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Conoce a Cerrero: la búsqueda del dub criollo

Les presentamos en exclusiva el nacimiento de un proyecto meditabundo y ritual que, desde Bogotá, se suma al creciente movimiento de la electrónica latinoamericana.

por Sebastián Narváez Núñez
16 Marzo 2017, 10:57pm

Imagen por Karolina Bebop

Basta con escucharlo unos segundos para abstraerse y unos más para contemplar un paisaje totalmente distinto en el que es natural sentir las extremidades desconectadas del cuerpo, totalmente libres, donde se siente como obligatorio el hecho de inhalar grandes cantidades de aire por la nariz, sostenerlo y dejarlo escapar lentamente por la boca. El resto es un ritual meditabundo donde percusiones, ráfagas de viento y una voz de matrona de la tierra te absorbe en medio de ecos, reverberaciones y delays. Sonoramente es un dub, uno distinto al jamaiquino, uno que se pinta con los colores de la bandera, de la tierra, esta tierra, este campo, estas praderas, estos animales, este fuego, este latir: un dub criollo. 

Cerrero es fiel a su significado: crudo y sin domesticar. Hipnótico desde la raíz, atractivo y provocador de un corrientazo que recorre el cuerpo, como si una mística ancestral se apoderara de nuestra conciencia.

La persona detrás de este proyecto es Diego Gómez, productor musical, DJ, melómano empedernido y coleccionista escudriñador de las músicas tradicionales colombianas y del Caribe. Recientemente cumplió 10 años trabajando con Llorona Records, sello insignia de la nueva música colombiana, desde donde ha sido el encargado de retomar la tradición de Los Gaiteros de San Jacinto desde sus últimos discos, al igual que su proyecto alterno con Dub de Gaita, el cual trabajó de la mano con Adrian Sherwood, productor inglés y fundador del sello On-U Sound. En sus más de 15 años de labores también ha tenido la oportunidad de trabajar de la mano con el mítico Mad Professor, el propio Richard Blair y artistas como Elkin Robinson, gema de la música made in Providencia, Boom Full Meke, Tamborito Nuquí y Mister Gomes en Bombay. Un tipo apasionado por sacar lo mejor de cada sonido, de cada proyecto que cae en sus manos y que se ha preocupado por dejar firmado como documento obligatorio para esta generación y para la posteridad. 

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Aprovechando esta nueva encarnación de Diego en su proyecto como Cerrero, quisimos escarbar más en lo que se esconde detrás de esta etapa, una que sin duda se instala y se hermana con el prolífico movimiento de la electrónica latinoamericana. Vale la pena decir también que el lanzamiento de su primer tema, el cual pueden encontrar al final de la entrevista, contó también con la participación de Lucía Pulido en la voz y con Nicola Cruz y Mitú en dos remixes brutales.

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¿En qué momento de tu vida se te prendió el bombillo y decidiste emprender este nuevo proyecto, esta búsqueda?

Creo que cada proyecto nace en el momento que uno logra concretar muchas influencias, información y sonidos en una idea concreta, un concepto. Eso es lo más difícil, tener clara la propuesta desde lo estético, conectar los puntos. Para mí el objetivo es claro, seguir encontrando una versión dub de música hecha a partir de los sonidos de este territorio.

Recuerdo que estando en Australia conocí un grupo de cumbia que tocaba en Melbourne y a pesar de que lo hacían muy bien, sentía que nunca iba a sonar auténtico. En ese momento tuve claro que si quería hacer algo significativo dentro del mundo del ´dub´ debía emprender una búsqueda por un sonido propio, que reflejara lo que soy, mi entorno, toda la música con la que crecí y mis raíces. No es ninguna revelación, simplemente sigue siendo la esencia para hacer algo original.

¿Cuáles son las inquietudes sonoras de Cerrero, cuál es su apuesta?

La apuesta de Cerrero es volver a tener un proyecto en donde yo tengo la última palabra en las decisiones creativas, con el que me pueda mover solo y a la vez colaborar con muchos artistas que admiro y a los que me gustaría invitar a hacer música. Como productor e ingeniero siempre trabajo tratando de ayudar a los artistas a encontrar la mejor versión de la música que hacen, es un trabajo increíble pero es importante decantar todas las ideas que se van acumulando en la cabeza y que responden a un gusto y una visión que es única para cada persona.

¿A qué suena?

Cerrero, crudo, sin domesticar. A eso suena. Es volver a la esencia de la mezcla análoga, a la consola como herramienta para crear en la tradición más pura del dub jamaiquino. Uso las técnicas que aprendí de maestros como Adrian Sherwood y Mad Professor sobre composiciones que hago a partir de sonidos que he grabado por toda Colombia y que manipulo para dar fomar a canciones que me sirvan para acompañar letras que vengo escribiendo hace un tiempo. La otra idea del proyecto es invitar a músicos que admiro mucho, con los que siempre he soñado compartir, a participar y hacer música juntos. Escuchar a Lucía Pulido cantando una de mis letras fue un sueño, en mi cabeza era una única voz que funcionaba para "Pedacito de esperanza" y fue una suerte que lográramos agendar un rato para trabajar en su última visita a Colombia.

Esta primera entrega que es "Pedacito de esperanza" tiene su versión original y dos remixes: uno con Nicola Cruz y otro con Mitú. ¿Cómo llegan ellos al proyecto?

A Nicola lo conocí porque la primera vez que vino a Colombia me contactó buscando una copia de los vinilos de Dub de Gaita, mucha gente me había hablado del joven productor ecuatoriano que estaba construyendo un sonido electrónico increíble a partir de la exploración de sus raíces andinas, pero fue en el momento que hablamos por primera vez que me di a la tarea de escuchar su música con cuidado y me pareció sorprendente. También me llamó mucho la atención ver que en Ecuador estuviera a punto de estallar un nuevo sonido, un movimiento, otra escena que también le apostara a un nuevo sonido latinoamericano, algo como lo que pasó acá en Colombia hace unos años con el boom de la cumbia, un llamado a conectarnos como culturas hermanas, otra puerta que se abre para seguir recuperando toda la riqueza musical de esta región, para volvérsela a presentar a las nuevas generaciones. Desde que escuché por primera vez la música de Nicola tuve claro que quería hacer algo con él, invitarlo a ser parte de alguna forma de Llorona Records, que alegría que aceptó la invitación a hacer su versión de la canción.

Por otro lado, a Julián lo escucho desde que entró a hacer parte de Bomba Estéreo, su llegada al grupo marcó una evolución increíble en el sonido de la banda y creo que su aporte es esencial en todo lo que han logrado. A 'Lamparita' lo conocí mucho antes cuando decidí irme un tiempo a estudiar percusión a Palenque y por casualidades de la vida le asignaron la tarea de ser mi profesor, compartimos juntos como 10 días en donde hacíamos dos sesiones de clase diarias, creo que ha sido una de las experiencias más importantes en mi formación musical, no sólo el hecho de aprender de uno de los mejores tamboleros de Colombia, sino el hecho de vivir Palenque a su lado. Cuando escuché Mitú por primera vez en vivo me quedé quieto por más de una hora viéndolos tocar y escuchando su música, creo que nunca había habido un proyecto serio de techno en Colombia antes de Mitú. La habilidad de Julián con las máquinas combinado con lo que puede hacer 'Lamparita' al reemplazar su tambor por aparatos electrónicos es una mezcla alucinante, simplemente respeto y admiración por su trabajo, es un honor que hayan aceptado la invitación a hacer la remezcla de "Pedacito de esperanza".

Escucha el nacimiento y la búsqueda de Cerrero por el auténtico sonido dub colombiano aquí abajo:

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