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Timochenko, líder de las FARC, analiza las claves del proceso de paz en Colombia

El líder de las FARC asegura que el grupo está completamente comprometido con la firma de la paz definitiva, y se imagina volviendo a su ciudad natal, una vez suceda.
Screenshot via YouTube
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El líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) subrayó su compromiso con el proceso de paz que atraviesa su país en una inusual entrevista de televisión emitida esta semana, en la que insistió en que todos los combatientes del grupo están absolutamente a favor, y en la que expresó su deseo de visitar las tumbas de sus padres una vez la guerra haya terminado.

"Le doy la completa seguridad que no hay un solo guerrillero, ni mando, ni combatiente que haya expresado desacuerdo", dijo Rodrigo Londoño Echeverri en la entrevista, transmitida por la emisora de noticias venezolana TeleSur la noche del martes, tras la reciente aceleración en las negociaciones hacia la desmovilización.

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La aparición en televisión de Londoño ocurre luego de su sorpresiva presencia en La Habana la semana pasada en la que se dio la mano con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, sellando un acuerdo de avance en la justicia de la posguerra, e interpretado como un importante paso hacia un acuerdo final en las negociaciones de paz comenzadas hace tres años.

Más conocido por su alias Timochenko, las anteriores apariciones en cámara del líder de la insurgencia activa más longeva de América Latina se habían limitado, en gran medida, a apariciones ocasionales grabadas en vídeo en los campamentos rebeldes en la selva, en los que habitualmente lucía uniforme militar.

Timochenko, sin embargo, dejó atrás la imagen belicosa en la entrevista de esta semana. Vistiendo una guayabera y sonriendo con frecuencia, respondió a las preguntas acomodado en un sofá de cuero marrón durante una parte de la entrevista, y en una mesa de patio en otra.

La guerra civil de Colombia ha matado a más de 220.000 personas y ha obligado a millones a abandonar sus hogares desde que comenzó hace medio siglo. Todas las partes en el conflicto, incluidos los grupos militares y paramilitares, han sido acusados de graves abusos contra la población civil.

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El acuerdo sobre la justicia alcanzado recientemente en La Habana llega como continuación de otros acuerdos sobre participación política, derechos sobre la tierra y los cultivos ilícitos. Se considera especialmente importante por que abre la posibilidad de que los combatientes puedan enfrentar un juicio por crímenes de guerra en tribunales especiales, algo a lo que las FARC se habían negado a considerar hasta este acuerdo.

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Si bien se pudo observar a un Timochenko relajado en casi todo momento, su piel se erizó cuando se le preguntó si debía disculparse por los crímenes cometidos por la guerrilla. "Si pide perdón es porque se arrepintió de algo", dijo. "Yo no me estoy arrepintiendo de haber hecho lo que he hecho".

El líder de las FARC sacó un pequeño librito de un maletín negro donde, según contó, tenía esbozado el sistema de justicia interna del grupo. Aseguró que el grupo guerrillero ya cuenta con tribunales especiales para juzgar a combatientes por delitos como violación o asesinato.

Aun sin arrepentirse, sí reconoció que se han cometido algunos "errores" dentro de la "dinámica de guerra"", e insistió en que las FARC asumirán "las responsabilidades que nos correspondan de lo que ha pasado".

Si bien la entrevista destacó el compromiso de la guerrilla por concretar el proceso de paz, Timochenko parecía cuestionar la promesa del presidente Santos de conseguir el acuerdo final firmado dentro de seis meses.

"Podríamos hacerlo antes si hay voluntad política", opinó, "pero seis meses podrían ser muy poco tiempo".

Pero Timochenko parece ya estar imaginando qué puede implicar la paz para él en un nivel más personal.

Mencionó que aprendió a leer a la edad de cinco y que devoraba las publicaciones marxistas leídas por su padre comunista, un campesino que había aprendido a leer de forma autodidacta. Pero el primer libro que alguna vez leyó, aseguró el guerrillero, fue una copia de la Biblia comprada para él por su madre, una devota religiosa.

"Me gustaría poder ir a recorrer las calles donde me crió e ir a la tumba de los padres y de mi hermano que fue asesinado", en referencia a la ciudad productora de café que dejó atrás hace 40 años para unirse a las FARC, cuando todavía era un adolescente. "Sería una de mis primeras ilusiones, si se dieran las condiciones".

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Sigue a Jo Tuckman en Twitter: @jotuckman