'Big Mouth' volvió a poner de moda un hit de rock noruego de hace 10 años

El éxito de Ida Maria de 2008, "Oh My God", sigue retratando los dolores crecientes de la adolescencia.
Captura de pantalla de Big Mouth
Foto vía Netflix

Artículo publicado originalmente por Noisey Canadá.

Hay dos verdades en la vida: todo es terrible cuando eres joven y la muerte es inevitable. Existir es difícil cuando eres adolescente y —probablemente— estúpido, cuando debes preocuparte por todas las cosas malas, confusas y horribles que ocurren en tu vida. Es inconveniente, sí, pero también es importante.

Big Mouth es una serie repugnante y genial que comprende esto y nos muestra lo horrible que fue (y sigue siendo) ser joven, especialmente al pasar por la pubertad. Eres asqueroso, demasiado sensible y todo apesta. Esta burda caricatura para adultos hace un mejor trabajo explicando el sexo, la pubertad y la gente que cualquier político o padre en la actualidad. ¡Que un monstruo hormonal pueda ser un mejor educador que un ser humano adulto es realmente sorprendente! (En el Salón de la Fama de los grandes íconos de la televisión, deberían estar presentes los monstruos hormonales Maury y Connie, interpretados por Nick Kroll y Maya Rudolph).

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Esta segunda temporada nos trajo una canción de hace una década que captura tremendamente el dolor de la juventud: el éxito de Ida Maria, "Oh My God". Al final del segundo episodio, titulado "What Is It About Boobs", la emocionalmente destructiva y rebelde Jessi se prepara para enfrentar a su madre, antagónica y lista para pelear. Jessi grita, vocifera, y mantiene una conversación ansiosa y turbulenta, impulsada por sus hormonas. Cuando termina, se oye "Oh My God" de Maria, sin pausas, y Jessi se desploma en su cama con un profundo suspiro.

Es la canción ideal para que una adolescente pierda los estribos. "Oh, My God" se acelera y no se detiene. Es un pensamiento ansioso tras otro, con el que puede relacionarse cualquiera que haya sentido los contornos distintivos de una espiral. Es una canción honesta sobre el fracaso y no saber lo que uno debe o puede hacer. "¿Crees que soy el control? / ¡Oh, Dios mío!" Un diálogo interno, consciente de sí mismo, del que no estás al tanto durante tu etapa emocional de la juventud, pero que te gustaría estar escuchando de todos modos.

"Oh My God" es el sencillo y primera pista del álbum debut de Maria, Fortress Round My Heart, un disco que también retrata y encarna los dolores de crecer. Lanzado en 2008, el debut de la cantante noruega es un disco de rock cargado de emociones que, según la reseña de Pitchfork de 2008, está lleno de ira existencial. La voz y la estética de Maria poseen las huellas de los grandes del rock 'n' roll. Maria aúlla como Janis Joplin; nos brinda autoridad sexual a la Chrissie Hynde; y carraspea como Courtney Love. Maria es desenfrenada en su álbum, como todas estas mujeres, pero ella es singularmente su propia voz. Fortress Round My Heart tiene cierta semejanza con mujeres ruidosas y brillantes, pero la inyección de angustia existencial, frustración y vulnerabilidad de Maria es lo que la distingue tanto a ella como al disco, y la razón de que valga la pena volver a escucharlo 10 años después.

Escuchar Fortress Round My Heart es como revivir el espectro de emociones de ser joven. Un joven adolescente o un idiota de veintitantos, todos pueden identificarse. En vista de que tenía 20 años de edad cuando salió el disco, fue casi perfecto en mi situación. La oscura y estridente "I Like You So Much Better When You’re Naked", la urgente "Drive Away My Heart", pasando por la tierna y devastadora "Keep Me Warm". El debut de Maria es el retrato de un corazón desgastado cuyos extremos solo pueden existir en alguien tan joven.

Aunque la canción "Oh My God" salió hace más de 10 años, algunos de sus sentimientos se sienten tomados de la psique de hoy en día. La ansiedad no desaparece, ni tampoco sentirse pequeño y perdido. En todo caso, ambas sensaciones están exacerbadas en la actualidad. No tenemos control sobre nada y las noticias mundiales se vuelven más sombrías, nuestras turbulencias personales son igual de intensas, y nada parece tener sentido. Si bien se construye a través de una lente preadolescente, Big Mouth hace un buen trabajo al volver esas ansiedades risibles pero cercanas a nosotros. Sin embargo, la simple verdad universal es esta: siempre necesitarás una canción para desahogarte cuando la vida se sienta insoportable.

Sarah está en Twitter.