Te contamos la historia de los 80 trabajadores y 100 familias de la empresa Canale que perdieron su trabajo

Lejos de rendirse hicieron 130 días de acampada, festivales, una bolsa de trabajo y una parrilla para generar ingresos y defender su fuente laboral.

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15 Marzo 2019, 2:00pm

Artículo publicado por VICE Argentina

Más de 80 trabajadores y 100 familias de la empresa Canale de Argentina perdieron su trabajo el 31 de Octubre de 2018. Luego de tres meses de no cobrar sueldo, vacaciones y aguinaldo, el dueño de la fábrica decidió cerrar las puertas y echarlos sin el pago de las indemnizaciones correspondientes. Ahora lograron constituirse en una Cooperativa y esperan que se decrete la quiebra para reabrir la planta ellos mismos “Queremos trabajar, Canale es nuestra familia y la familia no se abandona”, aseguran.

“Disculpe señor, pero estamos a día 20 y todavía no depositaron lo del mes anterior; los muchachos están inquietos, muchos tienen que pagar alquileres e hipotecas, vió". Después de 30 años de antigüedad, "el viejo" sabe que está pidiendo lo que le corresponde, sin embargo no lo puede mirar a los ojos al jefe, en sus palabras hay un tufillo de culpa y miedo, que el receptor entiende perfectamente.


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El jefe sin culpa y menos miedo, lo mira a los ojos y utiliza ese poder que “El viejo” le otorga, en una escena digna de una "masturbación fouconiana" y dice: "Todavía no se sabe nada (el "no se sabe", no es casual. Es jefe porque sabe cuándo no usar la primera persona del plural). “La mano está difícil. Hay que aguantar".

Hay que aguantar", como respuesta a todo. Eso tienen bien aprendido los trabajadores de cualquier lugar desde México a Tierra del fuego. Y eso le dicen a los obreros de la factoría de Argentina, desde que esta tormenta, que después de mucha lucha parece apaciguar, era apenas una nube oscura a lo lejos.

"Hay que aguantar" El trabajador no tiene otra réplica, no tiene otro camino, no tiene otra arma. Y ellos aguantaron (mierda que aguantaron).

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Trabajadores de Canale

Canale es una metalúrgica con más de 80 años en el país. “La planta de Lavallol” al principio se encargaba de la elaboración de alimentos de conserva, pero luego solo a la fabricación de sus envases. La empresa es una referencia histórica en Lomas de Zamora, en el sur del Conurbano de la provincia de Buenos Aires, no solo desde lo laboral, además desde lo social. El predio que cuenta con canchas de fútbol, pileta y demás actividades deportivas que brillaba en los 80 y 90 hoy, víctima del abandono, no es ni la sobra de aquellos días y hasta no hace muchos días reinaba el silencio.

"La crisis comenzó a mediados del 2015, con atraso en los pagos, suspensiones rotativas y vulneración de derechos", explica Marcos, empleado de la empresa y uno de sus delegados".

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Marcos

"Nunca pensamos que una empresa tan grande podía terminar así. Por lo menos no por culpa de los trabajadores, entonces te empiezan a "bicicletear" los pagos y te dicen "que mañana o que pasado" y uno aguanta, porque cree y confía", expone.

Luego de dos años de crisis con retiros voluntarios incluidos, en el verano del 2018, se hizo una temporada récord. La empresa empezó a exportar, pero las cosas para los trabajadores no mejoraron. “Nos obligaban a hacer horas extras y nos impedían las vacaciones", comenta Marcos.

En marzo todo empeoró. Otra vez problemas con el pago de los sueldos, hasta que en julio se cobró por última vez. “Es muy bravo llegar a tu casa y que tu familia te mire esperando un salario que no está, te sentís culpable hasta de ir a trabajar”.

“Ya en octubre íbamos solo a cumplir horario. No había nada de trabajo. El 31 nos despiden a todos, sin aviso ni indemnización (86 empleados) y decidimos esa misma noche arrancar el acampe mediante una asamblea. Pusimos una parrilla donde hacíamos sándwich para hacer unos pesos y armamos una bolsa de trabajo con lo que sabía hacer cada uno”.

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Canale acampe

“Canale está en una zona fabril y nosotros sabíamos por otros obreros que estos conflictos siempre terminaban igual, con la gente afuera y los trabajadores despedidos. Había que elaborar un plan de lucha y ver como se afrontaban esos conflictos”, destacó.

El acampe buscaba resguardar las maquinarias y el predio, mientras se inicia un juicio laboral. Lo que nadie pensó es que esa medida iba a durar 130 días.

El 9 de Marzo de 2019 los trabajadores decidieron por unanimidad levantar el acampe ya que habían conseguido la certificación como cooperativa y la potestad sobre la custodia de los vienes del predio. Para lograr el objetivo de retomar las actividades solo falta el fallo judicial que decrete la quiebra de la empresa y le entregue la posesión a los trabajadores.

Fueron cuatro meses de lucha, de incertidumbre, de estar ahí las 24 horas. Todo se decidió siempre por asambleas y voto. Sin la ayuda de gremios fuertes y con la ausencia del Estado, solo quedaban las historias de las personas y sus ganas de salir adelante como motor de lucha.

Marcos (30 años) Lavallol, mecánico

“Hace 8 años que pertenezco a la fábrica y en mi caso me afectó un montón. Hay veces que iba y la veía parada y me daba mucha angustia, me ponía mal”.

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Trabajadores de Canale en la lucha

“Había que hablar con los compañeros, planificar y tomar medidas fue la única forma de salir adelante. Saber que hay chicos que quedan en la calle, que no van a cobrar más su sueldo, sentís que te viene el mundo abajo, es una situación que no se la deseo a nadie”

“Lo primero que había que hacer era asimilar lo que iba a pasar, y saber que los dueños no querían seguir con la unidad de negocio y encontramos la variante de la cooperativa y fuimos para adelante con eso”.


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Fueron 130 días de toma, y fue muy difícil. La situación económica de algunos compañeros es muy crítica, hay algunos que le deben mucha plata a los bancos, porque tiene que darle de comer a sus familias y no tiene un peso. Los intereses los están apabullando y si cobraran la indemnización se quedarían sin nada. Es una situación muy compleja”

“Yo vivo a ocho cuadras del predio, eso me ayudaba porque por lo menos no tenía que gastar tanto en viajes como mis compañeros. En el acampe preparaba ensaladas y pelaba las papas, todos teníamos una función, sabíamos que de esta si no salíamos todos juntos no salía nadie”

Luis (58) Lanús, operario especializado

“Tengo 27 años de empresa y 13 de delegado. Me tocó ver (y sufrir) el desgaste terrible que hizo con nosotros la patronal. Nos tuvieron cuatro veces en dos años sin cobrar el sueldo por tres meses sin que nadie nos diga nada, eso te genera una angustia terrible. Muchos compañeros tuvieron problemas psiquiátricos y otros se enfermaron.”

“Hay compañeros que caían en depresión, o se separaban porque vivían de mal humor. A veces solo podías escuchar y otras respetar los silencios.”

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Luis

“Yo tengo mis hijos grandes, pero siempre tuve un corazón en plural, en el sentido que me ponía en el lugar de otros que por ahí tenían niños y no podían darle de comer.”

“Por suerte ahora se levantó el acampe y se empezó a trabajar en tareas de mantenimiento para tener la empresa lo más preparada posible para cuando el juez nos de el manejo total y empezar a hacer lo que sabemos”.

“Lo que nos mantuvo de pie es la solidaridad y la unión del grupo. Tuvimos nuestras peleas como todos, pero siempre prevalecía el sentido de unidad.”

Marcelo (32) Temperley, Operario

“En la fábrica estoy desde el 2002. Me hizo entrar mi viejo cuando terminé el secundario y para mí es como mi casa. Canale Lavallol es algo que se trasmite de generación en generación, no es solo mi trabajo. Es mi lugar, es lo que se hacer, Hay un sentido de pertenencia”.

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Marcelo y Mario

“Pasamos meses muy duros. Cuando te dan vuelta para pagar, cuando no te pagan. Caminábamos seis kilómetros por día con mi papá para no gastar para el colectivo, ¡No faltábamos nunca eh! Y encima desde la empresa te pedían que aguantáramos, pero los gastos no esperaban, la familia no puede esperar”.

“Nosotros no somos locos. No somos tipos que no saben donde se meten. Somos mano de obra especializada, y requerida en el mercado. Sabemos hacer nuestro trabajo, si nos permiten armarnos como cooperativa sabemos que el proyecto puede andar bien”.

Canale es una familia. Todo siempre se discute y se pone en consideración de los compañeros. No hay otra forma. Estamos peleando por lo que sabemos que nos corresponde”.

Mario (62)- Temperley. Padre de Marcelo.

Tengo 25 años de antigüedad y 62 de edad. Yo ya me jubilo pero para otros compañeros son tiempos muy difíciles. Incluido mi hijo Marcelo, que tiene a mis nietos que son chicos ¿Sabés lo que es volver a tu casa y que te pregunten cuando vas a cobrar y no tengas que contestar? ¡Es tu plata y te la niegan!.

Eso trae problemas no solo económicos, nosotros queremos trabajar. Esto es lo que sabemos hacer, a lo que le dedicamos muchos años. De un día para el otro te quieren quitar la dignidad del laburante, eso no tiene precio.

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Marcelo y Mario

Además si a un trabajador de 50 años le das 15 meses de sueldos, ¿después qué hace? A esa edad el mercado laboral te rechaza, y te quedan 15 años más hasta la jubilación.

Esos meses de acampe significaron una lucha gigantesca. No solo nuestra, también de nuestras familias de nuestras mujeres e hijos que acompañaron y entendieron, que sufrieron como nosotros.


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Para que tengas una idea, una vez llegó un auto de alta gama y nosotros con los muchachos siempre jugábamos a ver si el que venía se iba a llevar un sándwich de milanesa o uno de bondiola (dos tipos de sandwiches muy populares en Argentina) y cuando se baja un hombre nos deja 2 mil pesos, y dijo: muchachos, sigan luchando. Eso es que lo que hicimos trascendió. De hecho vinieron de Francia a filmar un documental, esas son las cosas que quiero que queden: La enseñanza que siempre hay que luchar”.