Mi Soundtrack Favorito

El soundtrack de 'Donnie Darko' es una ópera sobre la angustia adolescente

Quince años después del lanzamiento del clásico de culto de Richard Kelly, analizamos por qué su banda sonora cuenta con un significado emocional y cultural tan arraigado.

por Francisco Garcia
23 Septiembre 2016, 9:13pm

Todos tenemos un disco duro interno de epifanías relacionadas al arte. Piezas que nos han ayudado a desarrollar empatía, o experiencias únicas de las que nunca hubiéramos podido ser parte mientras crecíamos. El tipo de cosas que te confirman lo que de cierta forma ya imaginabas, pero que no sabías cómo expresar. Frecuentemente, cuando te encuentras este tipo de piezas durante la edad más febril e impresionable, suelen dejarte marcado para toda la vida. Es la incómoda bolsa de la adolescencia que has estado cargando durante años y, en realidad, nunca te has atrevido a soltar. Dentro de ella pueden estar Blink 182, o tal vez Green Day. Y si tu pubertad se presentó a principios del 2000, entonces hay una gran probabilidad que también lleves dentro a Donnie Darko.

La siniestra, divertida, introspectiva, absurda y, en algunos momentos, chistosa historia de Donnie Darko es el despegue de Jake Gyllenhaal, quien se rehúsa —incluso 15 años después de su lanzamiento— a morir en la camisa de fuerza de la crítica. La trama autobiográfica de amor obsesivo dirigida (en ese entonces) por un veinteañero llamado Richard Kelly, resulta una pieza suburbana de horror adolescente citable y ultra melancólica. Mucho del mood de Donnie Darko —la atmósfera de ansiedad y terror que se cuelga en cada escena— es amplificado por la perfecta simbiosis creativa entre la narrativa de Kelly y el soundtrack. Más que la narrativa por sí sola, es el sonido lo que nos estimuló y logró que la historia se implantara en la memoria colectiva de nuestra generación.


Recuerdo la primera vez que vi la película picado por la reseña en una revista y los primeros síntomas de adolescencia. No fue la trama ni los personajes lo que me atraparon. Con toda honestidad, en ese entonces me parecían incomprensibles. Era la ambientación, el tono, la oscuridad. Yo no tenía idea quiénes eran Tears for Fears​, sino hasta después de escuchar "Head Over Heals" ​por primera vez mientras Donnie, y su pequeña pandilla de amigos rebeldes, molestaban a los demás en la parte trasera del transporte escolar. Inmediatamente entendí que ahí había algo. Ya sea que haya sido significativo, me haya gustado demasiado, o me haya parecido intolerable, no sé. Pero ver esa escena en el colegio me hizo sentarme, callarme y poner atención. Se ha escrito mucho sobre su brillantez técnica, y sus cualidades artísticas. Pero esa no fue la razón por la cual Donnie Darko me atrapó. Fue más bien la impresión de que esa película y su soundtrack lo tenían "todo". El dulce horror de la secundaria, su complejidad y su absurdo. Como el director y escritor lo puntualiza, el track contaba con "la calidad romántica de superar obstáculos".

Como muchas alianzas entre iconos en el pasado, el encuentro de Richard Kelly con Michael Andrews —el compositor, multi-instrumentalista y astuto arreglista de Donnie Darko— fue casi fortuito. La colaboración se materializó gracias a un conocido mutuo, luego de que un amigo de Kelly recomendara a Andrew usando palabras como "genio" y "el tipo". Les tomó solo un par de reuniones ponerse de acuerdo. En una entrevista con About Entertainment,​ Kelly declara: "Supe de inmediato que era una persona muy, muy talentosa y que juntos podíamos lograr una pieza bastante original". Pero sobre todo, Kelly se dio cuenta del instinto colaborativo de Andrew, que le "permitió estar ahí y darle la dirección editorial que deseaba".

El primer resultado fue "Carpathian Ridge",​ que también es el primer track que aparece en la película. Con el fresco y despreocupado piano, el track instrumental encuadra perfectamente lo que está por venir de manera borrosa, como un paciente anestesiado que está regresando a la realidad. En una película atiborrada de escenas dramáticas, resulta ser una introducción poderosa, que encapsula el momento en el que Donnie se despierta a la mitad de un viaje en la cima de una montaña: el cuerpo sin vida, el amanecer de ensueño, la mirada perpleja hacia la cámara. Pero lo que sigue después es lo que demuestra la dirección 'editorial' crucial en el soundtrack de la película y es brillante. Mientras los créditos de desvanecen, mientras Donnie comienza a pedalear furiosamente hacia su hogar, en su barrio en los suburbios, todo se fusiona con un sonido ahora tan familiar y en ese momento tan revelador: ''The Killing Moon" por Echo and the Bunnymen.​

En momentos menos controlados, Kelly deja vernos que tal vez la "dirección editorial" es probablemente un término vago para sus ambiciones con este soundtrack, el cual describe "estructuralmente como una ópera o un musical" con "cinco interludios musicales que espera signifiquen algo para la historia". Lo que suena grandioso hasta que vuelves a ver la película y te das cuenta que está plagada de evidencia. La forma en que "For Whom The Bell Tolls" (de Steve Baker y Carmen Daye)​ construye y alimenta el horrible dolor de estómago antes del enfrentamiento final entre Donnie y Frank; la letanía de distorsiones en la producción; el uso del catálogo antiguo de Tears for Fears​ para resaltar los eventos más raros de la película. Son estos detalles diminutos los que contribuyen a la magnificencia del soundtrack de Donnie Darko.


Hay una fuerte conexión entre la claridad del resultado y la habilidad para escoger los tracks. Solo hace falta dar un vistazo: Echo and the Bunnymen, The Pet Shop Boys, Duran Duran y Tears for Fears. Kelly y Andrews escogieron lo mejor de nuestra generación y lo re-empacaron como hits de synth-pop que desprenden melancolía existencial. Pero el soundtrack de Donnie Darko no es solo un mundo nostálgico para explorar, sino una galaxia entera de desilusión que te habla como si fueras el único en el universo. Qué podría ser más seductivo para un adolescente que la primera chispa reconfortante de ilusión que te dice que solo eres tú, parado en este universo infinito, sintiéndote solo y malhumorado.

En mucho sentidos, la combinación del gusto de Andrew con la visión de Kelly para el soundtrack es exactamente lo que nos recuerda esos profundos y furiosos sentimientos que no son únicos o exclusivos. Estas son, después de todo, las bandas que tus papás reconocerían inmediatamente. Este punto se reflejó cuando millones compraron el cover de Michael Andrews a "Mad World" —el lamento devastador que aparece en el desenlace—, número uno en ventas en Reino Unido, y el culpable de impulsar el interés de culto hacia la película. Como Kelly lo recalca, fue conscientemente elegido para capturar la "angustia adolescente", la cual actuó como empujón perfecto para el climax de la película. Puedo imaginar que la mayoría de los consumidores que hicieron que el track se posicionara como el número uno eran, o pubertos pasando por la etapa de la adolescencia más desalentadora, o papás llenos de nostalgia.


​Es sorprendente recordar que Kelly tenía solo 26 años cuando se publicó Donnie Darko, y un guión con el que tocó varias puertas durante muchos años. Con eso en mente, podría ser fácil asumir que la genialidad del soundtrack es de cierta forma ingenua, o incluso un hermoso accidente. Años después de que Donnie Darko ​fuera firmemente cimentada como un clásico, Michael Andrews la describió como "algo ingenuo que se manifestó como original", lo que visto de cierta forma es romántico. Pero describir el soundtrack como algo ingenuo o no pensado sería restarle puntos a lo impecable y meticulosa que es su agudeza: cómo los tracks se fusionan y se construyen alrededor de cada escena como botones en un abrigo; cómo la simplicidad y desfachatez de la música se siente útil; y cómo, después de quince años de haber sido publicada, se siente como si Donnie Darko fuera la única película mainstream que captura la esencia de lo que se siente ser joven, estar triste y confundido.

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Puedes encontrar a Francisco Garcia en Twitter.

Una re-edición de Donnie Darko estará disponible en formato Blu-ray y DVD para el 12 de diciembre.

(Las imágenes son stills de la película)