Music by VICE

El soundtrack de 'Virgin Suicides' y a qué suena una ola de calor

El duo francés de electrónica Air capturó una energía que habita entre oscuridad y calidez, y se siente como la fiebre.

por Daisy Jones; ilustración de Esme Blegvad; traducido por Sergio Ávila
06 Agosto 2018, 7:41pm

Imagen de Esme Blegvad

Este artículo apareció originalmente en Noisey UK.

En 2015 hablé con Nicolas Godin y Jean-Benoit Ducknel, del duo francés de electrónica Air, sobre su aclamada banda sonora de la película de 1999, Virgin Suicides, o en español, Las vírgenes suicidas. Jean estuvo enfermo la semana que debían grabar, según me dijeron, ardía en fiebre. Aun así, continuaron con el proyecto, poniendo las baterías para los temas principales y trabajando días enteros encerrados en el estudio. "Sinceramente pienso que la fiebre se fue en la música", dijo Jean al recordar. "Mis sentidos estaban muy alerta. Mi cuerpo estaba caliente y todo pasaba muy rápido".

Cuando por fin vieron el debut cinematográfico de Sofia Coppola, Jean se sintió enclaustrado. Al escuchar el extraño pop electrónico espacial —especialmente de telón de fondo de las imágenes rosas y azules en la pantalla— se transportaron de inmediato a ese cuarto, a la fiebre, al calor de 40º. Pero también fue una sensación liberadora. "Creo que el verdadero espíritu del soundtrack es esta fascinación con la muerte y que tu espíritu flote cuando mueras y de repente sentirte libre y desapegado de la Tierra, de todo lo que eres y del mundo de adultos que en realidad odias", explicó Jean. "Temía que la música fuese muy oscura para el film", añadió Nicolas, "pero parece haber envejecido bien, y la gente parece apreciar el hecho de que tiene calidad".

No pensaba en esa conversación con Air desde hace años, hasta hace poco a la mitad de una interminable ola de calor. Me acostaba en mi cama en el calor de mediodía, con pequeñas gotas de sudor acumulándose en cada poro de mi piel, con la ventana abierta, el aire dulce y espeso, y mi cuerpo completamente inmóvil. Afuera olía a basura pudriéndose, tal como huele Londres cuando hay más de tres días seguidos de sol. Los motores de los carros silbaban a la distancia, como olas. Podía escuchar abajo de mí a alguien vendiendo hierba desde su ventana, y arriba a alguien aspirando en las esquinas de la habitación al ritmo de Radio 1. Sabía que probablemente debía estar afuera, con otros humanos, pero no lograba sacar las energías necesarias para mover mis extremidades. Miraba mi teléfono. Suspiraba. Cambiaba de posición lentamente, como una pequeña larva en una placa de Petri.

Creo que una de las razones por la que la banda sonora de Virgin Suicides ha generado tanto impacto a lo largo de los años —fue nominada a un Brit Award, ha aparecido en varios listados de mejores álbumes y aseguró su lugar como un clásico de culto— es porque captura un sentimiento muy específico que es difícil definir concretamente. Es un sentimiento entre lánguido y frenético, una sensación que vive entre la felicidad y la melancolía, como una ola de calor que lleva demasiado tiempo, o como olas de tristeza durante el verano. Ya sea con los ritmos de batería gentiles y circulares, y los sintetizadores brillantes de "Bathroom Girl", o con las figuras hipnóticas e infinitas de clavecín de "Dirty Trip", o las líneas psicodélicas de bajo que atan a todas las piezas, la banda sonora de Air es oscura y onírica, cósmica y siniestra: el sonido de dos temperaturas que se encuentran al mismo tiempo.

Esta misma energía también está presente en la película. Hace unos meses, Sofia Coppola escribió una nota para The Guardian en donde detalla algunas de sus decisiones creativas. "Kirsten Dunst, quién interpreta a Lux [el personaje principal], tenía 16 años cuando estábamos haciendo el casting", escribió. "Recuerdo haber quedado impactada por su apariencia de típica porrista estadounidense; luego ver esa profundidad en sus ojos, una tristeza sabia combinada con efervescencia". Uno puede ver esa misma "tristeza" y "efervescencia" en los colores que inundan cada escena, incluso cuando el suicidio y la pérdida se sientan en el fondo. Se encuentran en los vestuarios ultra femeninos y florales de las chicas, aun cuando están siendo prisioneras en su propio hogar; en el torbellino que es la pasión adolescente y el deseo, con un telón de fondo de muerte y desasosiego en medio de la cálida Michigan de los años 70.

Tomemos, por ejemplo, una de las escenas más memorables del film, cuando Lux se despierta en medio de una cancha de fútbol americano muy temprano un día de verano. Por fin había tenido sexo con el chico que le gustaba, Trip. Conforme abre los ojos, el piano tenue y dulce de "Playground Love" empieza a sonar, y ella se queda tendida un momento en el pasto. Pero también es una escena triste: Trip abandonó a Lux mientras ella dormía, y su soledad es enfatizada por la atmósfera azul de la música de Air. Con el piano sonando al fondo, entendemos cómo se siente Lux; viendo a la nada por la ventana de un carro, llegando a casa sola en un taxi, solitaria y meditabunda. Todos hemos pasado por eso.

Dicho esto, el soundtrack de Air sin duda puede escucharse autónomamente. Me encanta la película—a todo el mundo le encanta la película. Pero el soundtrack está en su propia categoría. El hacer que algo sea sobre la muerte, el suicidio y la depresión, pero que al mismo tiempo sea un álbum relajante y reconfortante es algo que no logro concebir, pero es ahí donde yace su innegable encanto. Es el único álbum con el que puedo quedarme dormida. Se han hecho comparaciones entre Dark Side of the Moon de Pink Floyd y este disco en ese sentido: ambos álbumes toman temas aterradores y abrumadores y los tejen en algo encantador y escapista, sin perder el elemento de oscuridad. Son álbumes que están llenos de pianos dulces, líneas expansivas de sintetizadores y paredes mágicas de sonido, pero eso no quiere decir que no sean sombríos. Es como la tristeza en el verano —es la misma cosa—, simplemente te llega desde otra dirección, se ve un poco diferente.

Nicolas y Jean no tenían idea de lo bien que le iría a su banda sonora. Al recordarla, ni siquiera están seguros de que les guste. "Nunca vuelvo a escuchar lo que he hecho, así que no sé cómo suene esa banda sonora hoy", me dijo Nicolas en 2015, cuando le pregunté qué opinaba después de todos estos años. "Creo que es deprimente volverla a escuchar; es como ver un viejo álbum de fotos o algo así. Pero lo raro es que, siempre que viajo y conozco a los fans, siempre me hablan de esa banda sonora. Parece ser una de las mejores cosas que hemos hecho y lo que a la gente más le ha gustado".

Conéctate con Noisey en Instagram.