No deberíamos idolatrar a 2Pac

Las críticas de Lil Xan y 03 Greedo al ícono del rap nos hacen preguntarnos si nuestros héroes son intachables o no.

Puede que nunca haya una figura más relevante en el hip-hop que el difunto Tupac Shakur. Nunca se ha analizado la existencia o las contribuciones de algún rapero -para criticarlo o hacerlo grande- tanto como las suyas. En su vida y muerte, Tupac ha sido la figura más controversial que el género haya visto.

Algunos lo ven como una extensión revolucionaria del movimiento Black Panther debido a su cercanía con la organización y su capacidad para hablar de la lucha de los negros de una manera que igual de aceptable tanto para las masas mainstream como para las personas cuyas experiencias realmente se reflejan en su música. Otros lo veían como un hablador que idealizaba la cultura callejera de manera irresponsable con el fin de reforzarse, y al mismo tiempo ignoraban el ejemplo que le daba a la juventud estadounidense. Pac impugnó su identidad percibida como doble cara. “Al igual que yo, este tipo es el Mr. Duplicity. Siempre le está diciendo cosas buenas a las mujeres. Y luego las llama zorras y esto y lo otro’. Ves, ahí es donde te equivocas", dijo en una entrevista con VIBE seis meses antes de su muerte. "¿Qué es lo que quiere el mundo? Deberían sentar su culo políticamente correcto y descubrir qué es lo que quieren. Porque nada más dicen idioteces”.

Publicidad

Mientras el periodista de hip-hop, Touré, cubría el juicio de Shakur en 1995 para el Village Voice, supuestamente por violar a una mujer en un hotel, propuso que si bien Tupac era uno de los raperos más famosos del mundo, era "simplemente un vocalista y un compositor promedio" y "todavía le faltaba grabar una canción que fuera estéticamente importante" en ese momento. En un artículo de 2016 que explica por qué la pelea del rap no necesitaba volver a la intensidad de los 90, el escritor Craig Jenkins desenterró un thread de 1996 de un foro llamado Rec.Music.Hip-Hop que criticaba al track de "Hit Em Up" de Tupac en el que ataca a Mobb Deep, Chino XL y Biggie Smalls. Algunos usuarios acusaban a Tupac de robarse la personalidad de gángster una vez que firmó su contrato con Death Row, mientras que otros citaban que el motivo de dispararle a dos policías en Georgia era porque él era el rapero más real de todos.

Canciones como "Brenda's Got a Baby" y "Dear Mama" son algunos de los esfuerzos más conocidos de Tupac que llevaron a Touré a interesarse por su arte, pero cabe recalcar que mientras vivía, no era tan conocido. La muerte de Tupac y el impacto que tuvo después, ha hecho que sea una gran ofensa no alabar a los héroes de su época. Pero conforme nos vamos alejando de la época en la que estaba vivo, es irreal esperar que cada novato del rap idolatre a alguien que murió antes de que naciera o durante su infancia. Pocas personas que nacieron a principios de los 90 son fans de EPMD. Es poco probable que las personas nacidas a mediados de la década de 2000 crezcan y sean seguidores devotos de Lupe Fiasco y Kid Cudi. Y lo mismo se aplica a los nacidos entre mediados y finales de los 90 la época de Biggie y de 2Pac.

Publicidad

Los dos casos más recientes de críticas hacia Tupac provienen de extremos opuestos dentro del espectro. En primer lugar, el rapero de California Lil Xan, cuya música está en el mismo canal que la profusa y raquítica generación del rap, dijo que Tupac hacía "música aburrida" en una entrevista de Revolt TV. Gracias a su comentario, hizo que Waka Flocka propusiera que fuera excluido del hip-hop por completo. 03 Greedo, un artista callejero de Watts, salió en defensa de Xan no sólo expresando su desdén por los raperos antiguos, sino también compartiendo sus dudas sobre su talento y sus credenciales de matón. "Tupac apesta… Era una farsa. Es un gran actor. Parte de su música de mierda era actuada", le dijo a Billboard a principios de esta semana. "Tupac era una perra negra". En el contexto de la entrevista, es posible que aunque en el fondo las críticas de Greedo hayan tenido un sentimiento genuino, hay un elemento latente y es la molestia que sienten los nuevos artistas cuando la gente espera que idolatren a alguien que no creen que es relevante para sus vidas. Esta tensión constante genera resentimiento en ambos extremos inevitablemente.

Es importante que examinemos qué fue lo que logró que 2Pac tuviera tanto impacto cuando tratemos de darle sentido a cómo resuena con la juventud de hoy. La huella que dejó Tupac fue mucho más profunda que su producción musical. Muy parecido al lugar que ocupa Kanye West en la cultura pop contemporánea, la gente tuvo la oportunidad de crecer con él en tiempo real, junto con sus contratiempos y sus triunfos porque compartió sin miedo con el mundo cada paso de su camino. Tupac mostró una valentía en sus convicciones, muchos sólo aspiran a eso. Era maestro del carisma, peligrosamente encantador y un orador público sin igual.

Publicidad

Cuando estaba vivo, esas cualidades ayudaban a que la gente apreciara más su actuación y y su música, que no era lo mejor. 2Pac no era un genio con sus letras como su rival de toda la vida, Biggie Smalls. La gente no lo escuchaba cautivada por la estructura de su barra ni por sus juegos de palabras. Su mejor carta era su fervor. Él puso el ejemplo de cómo tocar el corazón de las personas con una emoción real. En ese sentido, Tupac era mucho más innovador que sus compañeros porque su impacto no se basaba únicamente en el talento. Pero ahora que está muerto y las circunstancias sociales que lo hicieron tan efectivo a principios y mediados de los 90 han cambiado, su música no le llegará a todos de la misma forma.

"Era como un artista de performance y no quiero decir que de manera negativa", dijo Touré en una entrevista con Vlad TV. "Siempre que daba un show, entregaba todo, estaba vivo, y emocionaba a todos. Mucha gente se toma un descanso. Suben al escenario, hacen lo suyo, y luego bajan, y descansan un poco o mucho. Pero Pac siempre lo daba todo".

Se puede justificar la urgencia que tiene la cultura hip-hop para defender el legado de 2Pac. Durante su corto tiempo en el ojo público, Pac dio todo lo que tenía. No le importaba si esa ofrenda de sí mismo resultara en su castigo o muerte porque sabía que estaba caminando con un propósito más claro que la mayoría. Hizo canciones que apoyaban la violencia y la hipersexualización de las mujeres, pero también demostró, mejor que todos sus compañeros, que era compasivo y que se preocupaba por la condición de los negros en Estados Unidos. Lo hizo en un momento en que cada vez era más evidente que el rol de un rapero cambiaba de ser la voz de un pueblo incomprendido y maltratado, a ser el de un artista que le podía sacar provecho a todo, sin tener que mencionar los males sociales. Por eso, le estamos eternamente agradecidos y, a veces, esa gratitud parece acercarse a la adoración absoluta. Pero para las personas que no nacieron o que aún se estaban desarrollando cuando esto estaba pasando, no se debería esperar lo mismo, aunque lo mejor sería que trataran con respeto su legado. Tupac Shakur era un héroe, pero no necesitamos deificarlo para consolidar su lugar en la historia. Si lo hacemos, hacemos caso omiso de la humanidad que lo hizo trascendente.

Sigue a Lawrence Burney en Twitter.