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Comida

Mira el terrorífico vídeo de un cangrejo comiendo mientras lo cocinan vivo

Es tan horrible que me voy a hacer vegetariano.

por Mayukh Sen; traducido por Elvira Rosales
25 Octubre 2017, 4:00am

Foto via Flickr user Naotake Murayama

El jueves pasado, el medio China Global Television Network transmitió un vídeo que garantiza revolver estómagos y hacer estremecer a los amantes de los animales. Es un vídeo casero grabado con un móvil, en el cual se ve un cangrejo vivo nadando en aceite dentro de una sartén, utilizando sus tenazas para llegar el chile y las hojas de puerro mientras lo cocinan vivo, arañando el alimento en sus últimos momentos.

Existen ciertas objeciones éticas válidas sobre la acción de colocar a un crustáceo vivo en una sartén caliente y cocinarlo lentamente hasta su muerte, como muchos usuarios de Twitter señalaron después de ver el vídeo, que está libre de cualquier contexto. Lo único que queda claro es el hecho de que fue filmado en Changsha, una ciudad en la provincia de Yunan, a finales del mes pasado. Y dura apenas unos cinco segundos.

El vídeo es simplemente la más reciente aportación a lo que se ha convertido casi en un género en los últimos años: criaturas marinas que resisten su destino ante el consumismo humano retorciéndose tétricamente. Por desgracia es muy similar a otro vídeo que se hizo famoso a principios del mes pasado, grabado en Lianyungang, provincia de Jiangsu. En este otro vídeo se aprecian cuatro cangrejos vivos cocinándose en un wok caliente. Uno de ellos logra hacer un valiente esfuerzo por desafiar a la muerte, subiendo directamente por los bordes del wok y, de alguna manera, consigue apagar la parrilla eléctrica. Tristemente, ahí termina el vídeo; no hay forma de saber qué sucedió con ese cangrejo (pero es casi seguro que no fue liberado en el océano, ni tampoco sus amigos).

Tienes que ver también: un atún aleta amarilla, o solo parte de él, saltando como en un concierto de rock después de haber sido cortado. La boca del pez contrayéndose y expandiéndose sobre el plato ya servido en la mesa. Y la aleta temblando mientras los comensales miran llenos de terror.

Después de ver estas grabaciones, nunca me había sentido tan feliz de ser alérgico al marisco.