Hockey

Estudio de audiencias muestra que el hockey es para viejos, pero hay solución

Un reporte que mide la edad de las audiencias para deportes televisados ha aportado más pruebas de que la NHL tiene un serio problema.
8.6.17
Christopher Hanewinckel-USA TODAY Sports

Un hombre de más o menos 50 años se para sobre la esquina de una calle. Luce confundido. Mete su mano a su bolsillo —tal vez para tomar su teléfono inteligente que podría mostrarle el camino—. Pero no. Saca un teléfono antiguo, de esos con tapita y sin acceso a internet. Abre una cangurera fluorescente donde guarda el teléfono, derrotado por su situación.

Una joven mujer, al observar la escena arriba de su hoverboard, se acerca al hombre. "Pareces perdido", dice, sus dedos controlan hábilmente un fidget spinner. "¿Puedo ayudar en algo?"

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"¿Me podrías decir dónde encontrar el teléfono público más cercano?"

La mujer saca su iPhone para buscar "teléfono público cerca" y se da cuenta que el hombre busca una de esas casetas antiguas que cualquiera podía usar con unos cuantos centavos. "Ya no tenemos de esos por aquí", dice avergonzada.

El rostro del hombre palidece. "No me digas", dice, "por fin el tiempo me ha superado".

En ese momento, la joven mujer se da cuenta de quién está parado frente a ella: es la NHL.

"Siento mucho no poder ayudarlo", dice antes de retirarse. "Me agrada su cangurera".

Ken Linesman, Mark Messier y Wayne Gretzky viendo un partido.

"Hola a toda la chaviza". Foto: Perry Nelson-USA TODAY Sports

La NHL es aquel hombre bien peinado con spray, ligeramente bronceado, cercano a la edad adulta que trata de impresionar a los jóvenes en el club nocturno con sus movimientos anticuados, y que viste pantalones ajustados. Pero por más que lo intente no puede escapar al hecho que el tiempo le ha dejado atrás.

La NHL o, el hockey en general, es para viejos; así de fácil y sencillo. Si nada cambia se quedará así hasta que el fanático promedio no pueda quedarse despierto durante los tres periodos de un partido a las siete de la tarde.

Sports Business Daily publicó un reporte esta semana donde analiza las audiencias televisivas de 25 deportes, y resulta que la NHL tiene una de las audiencias que envejece más rápido. La media de edad del fan de la NHL en 2016 fue de 49 años. En el 2000 fue de 33, lo cual quiere decir que no hay nuevos fanáticos de menor edad siendo atraídos por este deporte.

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Esto no pasa por accidente, ni de la noche a la mañana.

Si combinamos la inexistente actitud de la liga para pensar hacia futuro con su incompetencia o rechazo por colocar en el mercado a los jugadores por encima de los equipos, y añadimos el hecho que los dueños han "amarrado" a los jugadores en más de 16 años, el resultado es la NHL de la actualidad. A esta liga le gusta acabar consigo misma desde las entrañas.

El estudio de SBJ destaca que todos los deportes están experimentando un envejecimiento en sus audiencias porque los jóvenes "están interesados en otras cosas" o prefieren ver deportes por redes sociales, pero existe una razón por la que la NHL ha tenido más problemas. Si quieres saber la perspectiva de la liga en torno a la juventud, el individualismo, y la diversión en general, entonces no busques más y dirígete al jugador P.K. Subban.

PK Subban

Es divertido ver jugar a Subban. Foto: Christopher Hanewinckel-USA TODAY Sports

Después de la victoria de los Predators de Nashville en el Juego 3 de la Final de la Stanley Cup, Subban fue cuestionado sobre su acalorada conversación con Sidney Crosby, jugador de los Penguins de Pittsburgh, al finalizar el encuentro. Ahí lo tienen, las dos estrellas más brillantes del hockey mundial intercambiando palabras después de la victoria que puso a los Predators 2-1 en la serie. Subban estaba siendo entrevistado en vivo.

Cuando se le preguntó qué había pasado, Subban comentó que Crosby le dijo que tenían mal aliento. Es imposible, pensó Subban, porque él usa Listerine todos los días para mantenerlo fresco. La escena fue casi perfecta, ya que hubo humor del bueno y Subban se hizo pasar por el objeto del chiste.

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Los fans soltaron carcajadas, supuestamente, porque les pareció divertido. La NHL dejó pasar la oportunidad de cubrir y exprimir una historia de los dos mejores jugadores de la liga que no tenía que ver con conmociones cerebrales o algún otro tema polémico. Fue tal el impacto que Subban llevó botellas de Listerine a la Bridgestone Arena para el Juego 4 dos días después.

En el peor de los casos habría sido una historia alterna; en el mejor de los casos habría sido el tipo de historia que puede derribar las paredes que la NHL ha erigido alrededor de este deporte. Si te enteraras que Kevin Durant y LeBron James crearon polémica por un asunto de mal aliento, ¿acaso no habrías intentado averiguar por qué?

¿Quién podría molestarse por una historia como esta? Bien, el analista de TSN, Ray Ferraro, publicó en Twitter que el chiste de Subban y Crosby le pareció "aburrido" y "fácil de escribir sobre ello", como si esto hiciera a una historia menos divertida. Ferraro dijo que hubo "demasiada atención" después del partido, como si hubiese demasiadas historias para cubrir en el hockey. No fue el único.

"Concuerdo completamente contigo Ray. Pero sospecho que para algunos somos demasiado de la vieja escuela"

Las otras historias que Ferraro sintió que valían más la pena contar probablemente tuvieron que ver con la defensa irregular de los Penguins, Pekka Rinne en la portería de los Predators, los problemas ocasionados por la ausencia de Nick Bonino, y cómo el cambio en la última línea ayudó a los Predators a ganar ventaja sobre los Penguins en los Juego 1 y 2.

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No se equivoquen, también son historias importantes, pero algunas personas suelen olvidar que las característica que los fans de la "vieja escuela" disfrutan ver —rudeza, garra, y jugadores con una sola meta en mete orientados por sus equipos—pueden existir en armonía con jugadores como Subban que florecen ante los reflectores y fungen como embajadores del hockey, lo cual se traduce en una mayor atención por parte de los medios.

Ferraro, como tal vez adivinaste, pasa de los 50 años, y aunque su desinterés en historias de mal aliento bien podría representar a la gran mayoría de los fans mayores de este deporte, este no es el problema principal. El rechazo de la NHL para hacer del hockey un lugar más amigable para los fans es lo que crea más daño.

El comité de competición de la liga —grupo conformado por jugadores, exjugadores, ejecutivos de la liga, y entrenadores— decidió esta semana que sólo dos cosas necesitan cambiar para mejorar al hockey: no más tiempos fuera después de los icings, y alguna otra cosa que cambie el lugar de los face-offs (saque neutral o de falta) en jugadas de ataque.

Imagínense al pobre hombre de la cangurera tratando de convencer a la jovencita de ver hockey.

"La NBA tiene grandes equipos y personalidades. Gracias".

(La edad promedio de un televidente de la NBA en 2016 fue de 46 años; relativamente joven).

La NHL también se quedó atrás en otro tipo de cuestiones que lastiman su proyección. Por ejemplo, las conmociones cerebrales. El comisionado Gary Bettman sigue encogiendo los hombros, y hace unos días el presidente de los Calgary Flames, Brian Burke, dijo, "Si no quieres sufrir una conmoción cerebral mejor métete a natación".

Burke es uno de los ejecutivos deportivos más progresistas que puedes encontrarte en la vida en ciertos aspectos, como le hecho de impulsar la inclusión de la comunidad LGBT en el hockey, pero cuando se trata de erradicar la mentalidad arcaica de la NHL de la rudeza, Burke es un cavernícola.

Crear campañas de marketing alrededor de los jóvenes talentosos de la liga. Hacer del hockey un juego más divertido dentro y fuera del hielo. Aprehender la modernidad en torno a las lesiones cerebrales. Todo esto no es complicado de hacer si la liga está dispuesta a cambiar, pero la NHL y la mayoría de sus fans darían todo por regresar a 1985. Literalmente: hace poco los fans votaron por los Oilers de Edmonton de la campaña 1984-85 como el mejor equipo en la historia de la liga. La votación se vio más como una plegaria desesperada por regresar al pasado en el presente que cualquier intento de elogio hacia dicho equipo.

Si la NHL no es cuidadosa, sus fans pronto serán ancianos con teléfonos anticuados y cangureras que relaten lo grandioso que fue el hockey en la década de los 80. Cualquiera que haya nacido después de esa fecha estará viendo otra cosa.