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Promotores: no le mientan más al público

"No sean irresponsables vendiendo con adjetivos y marcas solo para inflar artistas y atraer más público".

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Este artículo se publicó originalmente en THUMP Colombia.

La escena colombiana ha ido rompiendo esquemas. Ya no solo esperamos a que vengan Marco Carola o Paco Osuna, ni el reventón con Carl Cox o Tiësto en el parque Jaime Duque. Nos hemos ido segmentando y fragmentando en torno a gustos, perspectivas y tendencias diversas, cíclicas, "revivals" o lo que sea.

Podemos decir que estamos en una época en la que hay personas trabajando en torno a públicos objetivos y lo hacen de una manera muy seria, ofreciendo lo que la gente realmente quiere. Ya se puede vender comercialmente un artista específico que normalmente no tiene la difusión necesaria para ser escuchados en la radio o vistos en un compacto de la sección de entretenimiento de las noticias y no es imprescindible recurrir a entes gubernamentales, culturales o cuerpos diplomáticos para hacerlo, como en un momento pasó con el Encuentro Electrónico del Gaitán o el Medelink.

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Estar en la era 2.0 también nos ha facilitado el camino. La vasta oferta de fiestas, magazines especializados, canales de YouTube, podcasts, diversos contenidos en redes sociales, entre otros, han ayudado a que haya un público más formado, que explora y es curioso. Ya se puede tener un criterio serio sin la necesidad de hacer parte de blogs clandestinos, Soulseek o foros rusos de torrents. Hemos crecido, y dicho crecimiento le ha permitido a los grandes núcleos urbanos del país absorber contenidos que quizás antes eran difíciles de vender, porque para la empresa independiente es imprescindible vender; sostenerse es la odisea y parte del idilio con el que vendrán variedad de propuestas.

Colombia es el único país del mundo en donde sus promotores ponen el logo de Boiler Room en un flyer solo porque dicho artista alguna vez tocó en uno.

Y aquí es donde estamos siendo empujados a un tedio confuso, exigente y que no nos hace bien, que se puede prestar para malas interpretaciones encauzando a la gente más hacia estéticas y estilos que hacia la música en sí. Estamos cansados del discurso del evento único, "la gran fiesta del año" se replica varias veces en el mismo año, con distintos artistas que también anuncian como "el mejor del mundo", o como el mejor de tal género.

¿Qué clase de posición o estrategia comercial es esa?

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Estamos comprometidos con un entretenimiento diverso, curado y selecto para que cada fin de semana el discurso sea el mismo en manos de la gente encargada de ofrecer este tipo de propuestas. Para mí, ahí hay una paradoja: no podemos creer que este segmento es único, místico y onírico cuando ese clóset de lo underground nos enseña decenas de propuestas que merecen ser apreciadas, ¡pues eso es lo que valida a lo que llamamos "underground"! Cada intención independiente puede ser avalada por nuestro gusto en una pista, por nuestras ganas de bailar, por ello hoy, gracias a múltiples factores, tenemos una oferta amplia de iniciativas y artistas.

Aún hay promotores que venden sus fiestas diciendo que viene 'el mejor DJ del mundo'.

Precisamente, no es justo que el crédito solo se lo lleven los que ofrecen las propuestas de entretenimiento, porque también hay un público, una escena que ha evolucionado a partir de herramientas como ya lo mencioné anteriormente. El llamado a los promotores es este: no mientan o divaguen en torno al proceso comercial que hay detrás de traer a un artista, no sean irresponsables vendiendo con adjetivos y marcas solo para inflar artistas y traer más público. Acudiendo siempre a estas tácticas sucias, lo que están haciendo es atrofiar el crecimiento del raver colombiano.

Ahora, son los oferentes o promotores los que arriesgan su capital y lo lógico es que busquen formas de rentabilidad. Sin embargo, debe haber un espacio neutral donde la propuestas no se vuelvan totalizadoras y únicas, que no nos vendan un pedazo del Awakenings, del Dekmantel o del Sónar como maná del cielo electrónico, sino una propuesta que en esencia vincule al individuo con la ciudad y el evento.

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Mi invitación es a bailar y disfrutar de este tipo de espacios y experiencias brindados por varios grupos de trabajo que se parten el lomo tratando de estar frescos, con propuestas honestas que dinamizan e impulsan a toda la escena. También, decir que el amor ya está inventado, el sudor en la pista, la técnica, los discos en vinilo, todo ya se inventó y la gente vibra y ha vibrado durante décadas con esto, por ello, no se adueñen de la música, del techno, del house, del electro o la cumbia… no son franquicias exclusivas. Seamos más orgánicos y contemplativos, no volvamos esto una competencia, como pasó hace unos años en Medellín, donde sus promotores denominaban a la ciudad como la capital electrónica de Colombia. No quisiera que volvamos a recaer en términos peyorativos en una era donde se consume mucho más rápido y se olvida más fácil.