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¿Qué consecuencias medioambientales tendrá el fin de la política china del hijo único?

Chino anunció ayer que las familias del país podrán tener hasta un máximo de dos hijos de ahora en adelante. La medida podría tener importantes efectos en la emisión de carbonos, en el consumo y en el tráfico de la economía más grande del planeta.
30.10.15
Foto di William Hong/Reuters

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China ha apostado su futuro demográfico y medioambiental a una carta. La decisión de ayer de fulminar la ley que limitaba la descendencia de las familias urbanas a un solo hijo planteará múltiples desafíos.

En 1979, cuando se instauró el decreto del hijo único, China se vanaglorió de los beneficios de esta decisión en términos el medioambientales. Las autoridades estiman que la medida ha reducido el crecimiento demográfico del país que debido a esta medida contaría con entre 300 y 400 millones de personas menos. Además, los legisladores chinos habían proclamado que gracias a la ley del hijo único habían conseguido rebajar las emisiones de dióxido de carbono y de otros gases en nada menos que 1.800 millones de toneladas.

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El anuncio proclamado ayer por el Partido Comunista de permitir que cada familia pueda tener un máximo de dos hijos es un desafío mayúsculo. Pequín está convencida de que, para cuando todos esos niños hayan crecido, tendrá bajo control el gigantesco dossier de la contaminación y el problema de las masivas emisiones de carbono, explica Yanzhong Huang, experto en salud global y miembro del Consejo de Relaciones Extranjeras, una organización con sede en Estados Unidos.

"Por mucho que la política se empiece a implantar de inmediato, no podremos calibrar su impacto hasta dentro de 20 años", cuenta Huang. "Y por lo visto, creen que en un plazo de 20 años tendrán los problemas medioambientales bajo control", añade este especialista.

La política del hijo único se implantó durante los años del boom demográfico. Entonces Deng Xiaoping, el arquitecto de la China post maoísta, temió que la superpoblación del país pudiera frenar el proceso de modernización del país. Sin embargo, fue una medida impopular, especialmente después de que la nación sufriera catástrofes naturales y accidentes aéreos que dejaron a muchas familias sin descendencia.

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Tanto el Vaticano como la asociación estadounidense Planned Parenthood han cuestionado la nueva medida. "No es consecuente con los valores occidentales", ha denunciado Lucía Green-Weiskel, miembro del Centro de Innovación Energética y de Transportes, de Pekín. Y es que, de pronto, China se enfrenta ahora una situación completamente distinta.

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Hoy su población de 1.400 millones de personas está envejeciendo a pasos de gigante y su economía se ha convertido en la más grande del planeta. De modo que hace falta más gente para sostenerla…. O el sistema puede derrumbarse.

"Básicamente lo que están diciendo ahora es que el problema demográfico es más preocupante que la agitación social que provocarán la polución industrial y el cambio climático", explica Green-Weiskel.

La decisión es parte del nuevo plan quinquenal chino, que pretende trazar las líneas maestras de la economía china hasta 2020. El plan, que tiene que ser ahora aprobado por el mayor cuerpo legislativo del país, apuesta por aumento de la innovación en ciencia y tecnología, por un desarrollo económico "medio-alto" y por doblar el PIB de 2010 en 2020. Así lo ha comunicado la agencia de noticias estatal Xinhua News.

Huang ha dicho que uno de los motivos principales por los que se adoptó la política del hijo único no era otro que controlar la población para proteger así los recursos naturales. Sin embargo, muchos académicos defienden hoy que una de las consecuencias de la medida habría sido haber multiplicado el índice de contaminación medioambiental individual.

"Lo que sucede es que a día de hoy aquel hijo único forma ya parte de la clase media y ha conseguido un estatus privilegiado. De modo que consume mucha más comida, energía y otros bienes que podrían provocar un impacto negativo a nivel medioambiental", explica Huang — y añade. "Claro que tampoco disponemos de muchas evidencias para probar eso".

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La política del hijo único fue aplicada en distintas fases. Hoy en día, de hecho, se permite que las parejas que son hijas de hijos únicos puedan tener otro hijo o otra hija. Sin embargo, el elevado coste de la vida en las ciudades chinas significa que la mayoría de parejas no se pueden permitir el segundo hijo, comenta Green-Weiskel.

"La tendencia a tener menos hijos se ha extendido globalmente", cuenta. El anuncio de China seguro que tendrá consecuencias. "Aunque tampoco creo que nos vayamos a encontrar con un repentino crecimiento exponencial de la población".

Si existe un área en la que China puede experimentar cierto retroceso, esa es la del transporte. Los consumidores chinos están comprando coches a una velocidad que es "completamente insostenible". Y el crecimiento de la población en las ciudades promete empeorar la estadística.

"Solo un pequeño porcentaje de la población china es propietaria de coches. Sin embargo, las previsiones de consumo de gasolina y los abismales problemas de tráfico de hoy en día, están completamente descontrolados", asegura.

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China se ha convertida en la última década en la economía más poderosa del mundo y en la mayor emisora de gases causantes del efecto invernadero. Se la acua de haber disparado las temperaturas globales. Pekín ya ha anunciado que sus emisiones empezarán a descender a partir de 2030, un objetivo que muchos observadores contemplan con escepticismo — para Green Wesikel es improbable que la revocación de la política del hijo único vaya a afectar ese objetivo.

"China tiene que apretarse el cinturón y empezar a reducir considerablemente su emisión de gases. Claro que no se trata de un problema de consumo individual", explica. Es palmario que mejore la eficiencia de sus centrales nucleares. Tiene que dejar de dejar de ser una productora de niveles tan elevados de carbonos y convertirse en una economía más orientada al sector servicios. "Eso sería fundamental".

"Si China produce menos plástico desechable, eso sería muy bueno para el planeta Tierra", añade. "Esa es la única manera que tenemos de prevenir los impactos más catastróficos para el cambio climático — si es que todavía tenemos alguna oportunidad".

Sigue a Matt Smith en Twitter: @mattsmithatl