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Las sanciones en retrospectiva no acabarán con los "clavados" en el futbol

Bajo la nueva regla, los "clavados" que resulten en penaltis o expulsiones serán castigados con dos partidos. Sin embargo, los beneficios del engaño siguen pesando más que sus consecuencias.
22.5.17

El martes pasado, la Federación de Futbol de Inglaterra (FA) aprobó sanciones retrospectivas por engaños al árbitro que resulten en penaltis o expulsiones. Si un panel de tres personas —conformado por un exárbitro, un jugador, y un entrenador— concuerda de manera unánime que se trata de un "clavado", el responsable de dicha acción recibirá una sanción de dos partidos.

La parte teórica de este cambio es sensata. El beneficio actual de engañar al árbitro, particularmente en el área grande, tiene mucho más peso que sus posibles consecuencias. En el mejor de los casos, al árbitro cobra penalti y otorga un gol casi seguro. Si no se corre con tanta suerte, el colegiado marca nada y la jugada sigue su curso. En el peor de los casos (el cual es menos probable) se marca la jugada en contra y se amonesta al jugador por fingir. Incrementar las consecuencias de los "clavados" deberían reducir su frecuencia.

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El problema es que el balance entre costo-beneficio de fingir una falta sigue estando a favor del engaño, y por lo tanto las sanciones después de la revisión de jugadas no cambiará mucho en el futbol. Vale la pena destacar lo efectivo que es fingir, en gran parte porque es seguro. En un estudio de 2011, investigadores analizaron 2,800 caídas en 60 partidos de futbol profesional de 10 ligas profesionales. Lo que encontraron fue que aproximadamente el seis por ciento de las veces que un jugador cae, éste está fingiendo, y los árbitros se lo creen un tercio de las veces. (El área de la cancha y el marcador afecta drásticamente estos porcentajes).

El estudio también arrojó que de los 169 "clavados" analizados, ninguno fue castigado por el árbitro. Esto concuerda con el hecho que sólo un puñado de tarjetas amarillas son distribuidas por fingir en cada temporada de la Premier League. Por otra parte, siete jugadores recibieron advertencias del colegiado por aventarse cuando en realidad no lo hicieron. Así que, de acuerdo con el estudio, un futbolista tiene más probabilidades de recibir una sanción por no fingir una falta que por sí hacerlo. Los futbolistas suelen fingir más faltas cuando hay un empate o cuando su equipo está perdiendo, y también dependiendo del lugar en el que se encuentren.

Jayne Kamin-Oncea-USA TODAY Sports

Pero también entran en juego varios factores que vale la pena considerar. El estudio mencionado utilizó los "clavados" para poner a prueba la teoría de penalizaciones, la cual dicta que entre más común sea el engaño menos efectivo será. Básicamente es una forma técnica de decir que los árbitros se hartarán algún día de las payasadas de los jugadores. Pero para sorpresa del autor del estudio, este no fue el caso. Entre más jugadores se dejaron cae, el engaño fue más efectivo.

Lo que esto nos dice, al menos a mí, es que los "clavados" son tan efectivos que los jugadores no lo llevan a cabo lo suficiente, incluso en las ligas donde se ve con más frecuencia. Los jugadores deberían hacerlo más, mucho más.

Por esto, las sanciones en retrospectiva no erradicarán los engaños. La Federación de Escocia ha aplicado sanciones en retrospectiva a jugadores desde la campaña 2011-12 y, de acuerdo con la BBC, la implementación ha tenido un efecto insignificante. Desde hace tiempo, la MLS ha aplicado multas y suspensiones por este tipo de acciones, pero todo aquel que ve partidos de esta liga puede estar de acuerdo que la diferencia de los engaños es notable con la Premier League. Los jugadores se dejan caer tan pronto como sienten contacto dentro o cerca del área grande.

Esto trae a la luz otro punto a considerar, el cual es el meollo del asunto: ¿Qué es exactamente un "clavado"? ¿Cuando un jugador cae sin contacto alguno o si cae fácilmente por un contacto que en realidad no impidió su movimiento? Las reglas del futbol no lo tienen muy claro, ya que la única definición que ofrece tiene que ver con la "simulación" como un intento de engañar al árbitro, el cual está abierto a interpretación.

Los jugadores saben que han perdido el control del balón al ataque y buscan el contacto, lo obtienen, y después caen. Este tipo de actos son casi imposibles de erradicar del futbol porque son casi indistinguibles de las faltas. Hasta que este problema fundamental no se arregle, los "clavados" continuarán plagando las canchas, sin importar lo que resulte de ello.