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Memes, sátira y matoneo: el caso de Sol Fonseca

Los miembros de un grupo de Facebook han obligado a la Universidad de Los Andes a preguntarse: ¿Hasta dónde están los memes protegidos por la libertad de expresión?

En algún punto de la segunda semana de agosto, el Comité de Maltrato, Acoso, Amenaza y Discriminación de la Universidad de Los Andes recibió una carpeta llena de memes. El contenido, tomado de un grupo privado de Facebook llamado Cursos y Chompos Ásperos Uniandes, ameritó que tanto la universidad como el Consejo Estudiantil Universitario lanzaran desde sus respectivas páginas de Facebook una invitación a reflexionar acerca de "algunos mensajes publicados en el grupo que insultan, agreden, amenazan e intimidan a personas que hacen parte de nuestra comunidad" y una advertencia acerca de como "este tipo de acciones, de maltrato por la red, pueden acarrear sanciones disciplinarias y penales".

Sin embargo, los miembros de Cursos y Chompos Ásperos Uniandes consideran que los memes en el grupo son un ejercicio satírico y, como tal, están protegidos por el derecho a la libre expresión, de la misma manera en la que lo estarían una caricatura o una columna de opinión.

A pesar de que ni la universidad ni su comité estudiantil especificaron a cuáles de los miles de memes publicados en el grupo hacían referencia, los miembros de Chompos supieron de inmediato de qué se trataba todo: eran los memes acerca de Sol Fonseca, una joven de 18 años que, luego de no poder reunir 140 millones de pesos para costear su educación en Estados Unidos a través de una campaña en las redes sociales, entró a la Universidad de Los Andes el pasado mes de agosto.

La mayoría de los memes de Sol hacen referencia a una campaña de crowdfunding que Sol lanzó en los meses previos a su ingreso a la universidad. "Logré ser aceptada en la Universidad de Arizona, pero no cuento con los recursos suficientes para pagar mis estudios", afirmaba Sol inicialmente en sus peticiones registradas en las páginas change.org y generosity.com a finales de mayo.

Y la campaña funcionó. Pues, más o menos.

En sólo un par de semanas las peticiones de Sol en estos dos portales obtuvieron más de 13.000 simpatizantes y 6.692 dólares, respectivamente. El 8 de junio, un equipo del noticiero City Tv tocó la puerta de Sol. Según la nota emitida en el noticiero, ella había ganado una beca que cubría los gastos de su visa, pasajes y matrícula en la Universidad de Arizona pero no podía aprovecharla ya que le hacían falta 140 millones de pesos para costear "un seguro que cubre los gastos de mi estadía en la universidad, la alimentación y los transportes", como dijo ella. Notas similares fueron publicadas en medios que iban desde el Canal Capital hasta CNN en Español.

Durante la segunda semana de junio, Sol publicó en Youtube un video titulado "Señora ministra de Educación, demuéstrenos que Ser Pilo sí Paga", en el que se dirigía, ya no al público en general, sino a Gina Parody: "Me dirijo a usted, señora ministra, para preguntarle si debo renunciar a mi sueño", decía en el video. Y reiteraba que lo único que la hacía falta para poder acceder a una educación universitaria en Estados Unidos eran 150 millones.

Para la mañana del 14 de julio, la Secretaría de Educación de Bogotá ya había reunido 50 millones de pesos para Sol y esa misma tarde fue atendida en las oficinas del Ministerio de Educación. Al día siguiente, el Ministerio publicó en su canal de Youtube un video en el que Gina Parody explicaba que su cartera no podía respaldar las aspiraciones de Sol, ya que, en realidad, ella no había sido becada por la Universidad de Arizona, sólo había recibido un incentivo equivalente al 10% de la matrícula en su primer año.

La revelación sorprendió a miles de personas que estaban al tanto o habían participado de alguna manera de la campaña de Sol a través de las redes sociales. El que Sol no hubiera contado con una beca, en el sentido estricto de la palabra, molestó especialmente a los estudiantes universitarios, quienes consideraron que Sol estiró la verdad (o al menos ocultó parte de ella) para obtener privilegios distintos a los que reciben los demás jóvenes en Colombia y decidieron expresar esta idea de la misma forma que lo hacen con todas las demás cosas: con memes.


Uno de los miles de memes de Sol.


Aparte de revelar la verdadera naturaleza de la beca de Sol, el video publicado por el Ministerio incluía testimonios de decenas de científicos y funcionarios que le aconsejaban a Sol estudiar su pregrado en Colombia, para lo cual sí podría contar con el apoyo del Ministerio, y luego aplicar a un posgrado en el exterior. La solución, aunque razonable, implicaba que Sol entraría a compartir aulas con los mismos universitarios que en ese mismo momento empezaban a hacer y compartir memes alusivos a su campaña viral.

La última semana de julio, Sol Angel Fonseca entró como una primípara más a la Universidad de Los Andes. El rumor de que Sol, la misma de los memes, ahora caminaba por el campus, corrió rápido. Especialmente rápido entre los miembros de Cursos y Chompos Ásperos Uniandes, un grupo privado en el que sus miembros publican memes de humor negro y políticamente incorrecto.


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Según su administrador, luego de que un miembro del grupo publicara la primera foto de Sol en el campus de la universidad el 11 de agosto, "todo se salió de las manos". Por salirse de las manos el administrador se refriere a que, aparte de una nueva tanda de memes de Sol (que se han convertido casi en un subgénero de memes), algunos de los miembros de Chompos publicaron el horario de clases de Sol Fonseca, luego la siguieron a los salones e, incluso, un miembro del grupo llegó a hacer un publicación en la que se comprometía a patear a Sol a cambio de un número determinado de likes.

El 24 de agosto, la Universidad de Los Andes y su Consejo Estudiantil publicaron, a través de su página de Facebook, un comunicado en el que invitaban a los estudiantes de la universidad, en especial a los miembros de Chompos, a "hacer un uso responsable de la libertad de expresión", y les recordaban "que este tipo de acciones, de maltrato por la red, pueden acarrear sanciones disciplinarias y penales".

El grupo ya había tenido una crisis de imagen pública el pasado mes de abril, cuando la revista Semana publicó en su página web un artículo acerca de Chompos ––"Preocupantes sitios en Facebook reflejan racismo y machismo en la universidad"–– que hacía referencias al contenido de los memes publicados en Chompos, los cuales incluyen frecuentemente chistes a costa de minorías, clases bajas y básicamente todo aquello que va en contravía de lo políticamente correcto.

El administrador del grupo ––quien contestó estas preguntas desde el mismo perfil falso del que maneja la página–– no tiene ningún problema en admitir que en Chompos se publican "chistes racistas, sexistas, xenofóbicos, clasistas y de cualquier cosa". Para él, quien como administrador tiene derecho a vetar miembros y publicaciones del grupo, "si el humor debiera ser políticamente correcto, moral y no generalizar; sencillamente no habría humor". De ahí la importancia de un espacio como Chompos, que es descrito por su administrador como un lugar de "intolerancia ética": "Intolerancia, porque definitivamente hay cosas de allí con las que se puede no estar de acuerdo. Pero ético, porque mi libertad de decir lo que quiera implica también que el reconocimiento de esa libertad en los demás", explicó.


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Luego de conocer el comunicado de la universidad, el administrador abrió un foro para conocer la posición de los demás miembros del grupo. Existe al interior de él una mayoría que considera que, al hacer referencia a hechos de público conocimiento y no a rasgos inherentes al físico o a la personalidad de Sol, los memes de Sol hacen parte de un ejercicio satírico que está protegido por su derecho a la libertad de expresión. "Es como si los Nule o Laura caños locos (Laura Moreno, del caso de Luis Andrés Colmenares) reclamaran por bullying", comentó uno de los miembros del grupo.

Del otro lado se encuentran quienes consideran que, por su edad y su condición de compañera de universidad, el caso de Sol merece consideraciones especiales. "Dar papaya no justifica todo el acoso", comentó una mujer que hace parte del grupo, agregando que, en su opinión, "una vez que ella hace parte de la universidad se vuelve otra compañera y como 'no primíparos' el siguiente paso es apoyar su proceso educativo". En cuanto a aquellos que comparan los memes de Sol con el escarnio público del que han sido víctimas otros uniandinos, como los hermanos Nule y Laura Moreno, la mujer afirmó que "es muy diferente a bulear (sic.) una causa política o razón social grande, cuyas figuras públicas ya están acostumbradas a sobrellevarlo, a hacerle lo mismo a una niña", agregando que, a diferencia de los dos casos citados, a la fecha no existen procesos judiciales contra Sol.

Por su parte, y a pesar de respaldar hasta el último de los memes de Sol, el administrador del grupo admite que los miembros que publicaron el horario de su compañera, la siguieron hasta sus clases para tomarle y fotos y amenazaron con golpearla, cruzaron una línea delgada y borrosa al "exceder el ámbito de su vida que Sol hizo público cuando reclamó la beca".

"Las habría borrado de haberlas conocido", concluyó.

El pasado jueves 1 de agosto el Consejo Estudiantil Universitario sostuvo una reunión con el administrador de Cursos y Chompos Ásperos Uniandes, cuyos miembros, en su mayoría, ya se han mudado a un nuevo grupo que omite la referencia a la universidad en su nombre. Según el administrador de Chompos, la reunión fue "más amistosa de lo que esperaba" y en ella se comprometió a debatir con los demás miembros del grupo acerca de la delgada línea que hay entre lo público y lo privado. Pero no a disolverlo ni a censurarlo.

Por su parte, los miembros del CEU, todos ellos estudiantes elegidos por los demás estudiantes de sus carrera para representarlos en este Consejo, insisten en que el contenido publicado en Chompos "ha hecho difusa la diferencia que existe entre humor y acoso o maltrato. Aumentado de forma notoria las conductas que vulneran a otras personas".

Traté de contactar a Sol para conocer su versión de los hechos, pero no he obtenido respuesta.

Hasta el momento ni la universidad ni ninguno de sus estudiantes han abierto acciones disciplinarias ni penales en contra de los miembros del grupo Chompos y Cursos Ásperos Uniandes.

De aquí en adelante, Los Andes y todas las demás universidades tendrán que empezar a meditar si les brindaran a sus estudiantes la libertad de usar las redes sociales para satirizarse unos a otros bajo las mismas reglas y consecuencias a la que se atienen caricaturistas y columnistas o si, por el contrario, sus alumnos tendrán que esperar a ser egresados (o expulsados) para poder reclamar de vuelta su libertad de expresión.