De chico aburrido al rey del swag: La transformación de Bruno Mars

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De chico aburrido al rey del swag: La transformación de Bruno Mars

Con tan solo dos sencillos, Mars ha demostrado su potencial como uno de los performers masculinos más destacados de esta década.
Lauren O'Neill
London, GB

¿Has leído El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde? Seguramente sí. Si no, al menos deberías conocer su argumento: el bueno del doctor Jekyll pasa por lo general desapercibido, pero en ocasiones se convierte en un malvado personaje conocido como el señor Hyde. Básicamente, la historia es una meditación sobre la pluralidad de los seres humanos y cómo puede cambiar nuestro comportamiento dependiendo de las circunstancias. Pero lo que ninguno de nuestros profesores nos dirá, es que también es una metáfora perfecta del artista que domina las listas de éxitos: Bruno Mars.

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Puede que no sea *perfecto*, pero está cerca. Jekyll Bruno es el joven asquerosamente guapo que nos trajo "Grenade". Lloriquea sobre lo mucho que "quiere" a su novia "tal y como es", aunque a veces ella se queje de que tiene el culo muy grande. No la culpamos, pero ¿él también hace música que te pone tan caliente que te dan ganas de restregarte contra un muro después de haberte tomado una cuba? Él no lo hace, pero Hyde Bruno sí.

Hyde Bruno es todo lo que no es Jekyll Bruno: conquistador, cool y sencillo, es el hijo de puta de poco más de metro sesenta con la tez más suave del planeta. Es este personaje el que toma las riendas en el sencillo de Mars, "24K Magic", un tema de pop bombástico tan perfecto que si hubiera llegado al mundo en forma de bebé, habría salido del útero sin dejar rastro. Ese lado de Bruno Mars nos gusta. Es carismático y brillante; te invitaría a un daiquiri de cereza y te llamaría 'nena', y te haría derretir de amor.

Pero, ¿cómo consigue un tipo con una reputación de ser más suave que los pétalos de rosa transformarse en el galán swag de las cadenas de oro que vemos en el videoclip de "24K Magic"? ¿Había estado siempre ahí escondido? La respuesta, obviamente, es que sí. Al igual que el señor Hyde real, el lado más arrecho de Bruno llevaba años acechando por debajo de la superficie, como si fuera una enfermedad que te hace escribir en secreto las mejores líneas de bajo. La poderosa fuerza en la que se ha convertido Bruno Mars ha estado ahí siempre. Corazón que no ve, corazón que no siente.

Aunque solo ha publicado dos discos, Mars ha escrito y conseguido cinco números uno en el Reino Unido y diez sencillos que han entrado en el Top 10, además de haber escrito temas para CeeLo Green, Adele y Flo Rida, así que su talento está más que demostrado. Las canciones que definen al bueno y talentoso de Bruno Mars –"Grenade" y "Just The Way You Are"– son también omnipresentes. Pero tienen algo que no acaba de encajar. No es que sean objetivamente malas; pero parecen cumplir demasiado bien su propósito y echan un poco para atrás por querer conseguir a gritos esa amplia atención.

Cuando eres un artista que intenta dejar un importante legado, como está claro que hace todo músico, esa especie de piloto automático a la hora de componer no contribuye a tu propósito. Así que para su siguiente disco, Unorthodox Jukebox de 2012, Bruno cambió un poco de rumbo y dejó que el señor Hyde se explayara un poco más; empezó a dejar asomar el lado más funk que claramente corre por sus venas. ¿Se acuerdan de su actuación durante el intermedio de la Superbowl en 2014? Ahí es cuando empezó el proceso de transición para convertirse en el tipo que consigue hechizarnos en "24K Magic". Ese momento goliatesco se me ha quedado grabado en el cerebro, pero por si te lo perdiste aquí abajo puedes ver el video.