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Por qué las Finales de la NBA 2017 podrían no rescatar la postemporada

Warriors vs. Cavaliers es uno de los enfrentamientos más anticipados en la historia reciente, pero la defensa poco constante de Cleveland y su parecido con el Heat de Miami de 2014 podrían ofrecernos una serie menos épica.
31.5.17
Kyle Terada-USA TODAY Sports

El común denominador de la postemporada 2017 han sido las quejas. Las hay de todo tipo, árbitros, lesiones que alteraron el curso de varias series, y en especial todas las derrotas inesperadas.

Muchas de estas quejas están justificadas: antes de la victoria de los Cavaliers sobre los Celtics en el Juego 5 para asegurar las Finales de la Conferencia Este, varios partidos se habían definido por 15 o más puntos (25 de 37 partidos totales) que partidos dentro de un rango de tres puntos durante los últimos tres minutos de tiempo regular o tiempo extra (23). También hubo el doble de barridas en estos playoffs (cinco) que batallas de siete juegos (dos).

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Sin sorpresa alguna, las cinco barridas fueron propinadas por los campeones defensores Cavaliers o los Warriors. Toda la temporada ambos equipos han estado peleando hombro a hombro, y básicamente todos sabíamos desde julio que así sería el curso del año, cuando LeBron James y compañía le arrebató a Golden State su temporada de 73 victorias. En menor o mayor medida, todo esto ha contribuido a que la postemporada sea superficial y predecible.

Sin embargo, detrás de las quejas ha habido algo de esperanza: se dice que estamos a nada de presenciar una agarrón en las Finales capaz de redimir todo lo que sucedió antes. Pero personalmente tengo mis dudas.

Sabemos que la defensa de Cleveland ha sido un desastre en gran parte del 2017. Los Cavs quedaron clasificados en la posición 25 en eficiencia defensiva después del 1 de enero, y 29 después del descanso All-Star. Es inaceptable. El panorama ha mejorado un poco en la postemporada, pero Cleveland sigue siendo poco constante.

Antes del Juego 5 ante Boston, los Cavs regalaron un promedio de 22.7 triples por partido. Esta cifra incrementó a 27.1 por partido en los primeros cuatro partidos contra los Celtics. Cleveland a corrido con suerte porque sus rivales sólo han conectado el 36.4 por ciento de sus triples en postemporada. Los Warriors tienen un promedio de tiros del 39.8 por ciento hasta el momento, y eso que no andan muy finos.

LeBron James y Steph Curry

Kyle Terada-USA TODAY Sports

Thompson tuvo problemas en gran parte durante los partidos de la Conferencia Oeste, pero el Jazz de Utah y los Spurs de San Antonio lo obligaron a poner el balón sobre la duela antes de tirar, gracias a sus rotaciones oportunas. Los Cavaliers no han sido tan constantes en sus movimientos defensivos para sentirse confiados de poder hacer lo mismo.

Más bien, Cleveland ha sido propenso a conflictos por falta de comunicación; J.R. Smith y Iman Shumpert son los culpables principales. Esta falta de comunicación fue más que evidente en el tiro del gane de Avery Bradley en el Juego 3 de las Finales del Este. Mientras tanto, Kyrie Irving no ha mostrado el nivel de compaginación que tuvo en las Finales del año pasado, y suele regresar a su mal hábito de quedarse en las pantallas al momento de atacar.

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Cleveland ha sabido poner el cerrojo en porciones de partidos o series para neutralizar sus errores e inconsistencias, pero esto no funcionará ante los Warriors. Hasta el momento, LeBron James ha podido descansar en sus labores defensivas, al menos relativamente hablando.

En la mayoría de las tres primeras rondas, James se la pasó marcando a Stephenson, Miles, Carroll, Norman Powell, Crowder, Jaylen Brown, y Smart en lugar de George, DeRozan, o Thomas. Pasará gran parte de las Finales hombro a hombro con Durante, Thompson o Draymond Green. LeBron siempre ha estado a la altura de los desafíos, pero necesitará que sus compañeros lo acompañen en el mismo nivel.

Por su parte, los Warriors ya saben lo que es tener una de las mejores cinco ofensivas el año pasado, y ahora tienen a Durant, el segundo mejor jugador en la liga y posiblemente el mejor anotador de su generación. Todos y cada uno de los problemas que los Warriors sufrieron en las Finales del año pasado parecen estar resueltas por la presencia de Durant en el plantel.

Kevin Durant

Chris Nicoll-USA TODAY Sports

Los Warriors fueron casi imparables a la ofensiva la temporada pasada, pero ahora el grupo está en otro nivel. Si te duermes cinco minutos a la defensiva, el partido podría haberse terminado para cuando despiertes. Los Cavs tendrán que estar finos en todo momento. Nada de lo que hemos visto en los últimos cinco meses nos indica que serán capaces de darle la vuelta a las cosas. Hasta el momento, Cleveland es muy parecido al Heat de Miami del 2014, el cual ganó de milagro las Finales ante el rival que tendría que enfrentar en la revancha.

El Heat del 2013 rescató la victoria cuando Ray Allen encestó uno de los tiros más grandiosos en la historia de la NBA para llevar la serie a un séptimo juego decisivo. Los Cavs hicieron lo mismo el año pasado luego de que Green golpeara a James en los bajos, y Bogut se lesionara en el partido siguiente.

Los playoffs de 2014 no fueron un dolor de cabeza como los de este año, pero las expectativas en ese entonces como ahora hablaban de una épica revancha. Si los Cavaliers del 2017 quieren evitar el destino de la Era LeBron en Miami, tendrán que alcanzar un nivel nunca antes visto en la defensa. Este equipo de Cleveland ha logrado con anterioridad lo que en un principio parecía imposible. Nada está escrito. Pero quizás este año no sea tan probable.