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Lituania teme una posible invasión rusa y se entrena para hacerle frente

VICE News se ha empotrado con el ejército de Lituania durante unas maniobras en las que simulan enfrentarse a una invasión exterior. La situación en Ucrania ha llevado a los países bálticos a temer una posible intromisión rusa.
Photo by Henry Langston

El edificio fue antiguamente un matadero y aún huele así. Dentro de la carcomida estructura gris, hombres en chándal oscuro abajan sus mascarillas para fumar un cigarro. Arriba, alguien ha colocado viejas sábanas para tapar las ventanas rotas.

Afuera, un helicóptero vuela rasante. Una bandera morada, roja y amarilla — que las fuerzas rebeldes han atado a un poste encajado entre un montón de leña podrida — gira alrededor de sí misma. La bandera se parece mucho a la bandera tricolor de los republicanos españoles.

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Cuando me acerco al complejo situado en el este de Lituania a través de un camino cubierto de astillas de madera, me comentan que el propósito de hoy es que imagine que en el edificio abandonado hay una estación de radio. Entonces, me imagino que la emisora ha sido tomada por insurgentes separatistas, respaldados y armados por un estado enemigo ficticio llamado Udija. El comandante rebelde de Udija está dentro; es desde aquí que está orquestando toda una serie de ataques insurgentes en todo el centro y el este de Lituania.

Al cabo de pocas horas — alrededor de la hora del almuerzo, cuando el espíritu de los rebeldes parece estar decayendo, y algunos de los insurgentes empiezan a toquetear a sus teléfonos móviles — aparece un convoy con varios vehículos blindados de los que salen varias decenas de soldados vestidos de camuflaje y con el rostro cubierto que lanzan granadas de gas al interior de la estación de radio a través de las ventanas, de modo que los hombres enmascarados del interior quedan aturdidos. Hay intercambio de fuego durante más de una hora — y el sonido de los disparos deleita al grupo de niños pequeños que se han reunido a lo largo de la carretera para ver a los separatistas de Udija ser vencidos por los soldados lituanos.

 Imagen por Henry Langston/VICE News.

Al final, varias docenas de rebeldes yacen en el suelo simulando estar muertos: extremidades en jarra, heridas de plástico, pegamento, y la sangre carmesí falsa tratan de dar verosimilitud a la simulación.

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Y así ha pasado otra mañana de la Operación Relámpago: un ejercicio de simulación de cuatro días que la semana pasada tuvo lugar en el pequeño estado báltico de Lituania, porque los líderes lituanos temen una invasión rusa, tal como ha sucedido en Ucrania.

Sin embargo, durante estas maniobras militares ninguno de los comandantes del ejército de Lituania ha mencionado Rusia por su nombre. En cambio, hablan de la tierra ficticia de Udija e incluso a veces del "Este".

VICE News se empotró con el Ejército de Lituania durante cuatro días, que está probando por primera vez el contingente de 2.500 hombres de la "Fuerza de Reacción Rápida" (FRR), creado a raíz de la crisis de Ucrania para hacer frente a los conflictos que se están produciendo en la región, tales como protestas armadas, bombardeos, así como la repentina aparición de "hombrecillos verdes" que parecen recibir órdenes del exterior. "Una cosa está clara ahora", el General Vilmatas Tamosaitis, dijo a The New York Times poco después que anunciaran sus planes para construir una FRR: "Tenemos que estar preparados. Tenemos los mismos vecinos que Ucrania".

Soldados voluntarios luchando en Ucrania: ruleta rusa (Dispatch 102)

En marzo, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, dijo a la BBC que su país "está en alerta máxima". En septiembre, se refirió a Rusia como un estado con "elementos terroristas".

En toda la región, los países están movilizando sus fuerzas de forma preventiva para impedir una posible intromisión militar rusa. La semana pasada, tanques estadounidenses circularon por los campos de Estonia, a tan sólo 100 kilómetros de la frontera rusa, como parte de los 13.000 efectivos que participan en la Operación Jabalina Firme. Y el Mar Nórdico fue escenario curiosamente de la llamada Operación Mangosta Dinámica.

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Pero Lituania, un estado miembro de la UE y la OTAN, ha sido más agresivo en su postura contra el Este. La FRR — formada por dos grupos de gran tamaño con su correspondiente logística, tropas de operaciones especiales y apoyo aéreo — es el primero contingente de este tipo desplegado a lo largo de la frontera oriental de la OTAN.

En la noche que comenzaron las maniobras, visité el centro de entrenamiento general Adolfas Ramanauskas en Nemencine: una ciudad a las afueras de de la capital lituana de Vilnius. Allí conocí al Mayor Arnas Mikaila, que me llevó al cuartel donde tenían lugar los juegos de guerra: una habitación con un escritorio forrado con un enorme mapa de Lituania repleto de luces amarillas, soldados en miniatura y  figuras que representaban a civiles.

La premisa de la Operación Relámpago, explicó el comandante Mikaila, era algo poco convencional, desde un punto de vista militar. El simulacro no dio por sentado que una nación extranjera había violado territorio lituano, de tal manera que se activaría el artículo 5 del Tratado de Washington de la OTAN — "las partes acuerdan que un ataque armado contra una o más de ellas en América del Norte o Europa será considerado un ataque contra todos ellos" — y, así, arrastró a las fuerzas aliadas de todo el continente.

De lo contrario, una revuelta en tiempo de paz con rebeldes que lleven a cabo protestas sin el respaldo de un enemigo exterior sería abordada por la policía civil.

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Cuando el mayor habló, la maniobra comenzaba. Tropas lituanas se desplegaron desde sus cuarteles, la policía comenzó a bloquear las carreteras y las fronteras se cerraron.

En diciembre, el gobierno lituano sentó las bases para esta maniobra, con la adopción del Estatuto sobre el Uso de la Fuerza Armada, el cual permite el despliegue de las tropas armadas nacionales en "tiempos de paz". En una entrevista con periodistas locales en marzo, el Comandante General Jonas Vytautas Zukas aseguró que la primera lección que había aprendido de Ucrania era que las fuerzas nacionales deben estar preparadas para hacer frente a una agresión inmediata, incluso antes de que la ley marcial sea declarada.

Observando el mapa, Mikaila señala lugares estratégicos con un largo bastón de plata. Hace un gesto hacia la tierra ficticia de Udija, la cual ocupa el territorio de la región de Kaliningrado: un enclave ruso situado entre Lituania y Polonia en el mar Báltico — a solo tres horas en coche de Vilnius — que alberga la flota rusa del mar Báltico y que, en el último año, ha contado con la concurrida presencia de la armada rusa y su personal.

En diciembre, Rusia llevó a cabo un ejercicio militar en Kaliningrado con 9000 soldados y 642 vehículos militares, 100 unidades de artillería y 55 buques de guerra. En abril, el ministro de Exteriores lituano, Linas Linkevicius, afirmó que Moscú estaba probando todo tipo de armas en la región, incluso los misiles balísticos de corto alcance Iskander.

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Entonces, ¿qué quieren estos separatistas respaldados por Udija? "De acuerdo a la información de inteligencia", dijo Mikaila "los grupos criminales se han convertido en un frente de resistencia para luchar por la independencia del este de Lituania.

Una vez fuera del matadero, pregunto a los soldados convertidos en rebeldes sobre el líder de Udija. ¿Tiene nombre? Sí. Es el presidente Anton LaPat.

¿Y por qué la gente lo apoya? "Dice que impondrá el orden, volverá a restablecer los viejos valores".

¿Y LaPat tiene una afición por posar en topless en las fotografías? Los hombres se ríen.

Imagen por Henry Langston/VICE News.

Que Lituania se prepara para ser invadida por Rusia no es una gran sorpresa, y no sólo por lo sucedido en Ucrania. Los líderes rusos sostienen que los rusos étnicos se están suprimiendo de forma sistemática por los gobiernos bálticos — y en septiembre pasado, el ministro de Relaciones Exteriores ruso advirtió que esta "discriminación" puede tener "consecuencias lamentables y de amplio alcance".

En abril, en una reunión a puerta cerrada con un funcionario estadounidense en Alemania, una delegación del Kremlin argumentó que "las mismas condiciones que existían en Ucrania y que causaron la actuación de Rusia" también estaban presentes en Lituania, Letonia y Estonia.

A principios de este mes, el jefe del Comité de Seguridad Nacional de Lituania anunció que los espías rusos habían estado tratando de contactar con sus antiguos colegas, de la era soviética — viejos agentes de la KGB que viven en Lituania. Casi al mismo tiempo, las autoridades lituanas arrestaron a un ciudadano ruso que presuntamente trató de "infiltrarse" en agencias de seguridad e inteligencia lituanas.

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A su vez, Lituania ha anunciado planes para aumentar el gasto militar en un 50 por ciento, alrededor de 456 millones dólares, y la compra de material militar a las fuerzas armadas alemanas, incluyendo 12 tanques. También está proporcionando asistencia letal a Ucrania.

En febrero, el gobierno anunció que reintroduciría el servicio militar obligatorio en todo el país. Casi al mismo tiempo, el Ministerio de Defensa de Lituania publicó una guía de 98 páginas, "Cómo actuar en situaciones extremas o en caso de guerra", que asesora a los ciudadanos sobre qué hacer en caso de bloqueo, de una campaña de desinformación, de un ciberataque o de la aparición repentina de soldados armados sin identificación y que dicen no depender de ningún gobierno. "Mantener la calma, no entrar en pánico y no perder el claridad de pensamiento", explica el manual. "Los disparos cerca de su ventana no son el fin del mundo".

Que Lituania sería absolutamente aplastada si Rusia se enfrentara militarmente con sus 8.000 soldados es más que obvio. Y, en efecto, algunas maniobras del simulacro en el marco de la Operación Relámpago evidenciaron las deficiencias militares crónicas. En un ejercicio el 10 de mayo, simularon un campo de aviación con viejos vehículos de transporte de personal militar y de segunda mano, Land Rover desechados.

La OTAN ha estado preparando a sus miembros para problemas similares lo largo de su frontera oriental. Este año, la alianza acordó ampliar su propia fuerza de reacción rápida de 13.000 a 30.000 soldados — y el año pasado acordó establecer una "Fuerza de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN", que será capaz de desplegarse en 48 horas. La OTAN también abrirá seis nuevos centros de comandancia en Europa del Este, en Polonia, Bulgaria, Rumanía, Estonia, Letonia y Lituania. Estados Unidos está proporcionando apoyo de inteligencia a esta fuerza — potenciando así el sentido de que la OTAN está amoldándose en torno a su razón de ser después de la Segunda Guerra Mundial: para montar guardia contra Moscú.

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De esta manera, el fantasma de la agresión rusa, en parte, ha alterado la trayectoria del desarrollo militar de Europa — como estados miembros de la OTAN se apresuran para acumular fuerzas de tierra experimentadas que puedan desplegarse rápidamente a través de grandes extensiones de territorio.

En caso de que Rusia invada, la Fuerza de Reacción Rápida [FRR] tiene el objetivo, en palabras de un general, de "ganar algo de tiempo hasta que la OTAN puede llegar hasta aquí". Pero en su mayor parte, la FRR de Lituania se volvió hacia el interior — preparándose para posibles insurgentes respaldados por Moscú desde dentro.

Algunos funcionarios de Lituania creen que esta sacudida separatista podría comenzar en la televisión. En abril, la entidad reguladora de los medios de comunicación de Lituania prohibió las emisiones de la cadena rusa RTR Planeta presuntamente por hacer propaganda del Kremlin "incitando a la discordia, el belicismo, difundiendo información sesgada". Las Fuerzas Armadas lituanas presionaron para que se prohibiera la cadena rusófona.

Esto — y el próximo período de reclutamiento nacional — puede explicar por qué las fuerzas armadas lituanas hacen lo imposible para ganarse el favor de los civiles lituanos. De hecho, las ofensivas encanto civiles fueron construidos en la Operación Relámpago. Después de un ejercicio militar en la ciudad de Kaisiadorys, los soldados abrieron las puertas a los ciudadanos para que pudieran hacerse una idea de cómo son las raciones militares (cuencos de gachas aceitosa con trozos de carne molida) y jugar con el equipo militar. Las mujeres con altos tacones posaron para las fotos con lanzacohetes y los niños pudieron entrar en los blindados.

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Sin embargo, durante las maniobras, las tropas se negaron a responder cuando les pregunté a una cuestión bastante fundamental: ¿Podría Rusia realmente hacerlo? ¿Qué ganaría Moscú invadiendo Lituania? Con una población rusa de apenas el 6 por ciento, Lituania carece de las poblaciones rusas étnicos importantes que tanto Estonia y Letonia tienen (más de un cuarto de la población en cada caso) — y por lo tanto juega un rol menor en la en la visión paneslava de Putin.

Pero Aleksandras Matonis, un analista de defensa en Vilnius, dijo que la lección de Ucrania es que "o alimentas a tus propios soldados o debes alimentar a las fuerzas extranjeras". También, valerse por sí mismo. "Tanto si crees en la OTAN como no", dijo a VICE News. "Elijo creer. [Pero] En Afganistán, vimos que algunos aliados de la OTAN no cumplen con sus obligaciones … Es difícil de confiar sólo en la alianza".

Imagen por Henry Langston/VICE News

Uno no tiene que pasar mucho tiempo en Lituania para terminar hablando sobre el pasado — sobre los años vividos bajo la sombra de Rusia. En 1940, Lituania fue anexionada por la Unión Soviética — sólo para que las tropas alemanas nazis entraran un año más tarde, derrotaran a los soviéticos, y comenzaran la matanza de cerca de 200.000 judíos lituanos. En 1944, los alemanes se retiraron y el Ejército Rojo volvió a ocupar el país, esta vez, deportando a cientos de miles de personas — y dando inicio a una larga guerra de guerrillas, con decenas de miles de muertos. Muchos supervivientes terminaron en los gulags siberianos. En 1990 Lituania se convirtió en la primera república soviética en declarar la independencia.

La historia de la doble ocupación de Lituania por parte de los soviéticos se utiliza a menudo como un grito de guerra de hoy en día.

En medio del bosque, cerca de Kaisiadorys, durante el simulacro de una operación relámpago, el Mayor Linas Pakutka me dijo que esta historia ha hecho a los lituanos menos susceptibles ante la propaganda rusa. "Es por eso que creo que somos más leales que las fuerzas ucranianas", dijo durante un almuerzo salado con remolacha hervida y salchichas de cerdo.

Pero otros soldados que estaban en la mesa se mostraron preocupados de que el presidente de Udija, Anton Lapat, y su quinta columna de colaboradores lituanos podrían interpretar la historia un poco diferente. "Dicen [los udijanianos] que traerán orden, que restablecerán los viejos valores", dijo un funcionario. "Sienten nostalgia por los viejos tiempos".

Sigue a Katie Engelhart en Twitter: @katieengelhart