Especial de fotografía: Proyectos emergentes de la Fundación Magnum

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Especial de fotografía 2015

Especial de fotografía: Proyectos emergentes de la Fundación Magnum

El legado de Magnum Photos, que ha sido creado por fotógrafos para apoyar el trabajo independiente y la excelencia artística, es una enorme luz dentro del campo de la práctica documental.
12.8.15

El Bronx, Nueva York, septiembre de 2011. Sonny Vaahn, de 25 años, sostiene la identificación de refugiados de sus familiares, la cual se les dio cuando entraron a un campamento de refugiados en la frontera entre Tailandia y Camboya tras el fin del genocidio en Camboya. Foto por Pete Pin.

Estamos viviendo en una industria mediática cambiante que hoy en día ofrece muchos menos recursos y oportunidades de financiamiento para apoyar proyectos de investigación sobre asuntos relevantes con una visión creativa, como solía haberlos hace décadas.

En 2007 los miembros de Magnum Photos se juntaron para confrontar y adoptar los retos que suponía este cambiante paradigma. Creamos la Fundación Magnum, la cual ofrece financiamiento, tutorías intensivas, orientación sobre la distribución y las ventanas a la colaboración a través de financiamientos y becas. A través de nuestros programas construimos una red de apoyo para la comunidad internacional de documentadores.

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La mejor explicación de lo que busca la Fundación Magnum puede encontrarse en estas fotos. En ellas verás el trabajo de algunos de nuestros becarios en Magnum, como Pedro Silveira y Poulomi Basu. Desde las calles de Brasil hasta las de Nepal, cada fotógrafo nos provee una perspectiva interna sobre los problemas de importancia internacional desde dentro de sus respectivos países. Tanya Habjouqa, quien recibió apoyo para su proyecto en Palestina, ahora es tutora de jóvenes becarios de toda la región árabe. Pete Pin ha expandido su proyecto documental desde ser un becario hace varios años hasta crear una creciente colaboración con la diáspora camboyana y la creciente generación de camboyano-estadunidenses. Es dentro de estos lazos de apoyo y compromiso que estas historias emergen como apabullantes contrapartes de los discursos hegemónicos.

El legado de Magnum Photos, que ha sido creado por fotógrafos para apoyar el trabajo independiente y la excelencia artística, es una enorme luz dentro del campo de la práctica documental. Mientras que los fotógrafos de hoy en día asumen el papel de coleccionistas y colaboradores, Fundación Magnum busca apoyar emergentes formas documentales de contar historias.

Agradecemos a los fotógrafos de este Especial de Fotografía —y a todos los demás—, quienes están provocando curiosidad, reconociendo a quienes no habían sido vistos anteriormente y nos están brindado acceso a los paisajes culturales más complejos de nuestros días. Es a través de estas experiencias que todos nos vemos obligados a mantener una visión crítica del mundo.

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—SUSAN MEISELAS Y EL EQUIPO DE LA FUNDACIÓN MAGNUM


PEDRO SILVEIRA

Antes de 1850, más de cinco millones de esclavos fueron llevados a Brasil. Hoy en día, los negros representan la mayor parte de la población del país, aunque la opresión social que sufren es endémica. Este proyecto busca examinar la lucha brasileña por los derechos civiles en el pasado y en el presente, así como las históricas tensiones entre blancos y negros que hoy en día seguimos encontrando en todo el mundo. El trabajo de Silveira registra a los descendientes de los quimlombos* a la llegada de las familias africanas a Bahía: los sobrevivientes del naufragio de un barco de esclavos construyeron una comunidad lejos de los campos esclavistas. Sin embargo, a principios del siglo 18 algunos exploradores portugueses encontraron oro en la región y esclavizaron a los locales para que trabajaran en las minas. Brasil abolió la esclavitud en 1888, pero la historia de esta región se caracteriza por la opresión social que las familias negras siguen sufriendo hasta hoy en día.

*Los quilombos son miembros de una comunidad formada por esclavos fugitivos en tiempos de la colonia. {N. de la T.]

Barra do Brumado, Bahía, Brasil. El recurso más preciado de la comunidad es el agua. Ésta se usa para cocinar, plantar, bañarse y beberla.

Diana Nascimiento en Barra do Brumado.


TANYA HABJOUQA

El trabajo de Habjouqa se enfoca en asuntos civiles, de género y derechos humanos en Oriente Medio. Ella dice que intenta acercarse a estos temas con sensibilidad, pero también con un guiño a lo absurdo. Estas fotos, parte de la serie Occupied Pleasures, se enfocan en la ridícula vida cotidiana que la ocupación de 48 años de Cisjordania, Gaza y Jerusalén del Este ha creado; así como la belleza en ella, ya que los palestinos se niegan a dejar que el sufrimiento los defina.

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Desde una Gaza sitiada donde un viaje en barco de cinco minutos es el epítome de la libertad, hasta un telón de estudio con dibujos tropicales que funciona como reemplazo a unas vacaciones verdaderas, las fotos de Habjouqa muestran que siempre hay humor en la tristeza y que los oprimidos palestinos nunca dejarán de soñar con una vida llena de mejores posibilidades. Un trabajador gazatí se negó a que lo privaran de su derecho a amar y escabulló a su joven novia jordana hacia Egipto por medio de túneles clandestinos. Dijo: "Era como una película de Bollywood, ella temblaba, estaba llena de tierra… Corrí hacia ella y la llené de besos". Habjouqa dice que ese instante se quedó en su mente y que le inspiró un deseo de captar esos pequeños momentos de luz y felicidad que los palestinos encuentran al final del túnel.

Después del agotador tráfico en el puesto de control Qalandia, un joven disfruta un cigarro en su coche el último día del Ramadán. Lleva a un borrego a casa para la próxima celebración del Eid al Fitr.

Hayat Abu R'maes, de 25 años, y Nabila Albo, de 39, llevan a sus alumnos a una caminata y a una clase de yoga al aire libre en Zatara, a las afueras de Belén. A veces van a sitios al aire libre (uno bastante popular es cerca de las ruinas romanas) donde los colonos israelíes les impiden el paso. Los palestinos llaman a esto "resistencia interna".

Estudiantes del equipo de jabalina de la Universidad Al Quds terminan la última práctica antes de las vacaciones de verano en Abu Dis, una ciudad de Cisjordania al lado del muro de Israel.

Estudiantes del equipo de jabalina de la Universidad Al Quds terminan la última práctica antes de las vacaciones de verano en Abu Dis, una ciudad de Cisjordania al lado del muro de Israel.


POULOMI BASU

"Está muy oscuro y no hay luz. Me da mucho miedo que alguien venga". Radha Bishwa Karma tiene solo 16 años pero una vez al mes es encerrada en una choza improvisada en las profundidades de los bosques occidentales de Nepal. Su único crimen es estar menstruando. Ella es intocable y se le ve como un agente contaminante e impuro del que hay que temer y huir, ya que, mientras esté menstruando, traerá calamidades y mala suerte a su comunidad.

El chaupadi, una tradición supersticiosa ligada al hinduismo que consiste en desterrar a quienes estén menstruando, considera que las mujeres en su periodo están sucias. Nepal prohibió esta práctica en 2005, pero dicho decreto tiene poco efecto en los remotos distritos ex maoístas de Surkhet y Achham, donde se originó y donde sigue siendo algo bastante común.

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El rito del exilio y las prácticas asociadas a él a menudo son vistas como benignas y sus partidarios las siguen ciegamente sin saber que lo que hacen es preservar una división de género que se ha practicado durante siglos. Esto puede apreciarse en el festival Rishi Panchami, que ocurre en Katmandú y conmemora a una mujer que reencarnó en prostituta debido a que no se sometió a las restricciones que le correspondían durante su periodo. Ella debe expiar sus pecados lavando su cuerpo 365 veces con excremento y orina de vaca. Se supone que las mujeres educadas practican este ritual, ya que lo consideran una tradición totalmente inofensiva separada de un contexto más amplio de opresión de género. En realidad, esta tradición más bien conserva la visión de la mujer como impura y ayuda a legitimar la práctica del chaupadi aun cuando ésta va en contra de la ley.

Para las niñas como Karma, el chaupadi es peligroso y perjudicial. "Las diosas son mujeres, ¿no?" dice. "Ellas también sangran, y a ellas sí las dejan quedarse en el templo. ¿Por qué a nosotras no?"

Mujeres observan el ritual para expiar los pecados cometidos durante su menstruación en el festival anual Rishi Panchami en Katmandú, Nepal.

Devi Ram Dhamala, un curandero de Surkhet, Nepal, ve a una de sus pacientes. Los curanderos a menudo usan violencia física y verbal para curar a las niñas que están enfermas durante su menstruación, pues creen que están poseídas por espíritus malignos.

Radha Bishwa Karma, de 16 años, en Surkhet.

Karma se va a su exilio fuera de Surkhet durante su periodo: "Mis papás no trabajan en India. Mi abuela no me deja quedarme en casa. Me cierra el paso si regreso y no me da de comer. A veces quisiera que mi mamá estuviera aquí para llevarme a casa o darme medicina, sobre todo cuando me duele mucho".