FYI.

This story is over 5 years old.

Cultură

Hace un año que alguien cagó tan fuerte en un avión que tuvo que dar la vuelta

Visto en perspectiva, este zurullo tiene más sentido que la existencia de muchos de nosotros, entre los cuales me incluyo.
16.3.16

Una vez más: este no es el avión en cuestión, sino simplemente una bonita foto del mismo modelo de aparato (foto vía Aero Icarus)

En los momentos de tranquilidad, me asalta la duda. En plena noche, cuando la luz se tiñe de azul y negro, me sorprendo a mí mismo pensando en ello, con los ojos muy abiertos. Pienso: ¿qué ha sido de ti, persona que cagó tan fuerte en un vuelo de British Airways que el avión tuvo que dar la vuelta y aterrizar? ¿En qué hora las mierdas de vuesa merced volvieron a la normalidad? Y luego pienso: si yo estoy pensando en la persona que cagó tan fuerte en un vuelo que el avión tuvo que dar la vuelta y volver a aterrizar, ¿en qué está pensando la persona que cagó tan fuerte e un vuelo que el avión tuvo que dar la vuelta y volver a aterrizar? ¿Alguna vez piensa en esa mierda? O más concretamente: ¿hay algún momento de su existencia en que no le dedique un pensamiento a la mierda que dejó en aquel avión, la misma que provocó que dicho avión tuviera que dar la vuelta y aterrizar? ¿Todavía se sonroja de vergüenza esa persona al pensar en ello? ¿O ha conseguido pasar página? ¿Cuánto tiempo tuvo que pasar hasta que pudo volver a sentarse cómodamente?

§

Publicidad

Hoy hace un año del titular que he escrito que más veces se ha compartido: Alguien cagó tan fuerte en un avión de British Airways que este tuvo que dar la vueltay volver al aeropuerto. Es un hecho. Aquello ocurrió de verdad. El avión cubría el trayecto de Heathrow a Dubái, pero a los treinta minutos de vuelo tuvo que dar la vuelta y volver al punto de origen. La razón era que alguien se había servido de su culo, o del agujero de este, para provocar daños en un lavabo del avión haciendo que el vuelo dejara de ser seguro, ya que existía un riesgo de que el delito anal provocara la contaminación del aire. Una empleada de BA, que responde simplemente al nombre de Sarah, declaró a la BBC en relación con el incidente: "Cuando estás a tanta altitud, la cabina debe estar presurizada, por lo que algo como lo que ocurrió realmente puede suponer un problema para la salud, ya que solo se limpia y recicla un 50 por ciento del aire de la cabina". El regidor conservador Abhishek Sachdev, que tuvo que soportar 15 horas de retraso al próximo vuelo a Dubái después del incidente, se mostraba eufórico al conocer la noticia sobre el tufo a mojón a bordo: "Una locura. Nuestro avión con destino a Dubái ha regresado a Londres porque había una caca apestosa en un lavabo". Hay mierdas que pueden cambiarle la vida a la gente. Esta, en concreto, arruinó las vacaciones de muchas personas y catapultó la profesión de más de uno. De esta mierda se habló, y mucho. ¿Cuándo fue la última vez que en un programa de radio se ha debatido algo que hayas hecho, ya sea bueno o malo? Nunca, ¿verdad?

Visto en perspectiva, este zurullo tiene más sentido que la existencia de muchos de nosotros, entre los cuales me incluyo, y, pese a ello, su nombre sigue siendo un misterio.

Publicidad

Esto lleva nuevamente mis pensamientos a la persona autora del zurullo, a querer saber más sobre su identidad y sus sentimientos. En estas reflexiones he estado ocupado durante doce meses seguidos, intentando esbozar un perfil del individuo. Y estas son las conclusiones a las que he llegado:

I. La persona que creó el mojón es, casi con toda seguridad, un hombre. Creedme que he intentado trabajar mi feminismo, de verdad. Uno de los preceptos centrales del feminismo parece ser: no asumas que el hombre es la respuesta a todo. Solemos dar por sentado que un hombre debe ejercer la profesión X, o liderar el equipo Y, o soltar la boñiga Z en el lavabo de un avión, pero debemos desprendernos de estos prejuicios y llevar nuestro pensamiento un paso más allá. Debemos aprender a pensar que las mujeres pueden hacer todo eso en la misma medida, si no incluso más. Sin embargo, en este caso me niego a creer que una mujer pudiera soltar una mierda de tal calibre que obligara a un avión a volver al aeropuerto de origen. Yo he entrado en un lavabo justo después de que lo desocupara un hombre, y también he entrado en un lavabo después de una mujer, lo que me legitima para asegurar que un hombre, con su ano de hombre, soltó ese mojón;

II. Debemos asumir que el hacedor de la mierda sufría una digestión anormal ese día. Alguien que padezca un trastorno digestivo crónico —de los que podrían dejar el baño de un avión inservible en diez minutos— no se va a embarcar en un vuelo de siete horas a Dubái. Tomará un tren y se irá de vacaciones a Francia. No se puede permitir más exotismos. Todo lo que esté a más de una hora de casa se considera territorio peligroso. Además, se llevará su propio suministro de agua porque no se fía de lo que salga de los grifos franceses. Sin embargo, el cagador del vuelo Heathrow-Dubái, en mi opinión, no esperaba que se produjera ese fenómeno en su cuerpo. Posiblemente estuviera de resaca. Quizá había ido a casa de alguien el día anterior y le habían servido pollo poco hecho pero por educación se lo comió sin decir nada. Algo habitual. Pero más tarde algo nada habitual salió de su interior a gran velocidad y provocó la paralización de un avión durante quince horas;

Publicidad

III. Me gusta imaginar el momento de puro pánico que tuvo que experimentar el autor del mojón justo después de su obra, al darse cuenta de que el baño del avión no estaba equipado para deshacerse de forma mínimamente satisfactoria de lo que acababa de hacer. ¿Había gente esperando fuera que le obligara a hacerse el remolón en el cubículo? Todos conocemos el jueguecito: tienes que abandonar el lavabo, pero acabas de soltar un truño mastodóntico imposible de hacer desaparecer, y fuera está esperando alguien cuya paciencia se va a agotar en unos ocho minutos, así que te quedas ahí sentado, en completo silencio, con una gotita de sudor a punto de desprenderse de la punta de tu nariz. Haces tiempo en tu prisión de mierda, en lo que seguramente es el momento más bajo de tu existencia, hasta que la persona que espera fuera se va, cansada de esperar;

IV. ¿Cómo sigues con tu vida después de un incidente semejante? Es más, ¿cómo llegas finalmente a Dubái? Te presentas un día más tarde de lo programado, cuando todas las personas con las que te reúnes ya han oído hablar de la noticia del truño en el avión. "¿Ibas en el vuelo?", te preguntarán, mostrando la desesperación en sus caras. "¿Viste al que soltó la mierda?". Y tú sueltas una risa nerviosa y dices: "Ja, ja, no". Luego intentas disfrutar tu semana en Dubái, del sol, la arena y los excesos… Pero no puedes. No puedes relajarte a no ser que te encuentres a menos de 100 metros de un lavabo, no puedes dormir sin que te asalte la imagen de ti mismo en aquel cubículo a 11.000 metros de altura. El vuelo de vuelta es un infierno sin mierda. Ya estás en casa, en tu baño, pero ya nada es lo mismo. ¿Tienes… tienes miedo de la mierda? Sabes que lo tienes. La última vez que cagaste obligaste a un avión a aterrizar. Ya nada volverá a ser lo mismo. Cargarás con ese lastre el resto de tus días;

Podríais pensar —y no os culpo—: pero espera un momento, Joel. ¿Acaso no encajas tú también en el perfil del bandido de la caca? Parece que sabes mucho de esta persona mítica. ¿No eres un hombre presa del pánico, capaz de soltar una mierda descomunal? Soy todas esas cosas y más. Pero no soy el bandido de la caca. Soy solo un hombre que ha pasado un año entero habitando un espacio reflexivo en el que tiene cabida un terrorista de mierda, intentando entenderlo desde dentro, desde cada ángulo, desde la boca al ano. Y tengo la sensación de que entiendo a esa persona mejor que ella misma. Si pudiera poner en fila a todos los pasajeros de aquel vuelo y mirarlos a los ojos, os diría quién ha sido el autor de la plasta. Podría ver el dolor, el miedo y la debilidad en su interior y declararía: este, este es el cagador. Este hombre soltó el zurullo.

Si estás leyendo esto, cagador anónimo, debes saber que has sido perdonado. Cometiste un error, pero todos lo hacemos. Hace un año soltaste un mojón. Un mojón que afectó al funcionamiento básico de un aparato valorado en millones de euros, pero un simple mojón, al fin y al cabo. Todos lo hacemos. Todos cometemos errores. Liberémoslo de sus pecados. Vete en paz, cagador. Pon tu mierda a dormir.

@joelgolby

Traducción por Mario Abad.