Entrevista

Diez preguntas que siempre quisiste hacerle a alguien sin olfato

"Me he intoxicado por comida echada a perder que según yo se veía en perfecto estado."

por Luis Carreño
03 Abril 2018, 4:12pm

Ilustración de @sinmuchasfotos

Todos hemos sentido que nos falta o falla el olfato, sobre todo cuando estamos pasando por una gripa o infección. Sin embargo, hay anosmias que, como un software, vienen precargadas en la genética de algunos humanos.

La anosmia se define como la pérdida del sentido del olfato, esta condición puede ser temporal o crónica, en ocasiones se nace con ella y en otras se va acentuando conforme el tiempo pasa.

Conversamos con Valeria Torres, una mexicana que vive en París y no puede oler. Nos contó cómo se dio cuenta de su condición, qué comidas disfruta y cuáles son las ventajas de carecer de olfato. También nos contó cuáles han sido sus obstáculos más grandes y qué es lo que más le gustaría oler. Lee nuestra conversación con ella abajo.

VICE: ¿Cómo te diste cuenta de que tenías anosmia?

Valeria Torres: Desde pequeña sabía que había algo raro conmigo, pero hubo un día clave. Mi padre y yo estábamos en una panadería con postres recién hechos, empecé a sentir el aire espeso y mi padre dijo: "Qué rico el olor del pan, ¿no?". Respiré lo más profundo que pude y no capté ni un solo olor.

A partir de ahí, tomó un par de años para que mi padre creyera por completo mi falta de olfato, y así comenzaron a hacerme estudios sobre anosmia.

¿Cómo sabes si no hueles mal?

Uso todo tipo de perfumes, me encanta la sensación de sentirme fresca y limpia.

Al no oler nada siempre duplico mi higiene personal, pero también mi círculo cercano —amigos y familia— ya se acostumbró a mis constantes preguntas sobre el olor de mí ropa, cabello etc..

En cuanto a desodorantes, solo confío en los que me manda el dermatólogo, en el caso de perfumes, mi madre me apoya para elegirlos, yo me fijo en el diseño de la botella y la que hace la última decisión sobre el olor es ella.

¿Hay algo que sí puedas oler?

Nada en específico, pero si hay olores fuertes —ricos o desagradables— siento cómo el aire se vuelve más denso por unos momentos.

Hubo una vez en la que asistí a una práctica de acupuntura no tradicional en la que inyectan un poco de vitamina en los nervios para estimularlos, no recuerdo el nombre del lugar, pero hubo un segundo en el que pude distinguir un olor, fue un olor indiscriptible y al mismo tiempo efímero.

¿Qué es lo más peligroso a lo que te has enfrentado?

Me he enfrentado a un par de fugas de gas, en una de ellas estaba sola, durmiendo en el segundo piso de mi casa, mientras en el primero el gas se escapaba de la estufa; no me di cuenta, pero recuerdo que en ese momento se me antojó un cigarro, llámenlo destino o coincidencia, nunca encontré mi encendedor. Un rato después llegaron mis padres y espantados me gritaron que no usara nada de fuego, ellos fueron los que se percataron del olor.

En otras situaciones también me he intoxicado por comida echada a perder que, según yo, se veía en perfecto estado.

¿Qué es lo más rico que has comido en tu vida?

Sin pensarlo dos veces, los chilaquiles de mi abuela. Al no tener olfato, el gusto también es afectado, por lo que me es difícil decidir un platillo o un momento en específico, pero los chilaquiles de mi abuela son los ganadores.

Para comer me dejo llevar por tipos de sabores muy generales y la textura juega un gran rol en mi gusto por la comida.

¿Qué te gustaría oler?

Me encantaría oler una tarde fresca en cualquier parte tranquila del mundo, acompañada de un té frutal, un libro con hojas viejas y un cigarrillo.

¿Sientes que tus otros sentidos están más desarrollados?

Aveces no hay punto comparación con algunos sentidos, pero por ejemplo, en la vista, siempre que de pequeña jugaba a alcanzar a leer el letrero más lejano, en verdad lo lograba. Por lo tanto siento que sí, mi vista puede estar un poco más desarrollada.

Si pudieras sustituir tu olfato por otro sentido, ¿cuál sería?

El olfato, dentro de todos los sentidos, es el que menor miedo tiene la gente de perder, igualmente para mí.

Disfruto tanto el placer de tener todos los demás que no lo podría sustituir por otro.

¿Disfrutas algo de no oler?

Tiene sus pequeñas ventajas. Hay veces que predominan hedores en la ciudad y cuando voy caminando con mis amigos, mientras ellos se retuercen del olor, yo soy la persona más tranquila.

¿Qué es lo que más te llama la atención sobre no tener este sentido?

Que a la gente y a la literatura le cueste mucho trabajo describir el olor de un objeto sin compararlo con el olor de otro; es muy difícil no usar adjetivos que impliquen algo que tampoco conozco, pero la poca gente que ha logrado describirme un olor lo ha hecho a través de sentimientos, emociones y una que otra metáfora.

Este artículo apareció originalmente en VICE MX.

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