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Μόδα

Gente que cree que añadir "chic" a una tendencia la convierte en "lo más"

Gente del mundo de la moda: añadir "chic" a una tendencia la convierte automáticamente en una mierda.
Jamie Clifton
London, United Kingdom
13.8.12

Si te pareces a mí (o sea, si eres un tío bueno con mucha personalidad) estoy seguro de que te has pasado incontables noches solitarias preguntándote cómo se lo montan las revistas para hacer que prendas de ropa horrendas parezcan estar mucho más “de moda” que cualquier combinación de un saco y una cuerda que hayas decidido ponerte después de pasarte horas probándote otros modelitos.

Bueno, no desesperes, solo tienes que aprender una cosa: no tienes que sucumbir a lo “chic”. El mundo de la moda está increíblemente anticuado –¿cuántas veces más tendremos que aplaudir los cambios minúsculos que le hacen a una camisa Oxford? ¿Tengo razón o no?– y los editores hacen trampas. Pillan algo que esté sucediendo en este instante, como por ejemplo el “renacimiento” de lo bohemio o la heroína, le enchufan la palabra “chic” y ya tienen una nueva moda que de repente incluye a todo Dios que alguna vez haya llevado zapatos mugrientos o un antiguo abrigo de piel. (Por cierto, siento haberme cargado vuestras expectativas sobre el mundo de la moda. Os prometo que es lo único dudoso que hacen).

De acuerdo con wikipedia y la página web del Daily Mail –ambos templos de la verdad absoluta– el nazismo es lo que se ha vuelto chic recientemente. Aparentemente, las prendas del Tercer Reich son muy populares en áreas del este y el sudeste de Asia, lo cual creo que gana a cualquier otro género “chic” del pasado en términos de contradicción y estupidez suprema. Cachondeémonos de las gilipolleces que nos han colado como “guays” solo porque les hayan añadido una palabra francesa al final del nombre.

NAZI CHIC

La moda le debe mucho a Hitler, eso es un hecho. ¿Ese look de zorra de hielo? Idea de Hitler. ¿El punk? Idea de Hitler. ¿Cualquier prenda con un logo de Boy London? Idea de Hitler. Sucede que todas esas cosas aluden a la estética nazi, sin ponernos en modo Galliano y trivializar uno de los actos de la Humanidad más despreciables de la historia. Por la razón que sea, a la gente no le gusta cuando pasa eso. Por ejemplo, los adolescentes tailandeses y coreanos del sur han empezado a disfrazarse con uniformes de las SS, se ponen camisetas de Hitler y levantan el brazo y dicen heil cuando entran al colegio el día de los deportes. Supuestamente, el look es tan popular porque “a los adolescentes les hace gracia”, lo cual confirma cualquier reserva sobre el tema que yo pudiese tener. Todos vosotros, judíos y ciudadanos conscientes, podéis empezar a expandir vuestro sentido del humor y dejar de ofenderos. ¡A los adolescentes les hace gracia!

TERRORISMO CHIC

Así es como algunas revistas de moda llamaron a ese horrible y vergonzoso período de tiempo en el que se puso de moda llevar una “palestina”. Creo que los miembros de Ansar al Islam y Lashkar-e-Toiba se quedaron más que pasmados por el hecho de que su look estuviese despegando después de años de meticulosas combinaciones de colores y selección de prendas antes de ponerse ante una cámara para grabar cintas con amenazas. “¡Fabuloso!”, hasta puedo oír los alaridos de Abu Abdullah al-Shafi'I después de ver a Rachel Bilson envuelta en una palestina en su copia importada del US Weekly. “Nuestra misión casi ha finalizado. Todo lo que necesitamos ahora es que Mischa Barton se una a una banda yihadista y lo habremos conseguido. París, Milán, Nueva York, ¡allá vamos!

BAKALA CHIC

Ahora en serio: no digo que los “bakalas” (esta palabra hace que me vengan ganas de potar) sean tan malos como los nazis y los terroristas, pero la idea de que exista un “bakala chic” es simplemente vergonzosa. Así es como lo llaman los periódicos sensacionalistas y las revistas de mujeres cuando pillan a Tulisa con un vestido de Mary Katrantzou y un par de zapatillas deportivas clásicas, o algo igualmente cutre. Se puede aplicar la misma regla a cualquiera que mezcle algo de ropa de deporte con algo no deportivo; por ejemplo, la mayoría de la gente la mayoría de las veces (¿te pones tejanos y unas Air Max? ¡Felicidades! Eres un/a bakala chic). Hay otro tipo de bakalas chic: tíos blancos de clase media que se visten por entero con chándales Kappa, se ponen enormes cadenas de oro, llevan mochilas Raf Simons y sombreros de Nasir Mazhar y cuelgan fotos de sí mismos en tumblr. Sin embargo, nunca los verás en la vida real, lo cual es una pena porque su look es consistentemente más guay que el de Tulisa, y esta sí que está por todas partes.

MILITARY CHIC

Demasiada moda de alta costura se vende como un look militar chic -Balmain S/S 2010, Dries Van Noten S/S 2011, etc., etc.– cuando no es particularmente militar, simplemente añade algo verde caqui con botones. Esto va en serio: la etiqueta de “chic militar” debe aplicarse en los siguientes casos: a los capullos que coleccionan accesorios y a los obsesos de la ropa de camuflaje. Ya sabéis, los tíos que saben qué tipo de camuflaje de color fucsia hay que comprar y se pasan media hora explicando los beneficios estéticos del Woodland Digital Camouflage en contra del camuflaje tradicional (antes de que te explote el cerebro de puro aburrimiento). Creo que a esos tíos les cabrearía que se los describiese como “chic”, y sólo Dios sabe qué necesitamos para hacerles callar.

HEROÍNA CHIC

Podría decirse que éste ha sido el momento rompedor que ha hecho que los periodistas puedan empezar a escribir sobre algo de la contracultura. Pon “chic”  al final de algo y, de repente, se convierte en “lo más” del momento. El sentido común rudimentario y una hora de clase de educación personal, social y sanitaria en secundaria me hicieron creer que la heroína era destructiva y sucia. Sin embargo, un anuncio de Calvin Klein me cambió la vida. Mola que parezca que te has pasado los últimos tres meses flotando en una neblina de drogas de camino a tu completa demacración, ¿eh? Mierda, pásame unos gramos y apúntame en la lista, tío

ECO CHIC

Casi me siento mal por criticar a los engreídos que se identifican con la movida esa de lo chic ecológico, puesto que, en realidad, ellos ya lo están haciendo muy bien solitos. Una vez oí a una mujer describir unas botas Wellington veganas que se acababa de comprar como “muy eco chic”. Estoy casi 100% seguro de que nunca he oído a nadie pronunciar algo que me haya provocado tantas ganas de querer redecorar el garaje al estilo Cobain.

Sigue a Jamie en Twitter: @jamie_clifton