FIGHTLAND

El extraño arte de la lucha turca en aceite

El Imperio Otomano tenía una tradición deportiva que sigue vigente hasta hoy. Le damos un vistazo al método de combate más antiguo y extraño del mundo.
6.5.16
Photo by ERDEM SAHIN/EPA

Cuando los creadores de Street Fighter IV anunciaron que estarían trabajando en un personaje de un arte marcial que nadie conocía en el juego de peleas, todo mundo comenzó a especular. El estilo de Hakan fue único en la historia de los videojuegos de pelea, y a diferencia de la "electricidad", "soul power" o "yoga" era un arte marcial legítimo. Hakan era un luchador turco o "luchador de aceite" que competía en el deporte Yagli Gures un método tradicional de lucha cuyo campeonato anual data desde hace 640 años. Si no lo has visto antes y decides buscarlo en YouTube te vas a sorprender.

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La tradición del Yari Gures aparentemente se remonta hasta los Jenízaros, los soldados del imperio Otomano. Los Jenízaros originalmente eran prisioneros de guerra pero pronto la tradición se convirtió en esclavizar a los niños cristianos y criarlos con un régimen de entrenamiento y educación espartano. Los Jenízaros eran peculiares porque a pesar de ser esclavos tenían salarios y pensiones, eran respetados y considerados como parte de la élite de la sociedad Otomana. Los Jenízaros entrenaban exclusivamente para el combate y la lucha era parte de su arsenal. Según la tradición usaban aceite de olivo para mantener fríos sus cuerpos o lo mezclaban con hierbas para usarlo como repelente de insectos. En algún momento el aceite se volvió inseparable de la lucha misma.

Ahora, si no has hecho grappling sin gi, permíteme decirte que la diferencia que puede lograr un poco de sudor en tus agarres y control es increíble. Un poco de grasa dificulta los agarres, y por ende, las sumisiones y el control. Durante años se ha buscado lograr esto sin ser detectado en la mayoría de los deportes de combate. Yoshihiro Akiyama famosamente hizo que su esquina le untara dos botellas de crema cuando enfrentó a Kazushi Sakuraba, y esa jugada debió hacer que lo vetaran del deporte de por vida. Después de esto, la carrera de Akiyama en el judo se vio opacada por acusaciones de engrasar su gi mientras él respondía que sudaba mucho. Georges St. Pierre se metió en problemas por aplicar vaselina en sus hombros en su segunda pelea contra BJ Penn, Anderson Silva se puso demasiada cuando enfrentó a Chael Sonnen (y procedió a agarrar a Sonnen por sus shorts cuando necesitó hacerlo). El clásico método para los luchadores que están desesperados por tener una ventaja, por mínima que sea, es darse un baño con agua caliente antes de competir, ponerse crema mientras sus poros siguen abiertos y luego quitarse el exceso con una toalla. Cuando el luchador comienza a sudar, también suda el humectante que se aplicó antes.

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La dinámica de Yagli Gures es muy diferente de la mayoría de los estilos de lucha gracias a los cuerpos aceitados de los luchadores y la duración que pueden tener los combates (hasta cuarenta minutos antes de los periodos extra). Consecuentemente se gasta mucho tiempo con los luchadores sosteniendo sus agarres, mientras el otro se resbala cuando el primero intenta algo. El torneo más importante, Kirkipinar, data desde 1346 y se lleva a cabo en Edirne, la antigua capital Otomana. A menudo el pasto es igual de resbaloso que los luchadores, esto hace que los luchadores se resbalen todo el tiempo como si se cayeran bailando en una boda.

Pero la lucha Yagli Gures tiene otras estipulaciones que la diferencian de otras formas tradicionales de lucha. Primero que nada, su objetivo no es colocar la espalda y hombros del oponente contra la lona, sino que es ponerlo boca arriba. Pierdes el combate si tu estómago apunta al cielo. Esto significa que no vemos los mismos agarres que en otras formas de lucha y los participantes se mantienen mucho en los agarres dobles de cuello. Vean este combate que termina cuando un hombre da la vuelta y permite que su ombligo apunte hacia arriba en lo que sería un giro normal para cambiar su posición.

Luego está la estipulación especial que se creó por el hecho de que dos cuerpos no podrán controlar al otro de manera efectiva en cada giro. Como lo demuestra el mismo Hakan aquí:

Entonces los competidores de Yagli Gures usan unos pantalones de cuero llamados kispet. Estos también van cubiertos de aceite y supuestamente pesan diez kilos cuando están llenos de aceite. Sin embargo, los luchadores toman el material y lo usan para darle vuelta al oponente. Pero eso no es todo, los luchadores pueden insertar el brazo en el kispet de su oponente para usarlo como palanca.

Agarrar la cintura de la prensa permite tener mayor control y es difícil deshacerte de agarres en tus pantalones. Además siempre existe la posibilidad de que si amenazas con bajar los pantalones de tu oponente éste se de un momento para recuperar la dignidad.

Y antes de que nos molestemos por el hecho de que alguien meta mano en el kispet de otra persona recordemos que el deportivismo es algo importante en la lucha Yagli Gures. Agarrar la entrepierna es ilegal y no ocurre tan a menudo como podrías imaginar. Mientras tanto agarrar el trasero es aceptado en muchas formas de lucha amateur.

El Yagli Gures puede no ser un deporte popular internacionalmente pero es importante en la historia deportiva de Turquía y su campeonato anual es la competencia más antigua del mundo. Siendo la quinta potencia de lucha en las Olimpiadas, la formación de Turquía en la lucha no se puede discutir. De hecho el agarre turco —que consiste en atrapar una pierna del oponente mientras se está en la posición superior para evitar que el oponente se ponga de rodillas— fue llamado así ya cuando los turcos lo usaron en los Juegos Olímpicos se llevaron doce medallas en la que fue su segunda participación en Olimpiadas. Si buscas la lucha en YouTube también notarás que los agarres con las piernas son mucho más importantes debido a lo resbaloso que se vuelve el torso. Como lo dijo Billy Robinson el agarre turco no era una técnica nueva en los 40, pero los turcos lo hicieron notar.

En uno de sus muchos libros, The Way to Live, el gran George Hackenschmidt incluyó un ejercicio que aprendió de los luchadores turcos que conoció. Consistía en colocar una mano contra la pared, inclinándose sobre ella antes de quitar la mano, cayendo hacia la pared dar la vuelta 180 grados y azotar la otra mano contra la pared para detenerte, y repetirlo hacia el otro lado. De manera extraña, esta técnica contra la pared suena similar a la infame cachetada otomana que me mandan a veces por correo. Otra técnica iniciada por los soldados otomanos, la cachetada otomana es un gancho amplio, casi con el brazo extendido, que conecta con la palma de la mano. Se entrenó al golpear mármol mojado y la razón de su existencia parece ser para el campo de batalla y no para una pelea de puños contra un boxeador. La idea era que no puedes golpear contra la armadura, pero lanzar un gancho con la palma contra el casco podía hacer trastabillar al oponente. No obstante, hay muy poco material al respecto que tal vez ni siquiera existió.

De cualquier manera, la contribución de Turquía a los deportes de combate a lo largo de los años ha sido enorme y su historia en los campos de combate y métodos militares —tanto los míticos como los documentados— son fascinantes de estudiar. Si te aburres mientras te preparas la cena, ponle un poco de aceite de oliva a la mesa y empieza a entrenar tu cachetada otomana. Si alguien te encuentra y te interroga, échate la botella encima y arreglen las diferencias con un poco de Yagli Gures. Hakan estará orgulloso.

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