Foto de Romina Amato, Red Bull Content Pool

En eventos de la Serie Mundial, los saltadores deben lanzarse desde una plataforma fija sobre un acantilado, puente, o edificio a una altura media de 29 metros. Cuando tocan el agua, los saltadores pueden haber alcanzado los 80 kilómetros por hora: a esa velocidad, el menor error puede terminar en desastre fatal.

Aunque Hunt ha logrado evitar lesiones mayores, Zuber experimentó el alto costo de los saltos cuando se golpeó con el fondo de un río lodoso tras un salto en una remota región de Colombia. Se rompió el fémur, se desgarró los ligamentos de la rodilla y se fracturó el tobillo derecho. Por si fuera poco, el viaje de nueve horas al hospital más cercano coincidió con las complicaciones quirúrgicas ocasionadas por el fallo de su corazón y su riñón.

Zuber se recuperó completamente del accidente, pero su experiencia sirve como recordatorio de lo necesario que es el miedo en este deporte: "Si caes plano desde diez metros, el cuerpo te va a arder. Si el golpe es muy duro, el dolor tal vez te dure una semana", explica Hunt. "Si en cambio caes mal desde 27 metros… bueno, digamos que eso podría acabar con tu carrera".

El miedo, sin embargo, nunca ha coartado a Hunt a la hora de ir más allá de los limites con cada uno de sus saltos. En los eventos de la Serie Mundial, los participantes llegan a saltar hasta cuatro veces: después del primer salto obligatorio y uno intermedio, con una dificultad máxima permitida, se les permite realizar movimientos más desafiantes. Muchos prefieren realizar movimientos básicos en las primeras rondas, pero Hunt casi siempre intenta algo con una mayor grado de dificultad.

Hunt saltando en Polignano a Mare, Italia, el año pasado. Foto de Romina Amato, Red Bull Content Pool

Según Blake Aldridge, compañero de la gira, esto le ha valido a Hunt el apodo de Cucumber ('pepino'). Aldridge se unirá a Hunt y a otros 14 hombres y mujeres en la competición de Possum Kingdom este fin de semana.

"Hay mucha presión en lo que hacemos, no solo a la hora de ejecutar, sino también a la hora de velar por nuestra seguridad", asegura. "Gary, en cambio, siempre está relajado. Tiene una gran capacidad de concentración".

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Hunt y Aldridge fueron a la misma escuela en Londres y han seguido siendo amigos a lo largo de sus carreras. Ambos fueron saltadores de clase olímpica, concretamente en la especialidad de 10 metros sincronizados; Aldridge participó en las Olimpiadas de Beijing 2008.

Hunt había competido 13 años y meditaba retirarse cuando en 2006 recibió una llamada que cambió su vida para siempre. Un parque de atracciones en Italia estaba en busca de alguien con experiencia en saltos para uno de sus espectáculos; Hunt se encontraba tomando un descanso tras el campeonato europeo y decidió por aceptar la oferta.

En el espectáculo, Hunt interpretaba a un pirata que después de un duelo a espadas saltaba de una plataforma de 18 metros de altura sobre un pequeño tanque de agua. Era casi el doble de la altura a la que estaba acostumbrado en ese entonces.

"La experiencia fue una revelación para mí", explica Gary.

Cuando el parque cerraba por las tardes, Hunt practicaba sus saltos en la plataforma. Una vez terminado su contrato, Hunt compitió en saltos extremos y de clase olímpica durante casi un año. Posteriormente, tomó una decisión: Hunt sabía que tendría un mejor futuro como saltador extremo.

"Me siento mucho más libre cuando estoy compitiendo en saltos extremos", reconoció. "No tienes un entrenador que te acompañe. Sabemos lo que tenemos que hacer y depende de nosotros".

Hunt celebrando la victoria en Italia. Imagen vía Red Bull Content Pool

Los saltos extremos, igual que otros deportes de acción, parecen diseñados para atletas solitarios. Muchos saltadores olímpicos te dirán que sus entrenadores son las personas más importantes de sus vidas, pero este no es el caso para los practicantes de saltos extremos: la mayoría prefiere competir en soledad, sin nadie más.

Otra cosa que diferencia los saltos extremos es el nivel de camaradería entre sus atletas. La atmósfera en un evento de saltos estándar es algo parecido a una escuela, con mucha disciplina y ciertas envidias; los eventos de saltos extremos, en cambio, son más parecidos a una fiesta.

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"En los saltos extremos casi no hay rivalidades", dice Hunt. "Todos son amigables, y todo es menos serio".

A pesar del ambiente distendido, Hunt trabaja tan duro como cuando era un saltador olímpico. Actualmente, el británico vive en París con su pareja Sabine, donde entrena con el equipo francés de saltos. Por lo general pasa tres mañanas a la semana en el gimnasio y dos en la fosa.

Las plataformas de 27 metros no se ven en todos lados: por eso, la mayoría de sus entrenamientos se realizan en trampolines de tres a cinco metros de altura que le permiten trabajar con más precisión. Cuando el tour de la Serie Mundial de clavados arranque este fin de semana, Hunt tan sólo habrá realizado un puñado de repeticiones desde los 27 metros este año.

"Crees que este deporte ha alcanzado sus límites, pero entonces Gary hace acto de presencia y dice, 'No, hay algo más que se puede hacer'", comenta Zuber.

Hunt, de hecho, tiene algo específico en mente: "En uno par de años me gustaría intentar algo nuevo: un salto triple con cinco giros", dice Gary. "Lo llevo desde hace rato en la cabeza, pero depende de cómo lo soporte mi cuerpo. ¡Ya no soy un crío!", ríe.