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Anecdotario

Testimonios de la payola

"Oiga, chévere que ustedes me ayudaran a invitar a mi esposa a San Andrés, porque voy a estar de aniversario y pues ustedes son los propios..."

por Sebastián Narváez Núñez; ilustraciones por Dani Senior
31 Mayo 2017, 1:47am

*Algunos nombres se cambiaron por petición de la fuente para proteger su identidad.

De la payola se ha hablado bastante y, curiosamente, las personas que más han opinado al respecto terminan siendo las cabezas de las emisoras y no los músicos. Algunos porque se han visto involucrados en una práctica que paulatinamente se ha ido normalizando al punto de tomar estos pagos, bien sea monetarios o en objetos, como una inversión para propulsar su carrera y otros porque desde su independencia siempre se han mantenido al margen. Hay quienes la niegan y quienes la defienden, hay quienes la critican y quienes aseguran que todo lo que se escucha es un rumor. Hay quienes, consientes de todo lo que significa denunciarla sin tener las pruebas necesarias, prefieren callar y otros que simplemente se mamaron de las trabas y la corrupción de la industria.

Encontrar a gente que se animara a contar su experiencia no fue fácil, pero somos consientes que, al igual que ellos, hay más voces allá afuera que están dispuestas a enfrentarse a la industria. Estos no son casos apartados de gente a la que le piden lavadoras, viajes y millonadas por sonar unos cuantos meses en la radio. Son casos comunes y situaciones que muchos creen necesarias para poder gozar de las mieles de su música.

Recopilamos algunas anécdotas de artistas y un director de una agencia de managment que nos contaron eso de lo que se habla en reuniones privadas, eso que se insinúa, que se pide con cierta maña. Aquí están esos testimonios que narran ese tema tabú de la industria musical del que pocos quieren hablar y al que aún menos reconocer.

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Javier Fonseca // Alerta Kamarada

Llegábamos de Jamaica en el 2005, acabábamos de publicar un álbum muy importante para nosotros que es Somos Uno, y al final de ese año y principios de 2006 visitamos una cadena radial muy importante. Allí nos hicieron unas entrevistas promocionando lo que estábamos haciendo y se nos ocurrió preguntarle al director de la emisora del momento, una persona muy importante que hoy en día sigue en la radio, que si era posible seguir sonando. Nos dijo que claro, que la esposa necesitaba una lavadora y se cagó de la risa. A nosotros nos dio risa pero no entendíamos nada. Con el paso de los días entendimos que eso es la payola y que, entre chiste y chanza, se empiezan a pedir ciertas prebendas, remuneraciones, favores, en forma de dinero o en forma de objetos para que la gente pueda promocionar las canciones de los artistas.

Ese día también entendimos lo importante que era para nosotros trabajar desde nuestra autogestión y poder seguir adelante sin comer cuento de eso. Afortunadamente con el paso del tiempo tuvimos la oportunidad de sonar en la radio masivamente con una canción también de ese disco: "Princesa". Lo logramos sin pagar, que para nosotros es algo que es como la medalla de honor. Logramos hacer algo que la gente hace prostituyendo su proyecto. Lo hicimos con la altura que el reggae lo merece y que también Alerta Kamarada lo merece. Esa es la triste historia de la payola en Colombia que continúa hasta el día de hoy, al igual que la contra playola que nos explicaron después y que es pagar para que no suene la música de tu competencia.

Jason Andrés Ricardo García // Director de Haven Music Entertainment (Empresa de Booking y management de artistas)

Durante los más de tres años que llevamos en el mundo de la música hemos tenido la oportunidad de trabajar con cerca de 50 artistas, los cuales siempre tienen expectativas altas y muchos quieren llegar a sonar en emisoras grandes para generar un impacto más importante con su música y seguir creciendo. Es genial ver la cara de estos artistas cuando llegamos a un medio y escuchan su música sonando en la radio. Sin embargo, después de las entrevistas, esperamos que las canciones sigan en rotación y esto no siempre sucede. Al preguntar el por qué, nos dicen que no son artistas tan conocidos o que su alcance musical no es muy grande y por ende no pueden sonar en las emisoras.

Como empresa de booking o management les preguntamos qué debemos hacer para que la música del artista pueda seguir sonando y la respuesta, después de unos días, es que nos debemos acercar para que nos brinden información. Al principio, la reunión gira en torno a cómo sería la difusión y demás, hasta que llega el momento en el que nos han dicho: "para poder sonar con nosotros y tener una difusión buena y conseguir más seguidores y más conciertos, tú nos debes ayudar con un monto de dinero (el cual ellos denominan ayuda o beneficio) que nos ayude a cubrir los gastos de publicación, lo que deben de pagar al programador y algunos gastos extras. Claramente este beneficio monetario puede variar del alcance que quiere lograr con su música. Esto lo hacemos con el fin de que usted sea parte oficial de nuestra parrilla musical". Claramente después de la reunión me informaron que la negociación que habíamos tenido no podía ser revelada ya que era sumamente privada y si lo hacíamos las responsabilidades caerían sobre mí. En tres ocasiones estas reuniones fueron con el director del programa y en las otras estaban locutores y programador. Por una rotación diaria de 6 veces por 1 año nos cobraron 3 millones de pesos.

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David Hernández Salazar // Vocalista de Le Big Sur

Yo tengo dos proyectos que trabajan en paralelo: una banda de worldbeat que se llama Le Big Sur y un proyecto educativo que se llama Ludófono. Cuando arrancamos yo trabajaba con un parche de gente que hacía muchos eventos y conocían gente dura de diferentes movidas. Entre ellos los dueños de una tienda de diseño que se llama Schaller. Ahí trabajaba en la parte de audio un man que estaba metido en la industria de producir estudios de grabación y cosas así. Los manes le hicieron el teatro en casa a Shakira en Barranquilla.

Resulta que este man era súper buena onda y cuando le conté que andábamos con la banda nos echó una mano con el EPK. Después nos dijo que nos quería rotar un contacto de una man que movía bandas. Quedamos en pillarnos con el man en un café ahí en la esquina de la autopista con calle 85. Pues apenas entró me timbré resto porque tenía pinta de traqueto musical, jajaja. Yo tenía la idea de mostrar mi EPK y la música de Le Big Sur a alguien interesante, que diera sus puntos de vista sobre la propuesta y que pudiese pensar en espacios propios para la banda. El tipo sólo entró al café, me saludó con actitud de patrón y me dijo que muy bonita la música, que lo único que iba a necesitar eran "3 millonsitos de pesos mensuales" para ponernos a sonar en todas las radios principales del país. Apenas me dijo que me pondría en La Mega a sonar, casi me vomito de estar poniendo mi querida bandola en las manos de ese man.

Yo estaba hasta ahora entrando en el mundo de la movida musical y la verdad fue un inicio muy devastador ver que las cosas se movían así. Con la banda ya hemos estado en el Empire Music Festival en Guatemala y en el Guanajuato International Film Festival en México todo de la mano del proyecto Ludófono haciendo talleres de innovación educativa y transformación social. El man después me seguía buscando por teléfono para bajarme el precio hasta que le metí un sermón académico sobre la mierda que estaba promoviendo y ya dejo de joder para siempre.

Camilo Rivera // Consulado Popular - ex integrante Sin Ánimo de Lucro

Anécdotas de la payola hay muchas. Ya cuando el tropipop iba de capa caída, estábamos nosotros tratando de entrar a la radio. Un día nos llamó Fernando Palma, esa joyita que trabajaba en Caracol Radio, no sé dónde trabajará ahorita. Nos dice que va a hacer una fiesta en Revolution, que quería que tocáramos ahí y que como estaba de director de Los 40 Principales obviamente entrábamos de inmediato a sonar. Nosotros tuvimos que pagar todos nuestros músicos tarifa full. Ir a tocar allá nos costaba dos millones de pesos que, en el 2009 que eran más o menos tres millones y medio. Fuimos, tocamos en su fiesta, estuvo llenísimo, la taquilla se vendió toda y obviamente nunca sonamos, nunca nos volvió a contestar el teléfono y se lucró aprovechándose de las bandas, diciendo mentiras. Se aprovechó de un poder que finalmente no era de él porque es un empleado y no es el dueño de Caracol Radio, ni del Grupo Prisa.

Otra vez sucedió que nuestro promotor de radio nos dijo que fuéramos a almorzar con nuestro querido amigo Boris Zetta, que en esa época hacía parte de Oxígeno. Teníamos nuevo sencillo, fuimos ahí al lado de Caracol Radio, se dejó invitar a un restaurante lujosísimo y estando ahí, mientras le contábamos del sencillo, nos empezó a hablar de su aniversario con la esposa y nos dijo "oiga, chévere que ustedes me ayudaran a invitar a mi esposa a San Andrés, porque voy a estar de aniversario y pues ustedes son los propios para que me apoyen porque ustedes escriben de amor, entonces qué mejor ocasión que esta", ahí prácticamente entendimos que si queríamos sonar en Oxígeno, teníamos que pagarle su aniversario y su segunda luna de miel al querido Boris Zetta.

Todas estas experiencias fueron las que me llevaron a mí y a mi socio a montar nuestro propio festival, con nuestra propia emisora, con nuestro propio web show y proponernos un ejercicio muy interesante, que es ver cómo una banda puede pegarse aún más duro haciendo las cosas desde la independencia. Gracias a este festival estamos tocando más que cualquier banda que suene en cualquier emisora. Casi tres veces al mes y hemos demostrado que sí se puede. En todos los conciertos nos estamos pagando y en todos los conciertos estamos subiendo de seguidores tremendamente. Cada fecha que hacemos tiene más de un millón trescientos mil vistas y adicionalmente hay muchos medios hablando de esto. Gracias a estas cosas malas es que salen estas cosas buenas como las que estamos haciendo con el Consulado Popular.

Pepito Mendieta // Ex integrante de una banda de pop rock

Nosotros empezamos a trabajar con una manager hace unos años y cuando estábamos sacando el segundo sencillo empezamos a hacer promoción en diferentes emisoras. Por casualidades de la vida llegamos a una en Cúcuta, en la cual la canción estaba pegando por redes sociales y nos querían programar. Después de muchas llamadas con el programador y muchas reuniones online, el man nos dice que a él le gusta mucho la canción, que la quiere programar y que lo único que nos pondría como condición era poderle dar unos regalos a los oyentes, como de merchandising. En esa época nosotros no sabíamos nada de la industria, estábamos apenas empezando y no nos pareció raro lo que nos pidieron. El man al principio nos pidió dos iPads para poder rifar con los oyentes. A nosotros la verdad nos pareció muy sencilla la cosa, no vimos nada turbio, pero sí dijimos que dos tablets era mucha plata, en una época que no teníamos absolutamente nada. Decidimos regalar unos discos promocionales y unos mugs o unas cachuchas que teníamos. De hecho le dijimos al man que cuando necesitara que fuéramos a Cúcuta a tocar no era sino que nos dijera y nosotros estábamos allá.

Nosotros entendíamos que finalmente para que la canción y la programación funcionaran bien teníamos que poner de nuestra parte. Cuando le dijimos al man lo de los regalos que teníamos pensado dar empezó a vacilar y a decir que sí, que no, que hablábamos, que estaba ocupado, a rechazar las llamadas, a ponernos como muchas trabas para concretar la programación de la canción. Un día le llegó un mail a la manager diciéndole que él quería programar la canción, pero que veía muy complicado el envío de los regalos por parte de nosotros. Que para poder agilizar la vuelta le consignáramos un millón trescientos mil pesos para él comprar los regalos en Cúcuta para sus oyentes. A nosotros nos pareció muy normal y no le vimos nada de raro, pero la manager, que tenía mucha más experiencia que nosotros, nos contó que eso era una payola. Finalmente la manager le dijo que nosotros no trabajábamos así y ahí aprendimos un poco más de la industria en Colombia. Entendimos que la radio es un medio bien difícil de poder manejar en ese sentido y también nos dimos cuenta que finalmente la radio no es lo único que hace que un artista pueda vivir de su música.

Sebastián Rocca Uribe // Rocca

Yo soy anti payola. Y como nunca he pagado ni la pagaré, sencillamente no sueno. Hasta el día que estoy haciendo promoción, nos piden en programas, no solamente en radio, desde 250.000 hasta un millón, 10 millones o viajes de avión. En la época de Tres Coronas pedían hasta 10 millones de pesos. Sé que pueden llegar a pedir hasta 60. En Colombia piden la payola y si muchos géneros "urbanos" o no sé qué mierda,están ahí no es por la calidad musical, es por lo que pagan. No ven la música como un arte sino como un negocio. La payola es el saludo cordial y lo más natural que hay. Es como la política, no van a mover un dedo si no es por plata. Están acostumbrados a que el artista pague. Se disculpan diciendo que la reciben porque en la radio no les pagan lo suficiente.

Lo otro es que la contra payola existe, y ya nos ha pasado, que es cuando un artista paga para que tú no suenes. Son los traquetos de la industria musical. Yo en este momento estoy haciendo prensa y no solamente en la radio, en canales de video, y te dicen descaradamente "mira nosotros tenemos la franja de la mañana, no sé qué y ahí ponemos el video pero eso tiene un valor de tanto". O dicen indirectas como "yo me quiero ir de vacaciones con mi esposa Cartagena y los pasajes cuestan tanto entonces usted verá y nos colaboramos". El problema es que funciona porque hay gente que se gana hasta grammys así. Es muy malo para la música porque de repente están poniendo en un pedestal a unas lacras musicales.

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Pablo Watusi // Salsa'n'groove- ex integrante de La 33

La 33, que fue una banda que "pegó" en todo el país, y que pegó sin tener que pagar payola, ni en pesos ni en especie. Lo que nosotros manejamos fue siempre un tipo de canje y nos cuidamos bastante. Eso fue con Tropicana y con otra emisora dura de salsa y se hizo para darle un impulso a las canciones sobre todo de los primeros álbumes. Gracias a eso logramos mantenernos en la radio o en el circuito de difusión de la música sin necesidad de pagar porque, según tengo entendido, el asunto tiene dos caras: Si pagas, suenas, pero después d que pagues no puedes dejar de pagar. Ya entras en ese juego y cuando estás ahí, los programadores no te van a aceptar que llegues con un sencillo sin plata en el bolsillo.

Por otro lado ,en todo lo que significa no pagar payola es buscar otros medios de difusión, moverse por otros lados, usar las redes, que es algo que ha cogido muchísima fuerza. Desde mi punto de vista, la payola es solamente la punta del icerberg. En realidad lo que hay detrás de eso es una mafia que tiene que ver con los recaudos y las planillas de Sayco & Acimpro. Es decir, es un círculo vicioso en el que tú pagas por sonar, e inclusive pagas simplemente porque te pongan en las planillas de sonadas. No necesariamente tienes que sonar. Hay muchas modalidades: La de pagar por sonar, la de pagar por que te pongan en las planillas de sonadas y la contra payola, que es pagar para que tu competencia musical no suene. Y todo esto es la punta de un mar de corrupción que hay detrás de las regalías y de la música en Colombia. El cálculo matemático lo tienen súper claro y es: "Yo pago para que mis discos suenen, pero ese dinero se me devuelve en regalías de derechos de autor". Es un círculo vicioso que va creciendo.

Jacinto Miraflores // Integrante de un grupo de hip hop

Yo llevo 20 años en la industria y en mi familia siempre ha habido cantantes y artistas de diferentes géneros. Al principio estaba en una escena totalmente underground, no nos interesaba sonar en la radio. De hecho nos parecía malo, pero luego quisimos abrirnos y que nos conociera más gente. Antes que nada, debo decir que es falso decir que todas las canciones que suenan emisoras comerciales son por payola, pero sí es imposible tener un hit nacional sin haber dado algo a cambio. Una cosa es sonar en una emisora y otra cosa es tener un hit en el National Report que suena en todas las radios de Colombia. Ahora, puedes estar 90% seguro que si una canción está sonando en las principales radios de reggaetón a nivel nacional, quien quiera que esté detrás de esa canción: el artista, el manager, la disquera, el booker, o cualquier interesado en que eso pegue, ha puesto millones de pesos. Las cifras que nos han pedido por sonar en la radio y que no hemos pagado nunca, son más o menos entre cinco millones y quince millones de pesos, dependiendo si es un DJ o es un director. Eso corresponde a sonar una canción durante tres meses, de dos a tres veces al día. No nos hemos atrevido a pagar porque corre el rumor de que una vez empiezas a pagar no puedes dejar de hacerlo.

A nosotros nos lo han pedido dos veces. Una de las dos veces fue a través del promotor de radio, ahorramos una plata y lo contratamos. No fue fácil porque cobran mucha plata y cobran tanto porque hacen el trabajo de ir a reunirse con los directores de radio una vez a la semana a venderles las canciones. Y además cobran porque terminan haciéndose amigos de los directores y los DJs de las emisoras y esa amistad hace que finalmente el que pide payola se la pida alguien con quien tenga una amistad y cercanía de años. A mí como artista ni siquiera me la van a pedir, se la piden es al promotor de radio.

Otra vez, un tipo nos dijo que había hablado con X director, que le había gustado la canción, pero que estaba pidiendo como 10 millones de pesos. Nosotros no teníamos esa cantidad y preferimos hacer un buen video con esa plata y otro tipo de cosas. Ahora, el cómo lo piden es así: se ponen una cita, puede ser en las instalaciones de la emisora, y se habla en clave. El tipo te dice "pepito, muy buena la canción, pero sabes qué, necesito cuatro o cinco razones para poner la canción". Cuando te dicen eso es porque te están pidiendo cuatro o cinco millones de pesos. Ese es el tipo de lenguaje. Otras veces usan cosas un poco más directas que no son necesariamente dinero en efectivo, te ponen una cita y te dicen "juanito, no voy a poder ir a tu cita mañana, igual ya escuché la canción, está buenísima, pero no voy a poder asistir porque resulta que estoy teniendo un problemita con el carro, he tenido que cambiarle un montón de cosas". Ahí te están enviando el mensaje directo de lo que les costaría hacer eso.

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