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Cinco fiestas legendarias en las que pasó algo inesperado

¿Alguna vez se le ha aparecido un famoso, ha visto un beso entre sus dos DJs favoritos o a un burro arrecho?

por VICE Colombia
24 Marzo 2017, 8:47pm

Las noches de fiesta son cajitas de sorpresas. Uno puede terminar en una cama ajena, vomitando en el piso del baño o encontrando al amor de su vida. Pero hay sorpresas que pueden volverse verdaderas bombas para el cuerpo y la memoria. Sucesos inolvidables que le fritan el cerebro a cualquiera que esté bailando techno, vallenato o solo bebiendo en una fiesta de pueblo. Les dejamos un top cinco de esas celebraciones que pasaron a la memoria colectiva por llevar el elemento sorpresa un pasito más adelante: famosos prófugos, burros inocentes, pajazos y hasta el diablo en suelo paisa. Pille el nivel de estas noches inesperadas.

1. El día que Diomedes Díaz, fugitivo, apareció en Badillo

Cuenta Alberto Salcedo en La eterna parranda que en Badillo, un pueblo a treinta kilómetros de Valledupar en el que se celebra el Festival del Arroz, se subió a la tarima un hombre idéntico a Diomedes Díaz, barbudo, en pantaloneta y con alpargatas. Después de algunas dudas, porque se suponía que el cantante llevaba más de un año huyendo de la justicia, se supo que, en efecto, era él. "Nada más y nada menos que El Cacique de La Junta, señoras y señores, el mismísimo Diomedeeeeeeeeeeeees Díaaaaz", gritaba el presentador.

Entre el desconcierto y los whiskys se colaban las preguntas del público extasiado: ¿Diomedes en Badillo? ¿No que estaba escapando de la ley por el asesinato de Doris Adriana Niño? ¿Cómo es que fue tan descarado de saludar al comandante de la Policía de Valledupar? "Mi coronel Ciro Hernando Chitiva: ¡insignia nacionaaaaaaalllll!". Cuenta Salcedo que una mujer se arrancó el brasier y lo tiró hacia la tarima, que otra se quitó el calzón y "lo hizo girar, desafiante, en su dedo índice levantado como el asta de una bandera" y que un tipo sin camisa alzó un cartel que decía: "eres lo máximo, DIOSmedes". Afortunado Badillo, que tuvo parranda sorpresa con el Cacique fugitivo, borracho y siempre poderoso.

2. Esa vez que un burrito 'perdió su inocencia' en pleno Festival del Burro

"El burro le dijo a la burra: yo me voy a prepará", dice ese famoso himno costeño sobre un inocente burrito intelectual. Es también uno de esos temas infaltables que se baila en la calle en pleno Festival del Burro de San Antero (Córdoba): un sentido homenaje que los sinuanos le hacen a sus eternos compañeros, los burritos trabajadores. Los animales, vestidos de pañolones, sombreros y con mucho maquillaje, son disfrazados para desfilar frente a la gente del pueblo. Todo en medio de la bulla, la cerveza al clima, las bandas tocando en la calle y los largos bailes de fandango.

Pero cuentan que alguna vez uno de esos cuarentones borrachos no se aguantó la coquetería de un burrito coqueto, engalanado y "bien puesto", y se lo llevó detrás de su casa sin que el dueño se diera cuenta. Cuando escucharon un doloroso rebuzno cercano, los papás del animalito corrieron solo para saber que ya era muy tarde: el burrito había perdido su inocencia. El hombre huyó, la fiesta en San Antero nunca paró y la criatura tuvo que seguir en el desfile como si nada hubiera pasado.

3. La noche que el diablo se apareció en Mango's y dejó a una paisa en coma

Esta es una leyenda de la que muchos pueden dar fe: el diablo fue a bailar a Mango's, una de las discos más famosas de Medellín. La Semana Santa de 2005, cuando el club era todavía nuevo en la ciudad, los administradores decidieron organizar un reventón el martes santo (aunque les habían recomendado no hacerlo). Con la pista llena y en un harén de asistentes borrachos y sandungueros, entró un joven al que describen como de "rasgos finos, muy bello, estilo galán de telenovela". Se sentó en un rincón y, después de unos tragos, decidió sacar a bailar a una chica.

En plena pista, dicen que le susurró al oído: "no me vayas a mirar a los pies". La paisa no aguantó la tentación y bajó la mirada. Cagada: en lugar de pies le vio unas pezuñas. Dicen que ahí mismo se esparció un olor a azufre, que la chica se desmayó y el supuesto diablo se perdió de vista. La mujer quedó varios días en coma y nadie sabe bien si sobrevivió o se fue directo pa'l hueco. Solo se recuerda esa frase que luego todos se encargaron de regar: "a Mango's llegó el diablo". Lástima que por esa visita del inframundo tuviera que cerrar un rato. El mito se repite en varios municipios de Antioquia y el Eje Cafetero. 

4. El exhibicionista en la Liga de la soltería

A La Liga de la Soltería se va a conseguir machuque o a embriagarse a son de champeta, reggaetón viejo y Rikarena. Pero la calentura de un verano largo sale a flote de las maneras más inesperadas. Entrado el set de HippoSait y con los Néctares exaltando su zona púbica, un man decidió subirse a la tarima. Cuenta el DJ que el tipo intentó cogerlo, abrazarlo y meterle las manos dentro de la chaqueta. Sait, con unos tragos encima, le hizo una advertencia: "Estoy tocando, no moleste, bájese".

Pero la farra estaba hasta las tetas y el hombre tuvo que permanecer ahí. Se quedó bailando y, en un descuido de todos, se quitó la ropa y quedó apenas en calzoncillos. Luego se tiró al piso y quedó en bola en una especie de convulsión que parecía ser un baile. Todos lo empezaron a alentar. No era guapo pero logró captar las miradas coquetas. E hizo lo que todo verdadero solterón haría en una Liga de la soltería: empezó a tocarse provocadoramente frente a el público. Para fortuna (o infortunio) de las solteras que estaban de cara a la tarima, antes de que las bañara a chorros espesos, lo agarraron los de seguridad. Pero, como dice Rikarena, esa escena no podrán olvidarla...

5. Cuando Richie Hawtin y Sven Väth se chuparon en un rave en Medallo

Dos de los DJs más taquilleros de este siglo aterrizaron juntos en 2006 en Medellín. Mientras a la gente se le corría el maquillaje y antes de que se les retorcieran los ojos de tanto MDMA, el canadiense y el alemán dejaron a todos fríos. Con las gotas de sudor escurriendo y una mano en los decks, los dos comenzaron a chuparse.

Los gritos de sorpresa y la calentura de los asistentes no se hicieron esperar. Por supuesto, todos comenzaron a hacer lo mismo con el de al lado y luego a brincar más duro. La imagen Hawtin y Väth casi comiéndose todavía está tatuada en la cara de los ravers homofóbicos y arrecha hasta al más heterosexual. Para que se imaginen, fue algo así:

¿Alguna vez ha tenido una noche en la que terminó haciendo o viendo algo increíble, frito e inesperado? ¿Alguna vez se le ha aparecido un famoso, ha visto un beso entre sus DJs favoritos o a un animalito caliente? ¿Se acuerda de la última vez que hizo algo no se imaginaba?

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