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Este artículo se publicó hace más de cinco años.
Cultura

¿Por qué son ilegales los psicotrópicos?

Porque vivimos en una sociedad global dominadora.

por Tao Lin
08 Septiembre 2014, 4:37pm

Terence McKenna, un artista y escritor estadounidense, veía el canabis, la psilocibina, el DMT, el LSD y otros psicotrópicos como "catalizadores del disenso intelectual". Él escribió en The Archaic Revival (una exploración y especulación psicotrópica, de 1991) que su preconcepto sobre los psicotrópicos siempre había sido que eran ilegales "no porque moleste a alguien que tengas visiones", sino porque "hay algo en ellos que genera dudas sobre la validez de la realidad". Esto hace difícil que sociedades democráticas y sobre todo dominantes los acepten, y resulta que vivimos en una sociedad global dominante.

McKenna normalmente usaba las palabras alianza y dominación para referirse a los tipos de sociedad y relaciones en las que vivimos. Riane Eisler, cuyo trabajo es bastante elogiado por McKenna, acuñó estos términos. McKenna escribe:

Recientemente Riane Eisler, en su importante revisión de la historia, El cáliz y la espada, ha avanzado en la relevante noción de modelos de sociedad de "alianza", los cuales se muestran en competencia y estado de opresión por parte de formas de organización social "dominadoras". Estas últimas son jerárquicas paternalistas, materialistas y dominadas por machos. Su posición es que es la tensión entre estas dos formas de organización social y la sobreexpresión del modelo dominador son los responsables de nuestra alienación. Estoy completamente de acuerdo con la perspectiva de Eisler.

Para entender mejor por qué, desde el punto de vista de McKenna, los psicodélicos son ilegales puede ser útil examinar por qué el mundo opera hoy en un modelo de dominación en vez de en un modelo de alianza, y qué significan exactamente estos términos. Para hacer eso, examinaremos el trabajo de Eisler que, como mucho del trabajo de McKenna, expone aspectos cándidamente subestimados y suprimidos deliberadamente de la historia y la naturaleza. En su libro El cáliz y la espada Eisler argumentaba que para la mayoría o por lo menos durante los pasados 32 mil años, los humanos vivieron en sociedades de alianza, en medio de una cultura global de alianza, una forma de vida casi inimaginable hoy.

El cáliz y la espada (1987) por Riane Eisler

Eisler introdujo los términos alianza y dominación a través de su teoría de transformación cultural, proponiendo que "detrás de la gran diversidad de la cultura humana en superficie, hay dos modelos básicos de sociedad". En el modelo dominador, la mitad de la humanidad está ranqueada sobre la otra mitad. Este sesgo involucra "la diferencia más fundamental en nuestra especie, entre hombres y mujeres". Ahí se convierte en la base para todas las otras relaciones (y creo que posiblemente también para las experiencias). En el modelo de alianza, la diversidad no es igualada a la inferioridad o superioridad. En vez de haber ranking, hay lo que Eisler denomina "linking" (conexiones).

Desde la perspectiva de Eisler, la dicotomía dominador/alianza no es específica de ninguna ideología (tanto capitalismo como comunismo operan con valores dominadores) ni específica de géneros. McKenna alababa este aspecto particular del trabajo de Eisler, en The Evolutionary Mind (1998) dijo lo siguiente:

No lo veo como una enfermedad masculina, creo que todo el mundo en esta habitación tiene un ego más fuerte del que necesita. El gran aporte del libro de Riane Eisler, en su libro El cáliz y la espada, fue defender la terminología. En vez de hablar de patriarcado y todo eso, deberíamos estar hablando de sociedades dominadoras versus sociedades de alianza.

Es comúnmente asumido que los hombres han sido históricamente dominantes y opresivos (lo que podría desbancar la teoría de género neutral de Eisler), y esa asunción es incorrecta. Eisler mostró que el modelo dominador existente en la actualidad, que es liderado por Estados Unidos, país con 44 presidentes y vicepresidentes hombres consecutivos, es un desarrollo reciente. Desde más o menos el año 35 mil antes de Cristo hasta más o menos el año cinco mil, los humanos ejemplificaron el modelo de alianza. No había patriarcado ni matriarcado. Como dice McKenna en Food of Gods (1992):

Eisler usó el registro arqueológico para argumentar que por vastas áreas y muchos siglos las sociedades de alianza en Oriente Medio convivían sin guerra ni líos. La guerra y el patriarcado aparecieron con los valores dominadores.

Evidencia del estilo de vida en alianza fue descubierta, entre otros lugares, en un sitio llamado Catal Huyuk en Anatolia. Excavaciones descubrieron un periodo de tiempo desde el 7.500 a.C. (cuando el libro de Eisler fue publicado las excavaciones habían descubierto nada más hasta el 6.500 antes de Cristo) hasta el 5.700 a.C. Los arqueólogos no encontraron grandes inequidades sociales, una organización social matrilineal y patrilocal, además de que la "divina familia de Catal Huyuk" era representada en este orden de importancia: madre, hija, hijo, padre. Más de 40 de las 139 habitaciones excavadas entre 1961 y 1963 parecieron haber servido como altares, "la religión de la Gran Diosa parece haber sido la característica más importante y prominente de la vida". Eisler escribió:

También es cierto que en Catal Huyuk y otras sociedades neolíticas, las representaciones antropomórficas de la "Diosa", la joven, la madre naturaleza y la vieja abuela o la gran ancestra, todo el camino hasta la Creatrix original son, como el filósofo Pitágoras notó luego, las proyecciones de varias etapas de la vida de la mujer. También sugiriendo una organización matrilineal y matrilocal, aparece que la plataforma para dormir, donde las posesiones personales de la mujer y su cama o diván se encontraban estaban siempre en el mismo lugar, en el lado oriental de las habitaciones. Que las posesiones del hombre cambian de posición, y también que eran un poco menores.

Eisler añadió:

Pero a pesar de tal evidencia de la preeminencia de la mujer tanto en la religión como en la vida, no hay indicaciones evidentes de inequidad entre hombres y mujeres, ni tampoco hay signos de que las mujeres subyugaran u oprimieran a los hombres.

Por qué entonces, más o menos 7.000 años atrás, ¿cuando el modelo de dominación entró en existencia fueron las mujeres y no los hombres los oprimidos? La respuesta, según Eisler es en la observación de que solo las mujeres daban vida. Los humanos prehistóricos, descubriendo que la nueva vida entraba al mundo exclusivamente desde el cuerpo femenino, que entonces cuidaba esa nueva vida, aparentemente desarrolló una religión o vista del mundo centrado alrededor de la adoración de una deidad femenina. Eisler usó la palabra “adorar” con la siguiente calificación: "en la prehistoria y, en mayor escala, buena parte de la historia, la religión era vida y la vida era religión". Mujeres y hombres por igual alababan una abstracción femenina, cosa que Eisler llamó la "DiosaQ. Esto continuó incluso después del desarrollo de la agricultura y la creación de las primeras civilizaciones, más o menos 10 mil años atrás.

Encontramos evidencia de la deificación de la mujer (que en su rol biológico da nacimiento y alimentación, justo como la tierra hace) en tres puntos centrales para el origen de la agricultura: Asia menor y el suroriente europeo, Tailandia en el suroriente asiático y luego en Centroamérica.

Por 3 mil años después de que la humanidad se condensara en civilizaciones, la gente seguía alabando a la "Diosa" y viviendo en paz. Eisler observó que "prácticamente todo el material y la tecnología social fundamentales para la civilización fueron desarrollados antes de la imposición de una sociedad dominadora", significando que la guerra no es, contrario "a lo que un teórico del Pentágono sostendría" necesaria para el avance tecnológico y cultural". Eisler llamó esto "uno de los secretos históricos mejor guardados".

Fue hasta más o menos el año 5 mil antes de Cristo que el modelo dominador aparece en forma de bandas nómadas de áreas periféricas que atacaron las civilizaciones preexistentes, que funcionaban con modelos de alianza. Mecanismos de defensa como murallas y trincheras, aparecieron gradualmente. "Estas incursiones repetitivas, los cambios culturales y poblacionales se concentraron en tres oleadas grandes", escribió Eisler, llamándolas Ola # 1 ( 4.300-4.200 antes de Cristo), Ola # 2 (3.400-3.200 antes de Cristo) y Ola # 3 (3.000-2.900 antes de Cristo). "En el centro del sistema de los innovadores estaba el poder que tomaba vidas, no el que las daba", observó Eisler. En la medida en la que los dominadores conquistaban, también suprimían la vieja forma de vivir, lo que significaba suprimir las alabanzas a la "Diosa", significando también la marginalización de la mujer en general. La "Diosa", y las mujeres, según Eisler, "fueron reducidas a consortes masculinas o concubinas. La dominancia masculina gradual, la guerra y el encarcelamiento de hombres se convirtió en la norma". Eisler escribe que:

Después del periodo inicial de destrucción y caos, gradualmente emergieron las sociedades celebradas en nuestros textos escolares y universitarios, marcando los inicios de la civilización occidental.

La última civilización de alianza fue la Minoan, que, según observaba Eisler, no es mencionada en cursos de la civilización occidental. El precursor de los minoans llegó a la isla de Creta hacia el 6 mil antes de Cristo, trayendo la adoración de la "Diosa" con él. Por más o menos 4 mil años la civilización Minoan progresó, sin señales de estar en guerra y con una distribución equitativa de la riqueza. Ellos decoraban sus hogares y edificios públicos con una tradición artística única en los anales de la civilización, y tenían 4 libros. En la Creta Minoan, Eisler citó a un académico en su libro: "A donde sea que mires, los pilares y los símbolos recuerdan la presencia de la Gran Diosa". Basados en su búsqueda, parecía a Eisler que la mítica civilización de Atlantis, descrita por Platón en el siglo 4 antes de Cristo "era realmente la memoria colectiva, no de un continente perdido en el Atlántico sino de la civilización Minoan de Creta".

Para el año 1.100 antes de Cristo, Eisler escribió que ya todo se había acabado. El modelo dominador, en la forma del patriarcado, había tomado completo control. Las mujeres, previamente iguales al hombre por más o menos 10 mil años, de repente empieza a experimentar un estatus más discreto. Fueron marginalizadas en la antigua Grecia, cuya democracia "excluía a la mayoría de la población (no dando participación a mujeres y esclavos)". En la perspectiva de Eisler, mucho de lo que era bueno en la antigua Grecia, "el gran amor al arte, el interés intenso en los procesos de la naturaleza, la rica y variada simbología mítica alrededor de figuras masculinas y femeninas" puede ser rastreada en la era temprana de la Creta Minoan. Remanentes de adoración a la "Diosa" también sobrevivieron en la antigua Grecia, en la forma de muchas diosas griegas, pero todas se subordinaban a Zeus. Las cosas se deterioraron más hasta que llegaron a un tipo de culminación en la biblia, con el Antiguo Testamento proclamando explícitamente que "es la voluntad de Dios que las mujeres sean gobernadas por los hombres". Eisler escribe:

Si leemos la biblia como literatura normativa social, la ausencia de la "Diosa" es la afirmación más importante sobre el tipo de orden social de los hombres que reescribieron este documento para establecer y dominar.

Los siguientes 2 mil años, hasta el presente, pueden verse como una recuperación gradual, con retrocesos peligrosos, ahora que la guerra involucra destrucción masiva, del repentino modelo dominador que ha, desde su aparición estado en constante proceso de destrucción consciente e inconsciente de la evidencia de la religión de la "Diosa" y sus revivificaciones durante la historia.

Hoy, a no ser que seas miembro de una tribu indígena como los !Kung en el sur de África o los Bambuti en el Congo, posiblemente vives en medio de la cultura global dominadora. Eisler escribe: "para nosotros, tras cientos de años de adoctrinación directa, esta es la simple realidad, las cosas como son". McKenna observaba que, en sociedades dominadoras especialmente, la gente no es animada a cuestionar su comportamiento o por qué las cosas son como son, lo que sí hacen los psicodélicos, entre otros efectos. Como Mckenna dijo en 1987:

Los psicodélicos son ilegales no porque un gobierno querido se preocupa de que vayas a saltar de un tercer piso. Son ilegales porque disuelven estructuras de opinión y modelos de comportamiento así como procesamiento de información. Ellos te abren la posibilidad de que todo lo que sabes está mal.

En ese sentido animo a la gente a que se trabe y lea El cáliz y la espada o a que se traben y escuchen a Man & Woman at the End of History, una discusión de varios días orientada por Eisler y McKenna que fue convertida en una serie radial en 1988. En esta discusión, McKenna introduce el rol de los psicodélicos en la teoría de Eisler, que en algún punto compara la oratoria del experto con fuegos pirotécnicos: "Tu iluminas las cosas tan rápidamente y luego pasas a las otras". Finalizaré esta semana con un ejemplo de esto, de la misma discusión:

Ahora nos dicen que estamos en medio de una gran crisis política que va bajo la consigna de "el problema de las drogas". Pero el problema de las drogas es un problema de adicción. Y la adicción, en mi mente, es la adicción de las agencias de inteligencias a la vasta cantidad de dinero inrastreable. Esta es la adicción que motiva el problema global de las drogas. Pero por su puesto que es cierto que hay dependencia química. Y esto es una cosa muy interesante de los seres humanos. Algo, y hablaré de esto un poco mañana, pero algo sobre nuestra habilidad de ser omnívoros, de comer todo tipo de cosas, nos ha abierto a, de pronto no manipulación, pero sí ciertamente a presiones evolucionistas selectivas que no están presentes de manera ordinaria. Muchos animales comen poca comida. Nuestra habilidad de ser omnívoros nos ha expuesto, por los últimos 4 o 5 millones de años, a un amplio número de compuestos mutagénicos y sinergísticos que pueden ser responsables de cosas como la prolongación de la adolescencia en nuestra especie y la manera en la que la lactancia ocurre.

El autor se dará a la tarea de entrevistar a los sobrevivients de McKenna, para profundizar en sus teorías.

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